Los Montañeses en La Isla

Entre diciembre de 1983 y enero de 1984 escribí en el desaparecido Mirador de San Femando unas entregas acerca de la emigración montañesa a la Isla, su vinculación con la población, cómo ellos fundaron la Hermandad del Nazareno y Club Deportivo San Fernando, cómo hombres que nos marcaron en nuestra infancia procedían de los valles del Pas y Valdáliga.

Era un emocionado recuerdo a Cesáreo el del «Pino», a Pedro el del «44» y a su hermano Antonio, a Domingo Cué, a Manuel Girón, a Rodríguez Viaña, a. Quintín Dobarganes, a Manuel García Gutiérrez, a los Del Solar, a Rubín de Celis, a Urréjola, a Ramón Díaz, a Mario Fernández, a Diez Bedoya, a Eduardo y Teodoro Díaz y Díaz y a tantos otros que no conocí o que no recuerdo.

A raíz de aquello, el Ayuntamiento nominaba .una avenida como la de los «Montañeses de la Isla» y yo me sentí suficientemente pagado.
A esos Montañeses de la Isla, que hicieron gala del binomio trabajo-honradez, tan deficitario en la sociedad de hoy,

A ellos, que se esforzaron y llevaron a la Isla para arriba y que quitaron muchas penas en las familias humildes.

A ellos, con mi sincera admiración.

La emigración de los cántabros

El Rey Don Alfonso X, después de conquistar Cádiz, para su repoblación, mandó traer trescientas familias naturales de las quatro villas de las montañas de Castilla la Vieja, que son Laredo, Santander, San Vicente de la Barquera, i Castro de Ordiales… y de los trecientos pobladores los cientos fueron nobles e hidalgos, i los doscientos buena gente llana… Así explica Agustín de Horozco en su «Discurso de la Fundación y antigüedades de Cádiz y los demás pueblos que por ella han pasado» la ancestral inclinación del montañés a venir a Andalucía, que de tanto bajar, llegaría a acuñarse una paiabra., jándalo, que define al cántabro que estuvo aquí.
Existe documentación acerca de la notoriedad del montañés, entre otros gremios, distinguiéndolo de cafés y bodegones como tienda de montañés, así como de las diversas aportaciones económicas cuando la Isla se encontraba en peligro (bloqueo francés) («Montaña abierta a Cádiz», Venancio González García, número 21 Ediciones de la Caja de Ahorros de Cádiz) e incluso sanciones por la mezcla de vino amontillado con el blanco de Sanlúcar (Cristelly, documento número 20, pag. 237).

 

Unión de montañeses
La Unión Montañesa. Fotografía publicada en Diario de Cádiz.Abril 1995.

La trama de la colonia montañesa

En la ciudad de Cádiz, muy abundante también en montañeses, se habían realizado bastantes y adelantadas mejoras sociales, que los de la Isla pusieron en marcha de inmediato y, como consecuencia, se funda la Sociedad el 24 de septiembre de 1884 y el 18 de octubre del mismo año comienzan a aparecer unas hojas sueltas anunciándose la idea de la creación de una Casa Hospital, como ya se había hecho en Cádiz, procediéndose a reunir a los adeptos en los salones altos de la Primera de la Isla, apoyando la iniciativa de José María Ruiz en la creación de una Casa de Salud, para lo cual se emitieron acciones, en principio a 125 pesetas, y que por lo elevado de la suma también se emitieron otras más reducidas, a 25 pesetas, recaudándose en un solo día 9.425 pesetas.
El Reglamento de la Sociedad de Beneficencia Mutua “La Unión Montañesa” fue aprobado por la junta general el día 24 de diciembre de 1884 y rubricado por el presidente, Cipriano G. de la Torre, y el secretario, Vicente García Badillo, aprobándose definitivamente por el gobernador civil, J. de Gabriel, el día 12 de enero de 1885.

reglamento de la unión montañesa
Portada del Reglamento de 24 diciembre 1884. Fotografía publicada en Diario de Cádiz, abril de 1.995

El Reglamento está compuesto por siete capítulos con sesenta y cinco artículos, estando capitulados desde el objeto de la Asociación, de los señores socios, donde se reseñan las categorías de las cuotas a pagar por las cuatro categorías de socios (dueños o encargados de establecimientos, dependientes segundos, dependientes terceros y chiquillos), deberes y derechos de los socios, conserje-portero y enfermero, gobierno de la sociedad y juntas generales.

Hasta el 8 de junio está actuando la primera junta directiva, publicándose las correspondientes memorias, donde se insertan discursos pronunciados por el socio de primera categoría Aniceto Abasólo (la actual calle San José y San Antonio se llamó así) y por el médico Domingo Maestre.

En la citada Memoria se da un número de socios de 399, con 13.316,63 pesetas en la caja, con saldo a favor de la Sociedad.

La Unión Montañesa

La Casa de Salud de la Unión Montañesa se instaló de forma provisional en el número 11 de la calle Murillo, procediéndose en su momento a la adquisición de unos terrenos que había comprado Antonio López Gómez, del comercio, a Rafael de Madariaga y del Castillo, marqués de Casa Alta, y a Dolores Riol y de Madariaga, representada por su esposo, Guillermo Duque y Gómez, por escritura de compra-venta ante el notario José María de Warleta y Ruiz, el 18 de abril de 1873, por un importe de 2.700 reales de vellón, equivalentes a 675 pesetas, libre de gravamen e incluso pagado el censo infatéutico (derechos reales) al duque de Osuna y Arcos… como dueño del continente de esta Isla, al que dejan satisfecha la cincuentena que devenga este contrato,que ascendió a 54 reales de vellón, que cobró el administrador del duque, Eduardo Pol Balboa.

unión de montañeses en la plaza del cristo
Edificio de la Casa de Salud de la Unión Montañes

Se inscribió en el Registro de la Propiedad en el tomo 64, folio 127, finca número 1.654, devengándose los siguientes pagos: a Hacienda, 20,25 pesetas; liquidación, 0,80 pesetas; inscripción 7,75 pesetas; papel, 0,50 pesetas, por un total de 29,30 pesetas.
Los terrenos tenían unas dimensiones de 31,20 metros en las fachadas norte y sur (calle San Juan Clímaco —hoy Nápoles— y San Ignacio) y 36,50 metros en dirección este y oeste (calles Patrón -hoy lleva el nombre de otro prestigioso montañés, Servando Gutiérrez- y Patrona)., con una superficie total de 1.132,39 metros cuadrados.

Antonio López Gómez conviene en vender a la Unión Montañesa los terrenos por él adquiridos en 5.000 reales de vellón o 1.250 pesetas, otorgándose poderes al entonces presidente. Basilio Vélez y Sanz para firmar las correspondientes escrituras, según acta de la sociead de 2 de agosto de 1885, por lo que acudió el notario Fernando Chacón y González al domicilio social para certificar la citada acta, fechada el 6, así como las escrituras de la compra, previo el pago del derecho de laudemio (cesión de dominio mediante una canon anual) a José M. Calderón, administrador de los bienes de la duquesa de Osuna y del Infantado, de veinticinco pesetas, abonándose a la hacienda la cantidad de 37,50 pesetas.

Tras la tramitación burocrática se enterró la primera piedra el 26 de septiembre de 1885, comenzando las obras a cargo del contratista Antonio López Rodríguez, el cual, el dieciséis de julio de 1889 hace cesión de los créditos pendientes, que ascendían a 11.847 pesetas a Agustín Martínez Barros, pagándose a este último la cantidad adeudada por la sociedad y siendo presidente Leoncio González de la Torre, en dos recibos, uno de 4.347 pesetas y otro de 7.500 pesetas.

El día 26 de septiembre de 1888 se inauguraba la Casa de Salud de la Unión Montañesa, habilitado para quince camas, repartidas en dos salas, además de una tercera para enfermos contagiosos.

Con posterioridad, se amplió a veinte camas, baños y duchas, secretaría, etcétera.

Los que tuvimos ocasión de conocer esta Casa de Salud, más conocida como la Unión Montañesa, recordamos un edificio de una sola planta, con cinco ventanas a cada calle (Patrona y Servando Gutiérrez) y siete en los lados opuestos (San Ignacio y plaza del Cristo), rodeado de palmeras y jardines.

Los avatares de los tiempos, la imposición de la Seguridad Social y la disminución de montañeses que emigraban hizo que fuera languideciendo la sociedad, que vendió su patrimonio, derribándose el edificio en mayo de 1980.

Publicado en Diario de Cádiz
Abril de 1995


Entre otros que son de momento desconocidos, aparecen en la fotografía;
Rafael Gravan (constructor).- Antonio Pérez (ultramarinos el castillo).- ¿????.- Gervasio Urréjola y Dionisio Sordo
Antonio Gómez Díaz (la merced).- Vicente (la diana).- Manuel Sordo.- Juan Martínez Carrasco.- M. Girón Alonso (buenavista).- Antonio García.- Pedro Gutiérrez (el 44).- Cesáreo Gutiérrez (el pino).-
Celestino Rey (médico).- Julio García Domecq.- Manuel García Gutiérrez.- Faustino Ruíz González.- Castor Ruíz.- José Martínez.- Paco Pelayo (1º la isla).- Fernando Rodríguez (mirandilla)

Montañeses en La Isla. Fotografía cedida por Eduardo Díaz Díaz a www.elguichidecarlos.com

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A la memoria de Pepe Hurtado Egea, autor de éste artículo, quién falleció en la pasada Semana Santa de 2008 dejándonos resueltos numerosos pasajes de la historia de nuestra Isla que siempre divulgó.
Parroquiano y colaborador de El güichi de Carlos.