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LA SEMANA SANTA Y LA ARTESANÍA DEL BORDADO.

Se entiende aquí en la Baja Andalucía por “bordado”, aquella tela o tejido recamado de hilos de oro, plata o seda, y que se trabaja mediante técnicas artesanales, algunas tan antiguas cuyo origen se remontan a la época de la dominación árabe.

Cuando nace el bordado.

No hay ninguna fecha ni tan siquiera una aproximación, pues los tejidos bordados más antiguos que se conocen arrancan de un jubón del siglo XIII hallado en la tumba del Infante D. Luis de Cerda, en el Monasterio Cisterciense de las Huelgas Reales en Burgos. En cuanto a Andalucía, el tejido bordado más antiguo que se conoce se halla en Sevilla, en el tesoro de su Catedral y se trata del llamado “paño terliz” o “paño de la Montería”, un tejido de origen persa, y de época arábiga, cuya antigüedad puede remontarse a los siglos XIV o XV.

Los bordados más antiguos: los ajuares litúrgicos.

Ya hemos dicho que el bordado enriquece cualquier tipo de tejido y ello siempre ha sido propio de personas de origen. Igualmente los ajuares litúrgicos, cuyo origen se remonta a las vestiduras usadas en la romanidad se han enriquecido a lo largo de la historia, debido a la función dada a dichos ajuares. Ya en la Sagrada Biblia, a la hora de confeccionar las vestiduras litúrgicas que debían de usar el Sumo Sacerdote y los Sacerdotes del Templo, se dice expresamente en el Libro del Exodo, que debían de ser de un tejido especial y que tenían que estar “torcidas” (entendiéndose decoradas) de una manera, igualmente, especial. Es aquí, donde se cree, está el origen del bordado, aunque la mayor parte de los autores están de acuerdo en afirmar que el bordado, en su origen, es un trabajo manual y artesano de origen arábigo, traído a España a raíz de la invasión agarena a partir del año 711, y posiblemente apareciese en la corte cordobesa de los Omeyas a partir del 1100.

La fecha más antigua para los ajuares litúrgicos. Los talleres de bordados.

La fecha más antigua que se tiene para los ajuares litúrgicos es el siglo XV, a partir de aquí nace una artesanía que aún hoy en día se trabaja igual que se hacía en sus comienzos, pues sólo es la mano humana la productora del bordado; aunque existe el llamado “bordado a realce o recorte”, ninguno se le iguala como el bordado manual. Por el momento es la Catedral de Sevilla y diversos monasterios sevillanos los que guardan los ajuares litúrgicos más importantes en cuanto a su antigüedad.

Los bordados en el mundo de las cofradías.

A la hora de hacer una somera historia del mundo del bordado en las cofradías, no se puede tener otro índice referencial que Sevilla, al ser de uso para la iglesia, igualmente se extiende al uso del mundo cofrade.

Es la cofradía sevillana del Valle quien posee los bordados más antiguos que se conoce de las cofradías andaluzas, los cuales se remontan al siglo XVII, y proceden de una antigua cofradía, hoy extinguida, la de la Antigua y Siete Dolores. Ya a partir de este siglo XVII se va generalizando su uso llegando hasta el día de hoy.

El mundo del bordado en San Fernando. No se puede olvidar que nuestra ciudad es a partir de la implantación de la Armada Española en el siglo XVIII cuando comienza a tener una existencia potente, no obstante el hecho religioso, es tal vez desde el siglo XV cuando en la Capilla de Santa María, situada en el Castillo de San Romualdo, es la que albergaba los fervores de los isleños de aquella época, sin embargo, no es hasta el siglo XVIII cuando se tienen las primeras noticias de diversas hermandades de penitencia.

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Incluido en el trabajo “Pasión Cofrade”