esde los tiempos del Capataz José Marín, nuestras Cuadrillas «mecían» los Pasos de las Hermandades Isleñas por aquellas calles infernales, llenas de piedras y boquetes…

Al cortejo procesional se unía -y. aún se mantiene en la actual Cuadrilla de «Nene» Carrillo- un hombre, a veces ignorado, junto al Paso, en la parte trasera o a un lado de él, portando en su hombro un cántaro para aliviar la sed de sus compañeros cargadores, éste no es otro más que… el «aguaó».

Figura característica e imprescindible en una Cuadrilla, cuya misión no sólo consiste en servir agua, sino también, atender las necesidades de los cargadores y, estar a la entera disposición de las encomiendas del Capataz; auxiliando a éste, silenciosamente, en la «cola» del Paso.

Este personaje que siempre fue contratado por el Capataz, ganaba exactamente lo mismo que un Cargador.

Desde nuestra primera Cuadrilla al mando del Capataz Marín, podía vérsele con su herramienta de trabajo: «El Cántaro»,… compañero inseparable del «aguaó» y, conservándose éste tradicionalmente hoy en día.

Carlos Brotons Domínguez. "el moro". Con su cántaro a cuesta dispuesto a ofrecer el vaso de agua a esa mano sedienta que sale de "la maera". Fotografía de la colección de la Cuadrilla de Nicolás Carrillo.Publicado en boletín "Medio Ganchete" año 1993.
Carlos Brotons Domínguez. «el moro». Con su cántaro a cuesta dispuesto a ofrecer el vaso de agua a esa mano sedienta que sale de «la maera». Fotografía de la colección de la Cuadrilla de Nicolás Carrillo.Publicado en boletín «Medio Ganchete» año 1993.

Cada cántaro hace de unos 25 a 30 vasos, y en una salida procesional -dependiendo del recorrido de la misma- se pueden beber de 15 a 20 cantaros.

Esta generosa misión, habitualmente. la han ejercido cargadores que, desgraciadamente, padecen algún tipo de lesión física y. que no desean abandonar a sus compañeros de Cuadrilla, alentándolos en todo momento con su fresca agua y sus constantes gritos de ánimo.

Queremos, desde aquí, dejar constancia de la Humilde y y gran labor de estos Señores, que gracias a ellos, nuestros pasos pueden ‘mecerse» con esa majestuosidad con que disfruta observándolo nuestro Pueblo.

¡Vuestra labor siempre será reconocida!


D. José Rodríguez Gómez

Nació en la Isla en el año 1900. comenzó a llevar el cántaro a principio de la tercera década, ya que de joven sufriría una enfermedad que le aquejaba las piernas.

"Quiqui" Aguaó (José Rodríguez Gómez)
«el Quiqui». Aguaó con tres capataces. Fotografía de la colección de la «Cuadrilla de Nicolás Carrillo». Publicada en Boletín «Medio Ganchete» año 1993.

En el tiempo del Capataz José Marín, cargaba las Hermandades del Silencio y del Nazareno. Pasó, igualmente, a formar parte de la Cuadrilla de José Tinoco.

Sus compañeros de menos edad recuerdan su predilección por la Hermandad del Silencio, así como los buenos ratos pasados en «La Plata», compartiendo media botella con «Doro», entonces dependiente de aquel lugar.

De profesión albañil, «mariscaó» y, también, estuvo muchos años en los barcos de arena que abordaban en el Zaporito, para su descarga.

No sólo estuvo con el cántaro en los tiempos de Marín y de Tinoco, sino que también, pasaría a la Cuadrilla de «Nicolás Carrillo», quitando la sed, sin descanso, de sus compañeros de dos generaciones.

Actualmente existe un descendiente suyo, su nieto, que mantiene la tradición de la carga en la Asociación de los JJ.CC.CC.

Murió a los 68 años, y sus compañeros nunca olvidarán su gran labor.
Publicado en Boletín «Medio Ganchete» de la «Cuadrilla de Nicolás carrillo». Año 1993.

José Ruíz vidal

Nace en La Isla el 30 de agosto de 1.907, de familia humilde, su padre Agustín tenía de profesión carrero, y de muy joven tenía que ayudar económicamente a su familia, no pudiendo así ir a la escuela, por lo que de muy niño, trabajaba en las salinas, de ahí que se le conociese como José «El Niño». En el año 1.955 ingresa en la E.N. Bazán, en el taller de fundición, desarrollando su labor como hornero.

Allí, su amistad y cierto parentesco con José Tinoco, hacen que este último lo admitiera en la Cuadrilla de Cargadores, cargando hasta los últimos años de los cincuenta. Más tarde, ya en la Cuadrilla de «Nicolás Carrillo» y, debido a su mayoría de edad deciden darle el cántaro.

Estuvo durante esos años de «aguaó», ofreciendo agua a sus amigos y haciéndose útil en todas las necesidades de la Cuadrilla.

Compartió su misión de «aguaó» con «El Pulga», debido a que en aquellos años nuestras Cuadrillas cargaban distintas Hermandades en un mismo día; pocos años después se retiraría, quedando «El Pulga» como «aguaó» oficial.

En otra faceta de su vida, era aficionado a las corridas de toros y, a los encuentros de fútbol. Se crió en las callejuelas, y allí fue donde consolidó sus amistades, ayudando a servir en «Casa Gabino», amigo de éste que siempre confió en él.

Murió el 6 de diciembre de 1985, permaneciendo en la memoria de los que convivieron con él, como «buena gente» (q.e.p.d.).


Manuel Hurtado Ruíz

Conocido popularmente con el apodo de «El Pulga», nació en la cañaílla calle Carraca, el 12 de junio de 1922. De profesión «carrero», también actuó de «mulillero» en nuestra Plaza de Toros.

Otro «aguaó» de época, se incorpora a la Cuadrilla en tiempos del Capataz Tinoco, para seguir siéndolo con Nicolás. En él se dio la circunstancia de que, aunque a veces metía su hombro en la «maera», estuvo desde un principio portando el cántaro.

Figura tradicional y simpática, abierto a las bromas y buen degustador de nuestros vinos.

Al igual que sus compañeros «aguaores» anteriores, mantenía la costumbre de que solamente actuaba como único «aguaó» para aquellas Hermandades en donde hubiera dos pasos.

Estuvo en el «trajín» hasta 1981, año en que le cedería el lugar al actual «aguaó» Carlitos «El Moro».

Cumplidor en la tradición, manteniendo en la Cuadrilla a su hijo Pedro, veterano cargador de Nicolás Carrillo, hoy en la Cuadrilla del «Nene».

Murió en el mes de mayo de 1989, dejando para la historia y el recuerdo una grata y cariñosa página (q.e.p.d.).

D. Carlos Brotóns Domínguez

Nació en Conil de la Frontera ocasionalmente (en la «Casa de Postas») el 28 de junio de 1943. De profesión calderero en la E.N. Bazán. Emigrante, estuvo embarcado en los petroleros, marino empedernido que viajó por las Costas del Sahara y, trabajó en las plataformas petrolíferas del Mar del Norte.
A su llegada de Holanda y, por mediación de Manuel Otero, en el año 1967 se introdujo en la carga. Su primer Paso sería la Virgen de La Soledad y «La Lola».

Estuvo hasta el año 81 cargando, siendo su último Paso el de Misericordia. El «Aguaó» de la Cuadrilla «Nicolás Carrillo», «El Pulga», le dio el relevo en dicho año, bautizándole como tal y. entregándose la «vasera» expresándole éste: ¡que «ojalá» te dure lo que me duró a mí!
Desde entonces, Carlos «El Moro», se encuentra como «Aguaó» titular de esta Cuadrilla, habiendo dado algunos «cursillos» a otros compañeros, para enseñarlos ante posibles imprevistos.
Este «aguaó» tradicionalista en La Isla, ha puesto un sello personal en la Cuadrilla, poniendo un vaso lleno de agua en los laterales y «colas» del Paso, en donde se puede observar el «vaso a nivel», ya que éste en ningún «meció» derrama agua, ante este detalle, se puede admirar la suavidad con que andan nuestros pasos en cada «meció» que se imprime.

El «Conino», capataz delegado a las órdenes de Nicolás Carrillo, en los Pasos de La Pastora, en un ocasión no contó con «El Moro» para las listas de la Cuadrilla, puesto que estaba aquejado de una lesión en la columna. El, recurrió al sindicato vertical de entonces para reclamar su disconformidad al respecto. Allí, asombrado el funcionario «de tumo» le puso mil y una pegas a su gesto de «jornalero», a lo que «El Moro» contestó, que él tenía derecho a buscar su «jorná» al igual que sus compañeros.

Publicado en Boletín «Medio Ganchete» de la «Cuadrilla de Nicolás carrillo». Año 1993.