Se conoció con este apodo a un tranvía que en el trayecto bajando la calle Real, como todos los días, debía tomar una curva en forma de U y girar por la Plaza del Bacalao para subir
por la calle Escaño. Pues bien, ése día aquel tranvía no respondió y se metió de lleno con la fachada de la Escuela del Trabajo que existía delante del Castillo de San Romualdo.
El Güichi de Carlos.®














