Protagonistas de la Semana SantaSemana Santa

CASTILLO LASTRUCCI (IMAGINERO).

Aparece en la escena artística sevillana en un momento en el que el arte de la imaginería sufría una acusada fase de estancamiento y declive.
Durante el siglo XIX, toda la producción imaginera no es más que un vago reflejo de las obras de las distintas escuelas escultóricas tanto sevillana como granadina del siglo de oro.
Sólo autores como Juan de Astorga o Hita del Castillo, lograron aportar algo nuevo y distinto, al ya agotado mundo de la imaginería religiosa del siglo XVII y XVIII.
Castillo Lastrucci, nació el día 27 del mes de febrero del año 1882 en Sevilla.
Inició su actividad artística, realizando pequeñas figuras de barro de marcado estilo modernista de la mano del escultor.
Su periodo de formación va a coincidir con una época difícil, caracterizada por las crisis derivadas del conflicto civil español. Precisamente debido a la destrucción masiva de imágenes religiosas llevadas a cabo durante la Guerra Civil, y los conflictos revolucionarios de este periodo la actividad escultórica de Lastrucci sería frenéticos centrándose principalmente en la recuperación de los grupos escultóricos desaparecidos para hermandades y cofradías de penitencia.
En gran medida Lastrucci junto a Illanes, representa la esencia de este neobarroco de principios del siglo XX en el campo de la actividad imaginera.
Su obra atravesó distintos periodos características, desde el expresionismo realista de la década de los veinte y principios de los treinta cuando realizó el famoso grupo de “la bofetá” de Sevilla que causó estupor a quienes lo contemplaron hasta el periodo de plenitud y decadencia de su última época caracterizada quizás por la explotación reiterativa a la que sometió sus modelos iconográficos más significativos y característicos, por citar un solo ejemplo, el modelo de la Virgen de la Hiniesta, fue copiado hasta la sociedad por peticiones de las distintas hermandades.
No debe olvidarse de que dolorosas como la de la O, poseen una calidad relevante debido a su peculiar belleza muy del gusto del pueblo andaluz.
Por otro lado pasos como la Sentencia de la Macarena, Las Tres Caídas de Triana, o el grupo del Beso de Judas o el Prendimiento sevillano han logrado por su distribución escénica cotas artísticas inimaginables en el desarrollo de la Semana Santa de todos los tiempos.
De todos los misterios de Castillo en San Fernando, es el de Afligidos el que ha sabido conservar su idiosincrasia original característica, lograda mediante un riguroso respeto hacia las imágenes originales de este artista, este conjunto data de los años cuarenta, el caso de Ecce-Homo es distinto, el grupo ha sido ampliado pero de forma que las nuevas figuras badadas en el conjunto originario sevillano se integren perfectamente con las antiguas dotando al conjunto de gran belleza, aunque sin la especialidad exquisita con la que están distribuidas las imágenes de Sevilla, el Cristo ha sufrido una profunda restauración que lo ha transformado, aunque la transformación más significativa de estos titulares ha tenido lugar en Misericordia.

Si bien su Cristo original no era obra de Lastrucci (el que contemplábamos hace poco era fruto de una restauración suya), a pesar de haber ganado en belleza, no consigue esta obra actual alejarse de los rasgos definitorios de la obra de su restaurador por lo que casi podría considerarse como nueva obra suya, pero sin duda alguna el ejemplo más significativo de transformación lo encuentra en el antiguo grupo del Descendimiento, y restaurado recientemente la imagen de su Titular cuando prácticamente las restantes imágenes fueron transformadas en anteriores procesos.
Su grupo actual es din duda de gran belleza, aunque se asimila al de Santa Marta de Sevilla, cuando el anterior del Descendimiento poseía quizás una originalidad única y singular, poco vista con sus cuatro figuras, data este grupo de los años sesenta, es importante recordar que los pelos naturales de algunas imágenes así como las lágrimas de cristal y otros postizos son rasgos característicos del barroco del siglo XVIII y su valor artístico e histórico aumenta con los años.
Desgraciadamente pronto será difícil encontrar en San Fernando una dolorosa o Cristo con las lágrimas de cristal.
En Sevilla, algunas de estas transformaciones serían consideradas como de puro sacrilegio.