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Camposoto III

CAMPOSOTO, LA HEREDAD DE LOS SOTO Y AVILES ( III )

Analizando los documentos de fundación del mayorazgo del capitán Juan de Soto y Avilés en lo referente a las posesiones que tenía en la Isla de León leemos: “salinas de darillo / Yten vnas salinas de quatroçientos y quarentas tajos que son junto a la barca de darillo desta çiudad con los peltrechos que tiene para labrar sal…” continua más adelante definiendo la situación y dice que linda con “…salinas de los herederos de po garçia del monte que las conpre de juan benedito como se apreçiaron en la partiçion…” Su precio fue de 13.200 reales libres de tributo. El texto nos viene a confirmar la existencia de la barca en el camino a Cádiz para cruzar el Río Arillo.

En el año 1.849, Rafael de Solís, descendiente de Juan de Soto venderá esta salinas, ya prácticamente perdida. En el documento de venta se dice “venta de terrenos salitrosos que fueron salinas”, siendo sus linderos por el norte Salinas llamadas de la Compañía, por el sur Playa de Santa María (playa de Camposoto o mejor aún de Marcelo) y camino viejo de Cádiz, por el este Albinas, Manchón de Soto y Dehesa de la Carne, propios del Mayorazgo y por el oeste el Río Arillo. Con toda seguridad que estas salinas son las marismas inundables cercanas a la playa de Camposoto.

Por el testamento cerrado, que Juan de Soto deja otorgado el día 8 de diciembre de 1.616, ante el escribano Sebastián García Moreno (Signatura 5513 del Archivo Histórico Provincial), tenemos conocimiento que además de su hijo Luis, para quien deja constituido el mayorazgo, tenía dos hijas, Isabel y otra llamada Juana que es monja profesa en el Convento de San Cristóbal de la ciudad de Medina .

Murió en Cádiz el 22 de diciembre, unos días después de haber otorgado su testamento. La noticia de su muerte nos la proporciona el siguiente documento: “… despues de anochesido ante el ldo Diego de mesa descalante alcalde mor de la dha ciud de ques corregidor y capitan a querra el sargento mayor Diego descobar por su magd presente y el escrivano y tos don joan nuñez alguasil mor del santo ofisio rregidor y depositario general desta ciud dixo que porque el capitan Joan de soto de abiles alferes mayor perpetuo desta ciud es muerto y pasado desta presente bida que murio abra media ora poco mas o menos y otorgo su testamento…” Continua el documento diciendo que se abra el citado testamento, se compruebe con los testigos instrumentales y se protocolice por el escribano que deberá dar fe de todo.

Manifiesta su fe en Dios, invoca a los santos de su devoción, así como a San Juan Bautista, de quien lleva el nombre y dice que su “cuerpo se sepulte en la capilla que tengo en la yglesia mayor desta ciud (se refiere a Cádiz) y rruego y encargo a mis alvaceas que en mi entierro no aya ponpa ni banidad del mundo…” Tras ordenar la celebración de misas por su alma, la de su esposa y otras personas en la Villa de Avilés, encarga se den de limosna al Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz, mil cien reales. Deja también encargo de limosnas al Convento de San Francisco, a los Padres de Juan de Dios y Hospital de la Misericordia, al Monasterio de Nuestra Señora de la Concepción, a las Monjas de San Agustín, y un largo etc., entre los que podemos citar cien reales para repartir entre los pobres, ayuda a la fábrica de la Iglesia Mayor de Cádiz (había sido destruida en el ataque inglés), a la Cofradía del Santísimo Sacramento y a los pobres vergonzantes. A su hija monja deja cuatrocientos reales “para ayuda de avitos y otras necesidades suyas sin quen esto tenga parte ni dero el conbento de mas de la renta que le pagan…” En otra cláusula declara que en una memoria que dejó escrito su mujer manifestaba su deseo de dejar libre a una esclava negra de nombre Francisca.

Buena prueba de la elaboración de vinos en la Isla de León es el legado que deja a Francisco de Arrostregui “que esta en mi casa en el despacho de mis papeles por lo que le puedo dever e devo del tienpo quen esto se a estado y servido quatro pipas de vino fino de la cosecha que tengo en la eredad en la isla de leon…” El siguiente párrafo nos informe del destino que se daba a estos vinos “…despachadas de todos deros para las yndias…”

Manda a su hijo Luis de Soto y Avilés, como poseedor del mayorazgo que deja fundado, pague todos débitos, tributos y “…deudas sueltas ques neçesso y forçoso pagallas primero porque el dho mayorazgo a de ser de mis bienes como su majestad me lo concedio y no de los agenos y ansi para que quede perpetuado mi casa e nonbre…” Añade que deja un memorial donde se contiene todo lo que debe, y ordena “se haga por mando de antoñio suarez rregidor desta ciud de cadiz a quien doy poder cunplido para ello porque le nombro por administrador para que no pueda entender en ello el dho don Luis de soto y aviles mi hixo ni otra ninguna persona por el ni otro ninguno de mis erederos…” Más adelante manifiesta que “el dho antonio suarez tenga administre e benefiçie la eredad de casa e viñas de la isla de leon con su arboleda y cosecha que a el presente tiene e todo lo que le pertenesçe por tiempo y espaçio de seis años que se contaran desde el dia de mi falleçimiento para que el la haga benefiçios de todas sus labores y coger sus frutos y benderlos de contado y fiado segun e como mexor le paresçiere sin sacarlos para las yndias porque de ellos no quiero que se ponga en rriesgo cosa alguna…” Continua expresando el poder que otorga a Antonio Suárez con estas palabras: “…a de tener en su poder e administraçion toda la dha eredad y la cobrança de lo que me pertenesçe conforme al dho memorial que yo dejo senalado para este desenpeño y bender las partes de naos…”No sabemos el significado de “vender las partes de naos”, aunque es muy posible que se refiera al comercio de Indias que como ya hemos visto el capitán Juan de Soto tenía algunos negocios.

De la importancia que se daban a los mayorazgos y el interés para que perdurasen nos lo demuestra la siguiente frase referida al administrador: “…sin quen esto se puedan entremeter el dho don luis de soto mi hixo y el capatas de la eredad e todas las demas personas que an de entender en el benefiçio de ella an de ser puestas y estar a orden de el dho antonio suarez…”

Los sucesores de Juan de Soto y Avilés y por supuesto del mayorazgo fueron los siguientes: Luis de Soto y Avilés, Juan Ignacio de Soto, Juan Luis de Soto y Villavicencio, Juan Gregorio de Soto y Avilés, Juan María de Soto y Avilés, Clara de Soto y Cabrera, casada con Hernando Contrera, Torcuata de Contrera, y Rafael de Solís de Contrera y Soto y Avilés. Podemos observar que el “apellido” Avilés y en algún caso el de Soto, se utilizan a conveniencia de cada uno.

Como nuestra principal intención ha sido dar a conocer el origen del paraje conocido por Camposoto, no nos vamos a detener en el estudio de cada uno de estos personajes, aunque en el próximo y último artículo nos referiremos a las reclamaciones realizadas por Juan Gregorio de Soto y Avilés por la instalación en tierras del mayorazgo de un almacén de pólvora.

Andrés Ruiz Pizones (continuará)