La Cruz de los Caídos – Plazoleta de San José

La Cruz de los Caídos que estuvo colocada en la Plaza de San José. (San Fernando)

La plazoleta de San José, anteriormente se llamó plaza José de la Vega durante el periodo comprendido desde el día 18 de diciembre de 1931 hasta el 29 de agosto de 1956, según las investigaciones en el callejero cañaílla de mi compañero Juan José Maruri.

En mis tiempos de juegos en ella ya se llamaba de «San José». En dicha plazoleta existieron unos pequeños arriates o paterri –como se le conocían- que tuvieron principio en el año 1940, cuando la construcción e instalación en el centro de dicha plaza de la gran «Cruz de los Caídos por Dios y por la Patria» en la guerra incivil del 36.

El entonces jefe local de la Falange Española Tradicionalista y de la JONS, en septiembre de 1938, dirige solicitud a la alcaldía para que en el centro de la alameda, donde se encontraba el «Templete de la Música», este fuera derribado para permitir en el lugar que ocupaba, la construcción de la Cruz de los Caídos. 

El cuartel de dicha fuerza se encontraba entonces en la calle Real, frente a la alameda, justo en el edificio que hoy se encuentra junto a una oficina bancaria esquina con la calle Héroes del Baleares.
El Ayuntamiento, siendo alcalde José Quetar, con fecha 24 de septiembre del mismo año, contesta denegando dicha solicitud pero, atendiendo a los deseos, autorizó a ser instalada en la plazoleta de José de la Vega.

Cruz de los caídos
Fotografía publicada en Mundo Ilustrado, Fotografía de Quijano

Y así sucedió en el año de 1940, cuando la inauguración se encontraba presentes el capitán general de la Zona Marítima del Estrecho, el máximo mando del arsenal de la Carraca, autoridades militares, civiles y por supuesto el clero, con la presencia de la Armada, Infantería de Marina y del Ejército. La Falange estuvo representada por varias secciones, la Vieja Guardia y la Hermandad de Excombatientes entre otros, público y vecinos del barrio en general.

​​Todos los años, cada 20 de noviembre se rendía homenaje en el aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, y a los caídos en la contienda del llamado bando nacional o ganadores, cuando realmente perdieron todos. Quienes fallecieron en el otro bando –conocidos como rojo- nadie, oficialmente, se acordaron de ellos.

La Cruz era de grandes dimensiones construida en cemento y a la que se le incorpora en su frontal, otra Cruz de madera de dimensiones más pequeña.

Todos los años, los días 20 de noviembre, se homenajeaba el aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, y a los caídos en la contienda por el llamado bando nacional o ganadores, cuando realmente perdieron todos. Quienes fallecieron en el otro bando –conocidos como rojos- nadie, oficialmente se acordaron de ellos.​

En los días de homenajes, a la finalización de la función religiosa que se celebraba normalmente en la iglesia Mayor, las autoridades, jerarquías y asistentes al acto se trasladaban a la plazoleta en la cual, el delegado provincial o inspector de la «Vieja Guardia» pronunciaba unas palabras seguidas de oración. 

Acto seguido el jefe provincia del «Movimiento» y autoridades militares solían depositar una corona de laurel sobre los cuatro escalones con los que ganaba altura desde el suelo la Cruz. En ocasiones, las «Margaritas» de la Sección Femenina solían ofrecer también cinco rosas simbólicas. Los jóvenes de la sección de «Pelayo», uniformados participaban con los adultos. El acto finalizaba con un responso y el canto de cuantos asistentes allí se encontraban del «Cara al Sol», con el tradicional saludo del brazo derecho levantado y la palma de la mano hacia abajo.

Aquella plazoleta se decoró en sus comienzos con dos hermosas farolas artísticas, y posteriormente se construyeron tres arriates en los que se sembraron vistosas flores de temporada y lindos rosales y claveles, especialmente los días de homenaje

la cruz de los caidos, San Fernando
Fotografía de Quijano

Cuando éramos niños y jugábamos todos los días en la plazoleta, nos fastidiaba, y no entendíamos porqué, en el invierno, cuando veíamos a hombres sembrando flores en los «paterri», y se arreglaban los cristales y lámparas rotas de las farolas, ya sabíamos que durante varios días no nos dejarían jugar al balón.

Veíamos que llegaban algunas tardes hombres vestidos de azul y con trajes de color gris. La mayoría no eran militares. También a otras personas de uniformes que equivocadamente creíamos que eran militares, que no lo eran. Alrededor de la Cruz, rezaban y cantaban la misma canción que nosotros por las mañanas al entrar todos los días en los «Hermanitos». Al marcharse aquellos hombres, quedaban algunos junto a la Cruz, serios y firmes, y por las noches allí continuaban. Y al día siguiente también estaban allí.

Días más tarde, al finalizar los actos oficiales, las flores sembradas ya adornaban los patios de vecinos del barrio y de las Siete Revueltas, y las que quedaban en los arriates, los chiquillos jugando a la pelota las machacaban, o el frío y la lluvia las marchitaba.

Con la edad entendimos porqué aquellos hombres se reunían una vez al año en nuestra plazoleta y no nos dejaban jugar en ella. Al igual que cuando las niñas del Colegio Ntra. Sra. de las Mercedes, conocido como «El colegio de la calle Dolores», salían al recreo que tenían allí, en la misma plazoleta.

El último acto celebrado -de homenaje- coincidió precisamente con el fallecimiento de Franco. En aquellos días de duelo por el generalísimo, se realizaron muestras de adhesión al régimen. Fue el 20 de noviembre de 1975. Al siguiente año ya fue derribada la gran Cruz de hormigón, siendo sustituida por un monolito mas pequeño con una pequeña Cruz –que desapareció al poco tiempo- alegórico a «Todos los caídos»… en la maldita guerra.

El Güichi de Carlos. Historias de La Isla

Noviembre 2017
Artículo inédito de la Historia de la Plazoleta de San José.