Antes de proclamarse oficialmente en 1901 el patronazgo de la Virgen del Carmen sobre los navegantes, los hombres de mar tenían como protectores a distintos santos o a las más diversas advocaciones marianas. Es decir, la Marina no tenía patrona. Los marinos, sí: patrona del puerto base, del de matricula. En El Ferrol, Nuestra Señora del Nordés, alias Virgen de Chamorro; en Cádiz, Nuestra Señora del Rosario, alias la Galeona; en Bilbao, Nuestra Señora de Begoña; en Sevilla, Nuestra Señora de la Esperanza de Triana, en Málaga, Nuestra Señora de la Soledad, de la Congregación de Mena; y así sucesivamente. Tuvieron patrona las galeras y los galeones, tuvieron patrona la infantería y la Artillería de Marina.

En tiempos de Carlos III se veneró en las capillas de los arsenales a la Purísima Concepción. La de La Habana, vulgo Repatriada, se conserva en la parroquia castrense de San Francisco, en San Fernando. La Santa Bárbara de Cavite preside el altar mayor de la capilla de la Academia de Artillería de Segovia. De las imágenes de San Juan Nepomuceno no sabemos nada, pero seguro que algún Infante de Marina nos lo puede aclarar, cosa que le agradeceremos.

La devoción de los hombres de mar al Carmelo viene de antiguo, teniendo su origen en la devoción a las ánimas que Ella libra del tormento del purgatorio; y el hecho de que algunas expediciones se acogiesen al patrocinio de la Virgen del Carmen, – como veremos a continuación – se debía a la circunstancia de formar parte de ellas padres carmelitas o bien, a especial devoción de los que las integraban.

La galeona Remitido por los autores.

Expedición dirigida por Francisco Montejo, que partió el año 1527 de Sanlúcar de Barrameda con destino a Méjico, y en la que iba como capellán el carmelita descalzo Gregorio de Santa María, primer apóstol de la devoción del Carmelo en América.

Expedición dirigida por Sebastián Vizcaíno y por Toribio Gómez de Corban. Zarpó el 5 d5 de mayo de 1602 de Acapulco con destino a las Californias. En ella figuraban como capellanes tres carmelitas, siendo uno de ellos el cosmógrafo fray Antonio de Ascensión, quien al partir impuso el escapulario a los doscientos expedicionarios. A su llegada consagró a la Virgen aquella región.

La obra Carmelo coronado, de José Antonio Ibáñez Rentería editada en 1719 en Pamplona fue escrita en cumplimiento de una promesa hecha por el autor en agradecimiento por la especial protección de la Virgen a la nao en que navegaba, con ocasión de sufrir los efectos de una furiosa tempestad a la altura del cabo de Hornos.

La repatriada. Remitido por los autores.

En la expedición de 30 de abril de 1783 la Virgen del Carmen fue proclamada patrona de las Armadas de Nápoles, Malta y Portugal, aliadas de España.

En 1784 el teniente general, D. Antonio Barceló embarcó en Cartagena una imagen de la Virgen del Carmen a bordo del navío “El Terrible”, como protectora de la expedición que zarpaba para Argel.
Aunque al principio, como hemos dicho, el culto a la Virgen del Carmen tuvo su origen en la devoción a las ánimas, poco a poco fue tornando hacia la veneración como patrona de la Marina de Guerra y, por ende, de todas las Marinas.
El patronato de la Virgen del Carmen sobre nuestra Marina de Guerra parece tener su origen en la Isla de León, en la primera mitad del siglo XVIII. La Real Compañía de Guardiamarinas de aquel Departamento estuvo bajo su protección.
Así mismo, todos los dormitorios de los Guardiamarinas existentes en el edificio Carlos III, tanto cuando eran del Colegio Naval o de la Escuela Naval, estaban presididos por unos azulejos con la mencionada Virgen.

Los cultos a la Virgen comenzaron en el año 1763, siendo capitán general, -primero en aquel departamento, todavía con sede en Cádiz-, el Marqués de la Victoria, D. Juan José Navarro de Viana y Búfalo, de gran devoción carmelitana, que desde 1769, acompañado de su séquito oficial y rodeado del pueblo, presidía la salve en el convento carmelitano de La Isla de León. Al morir en 1772 dispuso ser enterrado en dicho convento.

Sepultura del Marqués de la Victoria. Remitido por los autores.

Carlos III intentó sustituir el patronato de la Virgen del Carmen por el de la Inmaculada Concepción, ordenando que su imagen presidiera la iglesia de la futura población de San Carlos. Sin embargo, cuando se inaugura y bendice el Panteón el 19 de noviembre de 1854, es la Virgen del Carmen la que preside la ceremonia.

Como vemos, en aquella época se veneraba en la Armada a la Virgen tanto en su advocación del Carmen, del Rosario o de la Inmaculada Concepción.

En cuanto al patronato sobre la marinería, parece que los marineros y pescadores comenzaron a considerar a la Virgen del Carmen como abogada en las tempestades y naufragios a principios del siglo XVIII, iniciándose su culto en Italia. En España no existen datos concretos anteriores a 1781, fecha en la que, antes de zarpar una expedición desde Cartagena rumbo a Oran se rindió público homenaje a la Virgen del Carmen. Se dice que esta devoción tan marinera fue traída de Italia por el Marqués de la Victoria y se difundió abundantemente en el pasado siglo, de modo especial en la Isla de León, donde se venera la imagen en el convento carmelitano.

Altar de la Iglesia del carmen Remitido por los autores.

D. Cristóbal Colón de la Cerda, XIV duque de Veragüa, duque de la Vega, marqués de Jamaica, grande de España por duque y varias cosas más, con justificado derecho a vestir el uniforme de capitán general de la Armada por almirante de la mar océana y adelantado mayor de las Indias, de la insigne orden del Toisón de Oro, caballero Gran Cruz de Carlos III y unas cuantas condecoraciones más, de ideología liberal procedente de las izquierdas, fue nombrado, a los sesenta y cuatro años de edad, por Real Decreto de 6 de marzo de 1901 ministro de Marina en el gabinete de Sagasta, último de la regencia y primero de Alfonso XIII, cargo que ostentó hasta el 6 de diciembre de 1902, es decir, veintiún meses o, si se prefiere, 640 días.

Durante su mando memorable en Marina, cerró la Escuela Naval Flotante a nuevos ingresos, cerró las Escuelas de Administración, hoy de Intendencia, cerró la Escuela de Aplicación, y cerró mas cosas, salvo el ministerio.

Pero no todo fue negativo ya que nos dotó de Patrona Celeste. Preocupado por los muchos funerales que celebraba la Marina en los distintos aniversarios, los héroes de Trafalgar, los náufragos del Reina Regente, los inmolados en Cavite y Santiago, etc. propuso a la Junta Superior:

¿Porqué no hacen ustedes como el Ejercito. Los militares de Tierra celebran sólo una misa al año, al día siguiente de la Patrona, por todos los fallecidos del Arma o Cuerpo durante el año, sea en la forma que sea?
Pero los marinos contestaron: No tenemos Patrona.
El duque, rápido, usurpando las atribuciones de Su Santidad, del cardenal primado o del vicario general castrense –ignoramos a quién corresponde-, se limito a preguntar: ¿A quién nombramos?

Probablemente, entre los reunidos habría mayoría de gallegos, ya que la contestación fue que la marinería del país rogaba a la Virgen del Carmen, cuando veían en la arboladura fuegos de San Telmo, pues no creían en la afirmación de Séneca, que se trataban de estrellas que venían a adornar las velas de las naves, durante las tormentas. Los marineros, por su apariencia idéntica a los cirios que llevaban las almas en pena de la Santa Campaña, creían que se trataba de la misma y rezaban a la Virgen del Carmen, Patrona del Purgatorio, para que redimiera del castigo a los pobres muertos en pecado.

Marqués de la Victoria. Remitido por los autores.
Marqués de la Victoria. Remitido por los autores.

Por Real Orden de 19 de abril de 1901 se proclamó: “S. M. el Rey (q. D. g.), y en su nombre la Reina Regente del Reino, de conformidad por lo propuesto por la Subsecretaría de este Ministerio, y favorable informe del Provicariato General Castrense, se ha servido disponer sea declarada Patrona de la Marina de Guerra la Santísima Virgen del Carmen, que lo es de hecho, de todos los navegantes, y se celebre el 16 de julio, día de su festividad”.

Una R. O. De 28 de junio de citado año de 1901 declara el 16 de junio día de fiesta para la gente marinera.
Suspendida la celebración durante la II República, en 12 de junio de 1938 se restablecieron las disposiciones anteriores. En 1951, al conmemorarse en Madrid las bodas de oro de la primera declaración, se solicitó de la Santa Sede la confirmación canónica de este patronato.

Patrona del Pulgatorio - patronazgo-de-la-armada
Patrona del Pulgatorio. Remitido por los autores.

También en la sacristía de la misma Iglesia existe otra Virgen del Carmen, conocida popularmente como la “callejolera”, por ser esta la imagen que se saca en procesión por las calles y patios de su feligresía.

Pero no podemos olvidar la que preside el altar mayor o la que luce en su portada.

La callejolera - Partornazgo de la Armada
La callejolera. Remitido por los autores.

El patronazgo deseado por los hombres de mar en el siglo XVIII y extendido por las costas españolas en el XIX, se hace realidad en el XX con su proclamación oficial, no acometiéndose desde entonces empresa bélica, ni singladura de buques comerciales, ni faena pesquera, ni navegación deportiva o de recreo, sin impetrar antes la protección de la Reina del Carmelo.

Y, para terminar, la Asociación As de Guía se une a la voz del poeta isleño F. Montes Aguilera para cantar a la Patrona de la Marina Española:

Te he visto noche tras noche
Vigilando mi litera,
¡centinela sempiterno
de mi pobre cabecera!

Te he visto hora tras hora
junto a la caña sencilla,
¡centinela cariñoso
de mi frágil navecilla!

Te he visto, Virgen del Carmen,
en la frescura del mar,
en momento alucinante
de mi torpe navegar….

Y he de darte mis canciones
al mirarte coronada,
Virgencita, flor de mares, bendecida y alabada

BIBLIOGRAFÍA.
La Virgen del Carmen, la Marina y la Isla de León.- J. M. BLANCA CARLIER.- R. G. M.
La Marina en Cádiz. (apuntes históricos).- J. M. BLANCA CARLIER.
La Virgen del Carmen Coronada de San Fernando.- P. Fr. ISMAEL DE Sta. TERESITA O. C. D.

Autores:
José Carlos Fernández Fernández.
José L. Sánchez Montes de Oca.
Marcos Fernández Martínez.
Juan A. Vijande Fernández.
Jesús Jaén Serrano.