Casa Vicente

En la calle Rosario número 40. Vicente Rodríguez Fernández,
zamorano de Fresno de la Sierra finalizando los años cuarenta (1947) abre
una tienda de Ultramarinos Finos en la calle Rosario. Anteriormente en el
mismo local existía un negocio llamado calzados La Patria. Anteriormente
se ubicó en la calle Juan de Mariana donde quedó el obrador de la confitería.

Esta tienda tenía de todo cuanto se necesitase en la alimentación. Fue de
aquellos ultramarinos que decía que había calidad. Cualquier caja de galleta para regalar; tarros de confituras; chocolate que no se encontrarse por otras tienda, allí si las había. Los jamones y embutidos en aquel local parecía tener mejor sabor.

Vicente solía hacer exposiciones de productos alimentarios en los
escaparates. El se lucía con paciencia en el orden –todas las etiquetas
perfectamente ordenadas, las botellas brillaban- y casi todo cuanto se
observaba entraba por los ojos e provocaba comprar. En aquellos paseos
de ir y venir por la calle Rosario, incluía una parada obligatoria ante los
escaparates. Cuando llegaba la nochebuena con grandes y pequeñas cestas
de Navidad que incluía casi de todo que estaba bueno. Vicente llegó a contar hasta con once empleados, entre los que recordamos a Rafael que tantos años se llevó detrás de aquel mostrador. Las cestas se vendía al gusto del cliente.

Lo mismo que los escaparates en el orden y limpieza, ocurría en el interior
del establecimiento e incluso en la trastienda. En aquellos tiempos se
compraba por cantidad y las realizaciones y promociones incluían un gran
número de cajas de cualquier producto. Allí cabía de todo. Por haber, había
hasta sitio para que Vicente junto con sus amistades pudieran disfrutar de
alguna que otras chiquitas de vino.

En tiempo se anunciaba como Pastelería y Confitería Vicente, Ultramarinos
Finos o viceversa, dando mayor protagonismo a los ultramarinos. Los
dulces y pasteles también tenía su lugar en el escaparate. La masa Real, los
boroneses, los merengues, las tabletas de turrón, etc.

Su hijo Vicente Rodríguez Ramos comenta: “ Fue ejemplo de calidad y
diversidad que permitía a los clientes degustar artículos de muy variada
procedencia y que ayudaban a adquirir cada vez más un conocimiento más
completo de la alimentación a todos.”