Los símbolos en las cofradías y hermandades

En 1545, el Concilio de Trento marcó el inicio de una nueva Iglesia apoyando toda iniciativa que sirviera para propagar la religiosidad del pueblo, a partir de este Concilio Ecuménico, la Semana Santa inicia una evolución que llegó a forjar los esquemas actuales de nuestras cofradías. Los símbolos.

El cortejo procesional quedó consolidado a finales del S. XVIII; este cortejo contenía entonces y contiene hoy una gran carga simbólica que hunde sus raíces en fechas pretéritas.

Ponemos por ejemplo, pasos como el del Triunfo o de la Santa Cruz.
En este paso del Triunfo vemos un esqueleto, la muerte y un dragón, el pecado se abate como si de los perdedores en una batalla se tratase bajo una airosa Cruz, quizás este antiguo afán cofradiero unido a las conclusiones de Trento, fuesen el detonante de la vasta simbólica usada por nuestras hermandades, resulta imposible enumerar toda la simbología usada por nuestras cofradías, citaremos varios ejemplos:

El símbolo de la azucena representa fino aroma e inmaculada blancura, la pureza virginidad de María Santísima, debe aparecer en número de tres partiendo de un solo tallo, representando así la triple virginidad de nuestra madre antes, durante, y después de su parto. Las imágenes de María son las que suelen lucir en su aderezo un mayor número de símbolos, también se da el caso de que sean otras imágenes las que parten de manera simbólica los atributos la advocación de sus titulares.

Las imágenes de los ángeles o de Santa María Magdalena con un cáliz que representa la sangre preciosa de Nuestro Señor.

Símbolo cofrade, angelito
Foto incluida en el trabajo “Pasión Cofrade”

Las imágenes de San Juan Evangelista, cuando figura en el Calvario, junto a Cristo Crucificado, sujetan una palma que es símbolo de triunfo de resurrección, que es el porvenir y el propio triunfo de la postal que sobrevivió al temible martirio del aceite hirviendo.

En las andas, guiones y banderines se resumen los títulos y privilegios obtenidos por la hermandad en el transcurso de su historia, una tiara requiere decir, que la hermandad fue elevada al rango de pontificia y una corona que algún monarca ingresó como hermano en sus filas.

Símbolo cofrade, san to entierro
Santo Entierro San Fernando

A partir de Trento, el color de la liturgia obtuvo un cierto código establecido: el rojo de la sangre de Cristo viste de sacramentalidad a una cofradía, el verde es el color base en las hermandades de la Veracruz, simboliza la Esperanza, el negro es el luto en la Semana Santa, el blanco es la pureza de María, el rosa se contempla la entrada de Jesús en Jerusalén, ya que es el color usado por la liturgia como puente entre dos festividades importantes, está claro que el misterio que nos ocupa camina entre el gozo y la pasión el marrón está vinculado a la orden Franciscana, otros símbolos que veremos en San Fernando es la figura de un pelícano coronando uno de nuestros pasos, representa este que el amor de Cristo en la Eucaristía, ya que este animal es capaz de dar su propia sangre a sus crías sino encuentra alimento para sacarlo adelante, la imaginaria en las hornacinas y ménsulas de nuestros pasos suele recordar lazos de unión con parroquias antiguas.

Advocaciones o hermanamientos entre cofradías, un ángel custodiando hará, referencia a los vínculos de la Policía Armada con la hermandad, San Cosme y San Damián, o San Lucas nos dice que son muchos los médicos que se unen en las filas penitenciales de la cofradía, San Luis Gonzaga o Santo Tomás de Aquino representa a jóvenes estudiantes, universitarios o teólogos.

El último que vamos a enunciar nos habla de quien se nos fue meses antes de la salida procesional, dice mucho este símbolo del espíritu de hermandad, de la amistad intensa que nace del roce cotidiano, del trabajo en común, es un recuerdo sencillo pero intenso, llena de grandeza, se trata de ese lazo negro que vemos en un varal o en un respiradero, te recuerda que en la hermandad todos estamos de paso, pero que podemos conseguir con nuestro trabajo e ilusión cofrade una presencia entrañable, en la historia íntima de la hermandad, en el recuerdo sincero de los que quedan al cuidado de la misma.

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Incluido en el trabajo “Pasión Cofrade”