¡Qué de recuerdos guardan las esquinas de nuestra tierra, quillo! Hay establecimientos que no solo venden géneros; custodian entre sus paredes las vivencias, el trajín y la elegancia de generaciones enteras de isleños. Uno de los grandes templos del comercio de San Fernando fue, sin duda alguna, Lencería Ramírez (el antiguo Refino de Ramírez), situado en la emblemática esquina de la calle Rosario con Vicario.
De la mano de José Manuel Bermúdez Ramírez y Paco Rodríguez, abrimos en este episodio de El Güichi de Carlos una auténtica caja del tiempo repleta de piezas históricas, catálogos centenarios y anécdotas inolvidables que forman parte de la historia cotidiana de La Isla.
De campesino en Arcos a fundar un refino en la próspera San Fernando (1902-1932)
La historia comenzó el 16 de noviembre de 1902. Mateo José Ramírez, tras pedir su herencia en vida a su familia campesina de Arcos de la Frontera, decidió probar suerte en una próspera San Fernando llena de vida por la Escuela Naval y los Astilleros. Instaló su tienda en la esquina de la calle Ramón Auñón (hoy calle Rosario) con Vicario.
En aquellos primeros años, el Refino de M.J. Ramírez vendía desde pasamanería, sombreros de tiras bordadas y abanicos con varillas de nácar hasta curiosidades de la época como los polvos de arroz para mantener la piel blanca, peinadores, bigoteras «Monopol» o las famosas cajas registradoras National de manivela.
La valentía de las mujeres y la resistencia entre bastidores (1932-1975)
Tras el fallecimiento del fundador en 1932, su hija asumió el mostrador con enorme valentía en una época donde no era habitual ver a mujeres al frente de los negocios. Con el apoyo de su prometido y rodeada de la clientela femenina de La Isla, mantuvo a flote el comercio durante la difícil posguerra y el franquismo.
Entre las grandes anécdotas guardadas con celo durante décadas, destaca el hallazgo tras la muerte de Franco de unos misteriosos paquetes envueltos en periódico: sombrillas con los colores de la bandera republicana que la familia prefirió ocultar en lugar de destruir, protegiendo un pedazo de historia intacto.
La modernización del mostrador y el adiós de un icono (1975-2016)
En 1975, con la incorporación de José Manuel tras finalizar sus estudios de Comercio, el negocio familiar se adaptó a los nuevos tiempos transformándose en Lencería Ramírez. De las fajas reductoras de tela rígida y corsés tradicionales se pasó al fenómeno social del Wonderbra en los años 90 o la informatización pionera del comercio local.
Tras 114 años de servicio ininterrumpido abriendo la misma puerta en la calle Rosario, el comercio echó el cierre definitivo por jubilación en 2016, dejando un legado imborrable en el corazón de todos los cañaíllas.













