En una mañana cálida del otoño sevillano tras una visita a la capilla de la Estrella, hermandad de la que soy hermano, entre en un bar próximo para tomar una copa y hablar un rato con mis hermanos estrelleros.

Al poco de entrar, el dueño, hermano de la Esperanza de Triana, puso un video a unos clientes, mientras que presumía ante ellos de que su hermandad fue la única que salió en la Madruga del 2004.

El tamaño gigante de la pantalla, nos permitió verlo a todos los clientes, y cual fue mi sorpresa al ver que al llegar a la Campana, el paso de misterio de Jesús de las Tres Caídas, conocido en Sevilla por el Caballo de Triana, cambió el clásico paso de los costaleros, por el que llevamos los cargadores de la Isla, en medio de mi sorpresa, le pregunte a mis contertulios: ¿Qué era lo que habíamos visto?

Ellos me contestaron que era el llamado paso marinero o trianero, y que si bien el Caballo de Triana fue el primero en hacerlo, había otras hermandades entre las que estaba la nuestra que también lo hacían en momentos puntuales muy relevantes del recorrido, porque se le daba más solemnidad al andar del paso.

Yo cada vez estaba mas sorprendido así que aproveche que el dueño apagó la tele para preguntarle por el origen de la ceremonia tan extraña que habíamos visto.

El hombre ya entrado en años, me respondió que ese paso se hacía en la Campana para recordar que en el año 1967 habían venido unos marineros de San Fernando a sacar el paso de Jesús de las Tres Caídas, porque había habido una huelga de costaleros y gracias a ellos pudieron salir.

A mi mente acudió enseguida aquella vieja historia de que los cargadores de la cuadrilla de D. Nicolás Carrillo fueron a cargar a Sevilla, y hasta le hicieron una foto en el ABC. Di por sentado que fue la hermandad de la Esperanza, ya que siempre estuvo relacionada con la Armada, hasta tal punto que iban varios barcos para iluminar con sus focos, el paso de la Esperanza por el puente de Triana.

Al coronarse nuestra Patrona la Virgen del Carmen, la hermandad trianera le regaló un timón de oro que lleva suspendido en el centro de su magnifica corona, y al solicitar a Roma su coronación fue la Junta de Gobierno de la hermandad y la Comunidad Carmelita a la Capilla de los Marineros para adherirse a la solicitud y entregarle el escudo carmelitano en oro.

Así que teniendo en cuenta el que muchos cargadores pertenecían a la Factoría de Víveres de la Armada, pues todo estaba claro o por lo menos eso me creí yo.

Me puse a investigar y mi primera sorpresa fue que los cargadores me hablaban de que si fueron a Sevilla pero a cargar a la Lanzada, pensando un poco supuse que habían confundido los Misterios por la presencia de un caballo en ambos.

Para tratar de confirmar los datos que yo tenía le pregunté a D. Francisco Carrillo hijo de D. Nicolás, la sorpresa fue monumental, es cierto que se llegó a un acuerdo con la Esperanza de Triana y con la Esperanza Macarena, en cuanto a sueldos y hospedaje, incluso estaban previsto los camiones de la Armada que los iban a transportar, pero al final no se fue, posiblemente por que la huelga no llegó a producirse o por otras causas que desconocemos.

Pero lo que si es cierto es que todos los años Jesús de las Tres Caídas saluda a Sevilla al entrar en la Carrera Oficial al paso de la Isla. Y por si fuera poco en Enero del 2006 al conmemorar la hermandad de la Estrella el 350 aniversario de la talla de Nuestro Padre Jesús de las Penas al llegar de recogida a la calle Pureza, hizo todo el recorrido por esta emblemática calle trianera a paso marinero, vamos al nuestro, para darle mas solemnidad a las ultima parte del recorrido. Y nosotros aquí aprendiendo a hacer un costal.

Pero el gran cáncer que amenaza a la carga tradicional de la Isla no viene de los hombres que llevan o quieren llevar costal y alpargatas, sino del tambor. Los cargadores de la Isla, como los buenos flamencos, somos mártires del compás, no podemos hacer un buen trabajo con los ritmos que se le están dando al tambor. El ritmo mal llamado sevillano, porque lo inventó la banda de los bomberos de Málaga, no lleva un compás binario y claro como tenemos solo dos pies y no tres pues no podemos ir al ritmo sevillano. Este fenómeno frustra mucho al cargador que no se ve recompensado con la satisfacción de haber llevado a Jesucristo y a su Bendita Madre cortito y a las bandas como marcan los cánones. El ritmo del tambor es lo fundamental, el que las marchas cada vez suenen mas a puritito Méjico o a una bulería es supérfugo.

Así que yo le pido a los dirigentes cofrades cuyos paso sean cargado por cargadores y no por costaleros, que exijan que el ritmo del tambor sea el del paso lento militar, y así andaremos a las bandas con un pie al pon y el otro al porrón como aprendimos de nuestros mayores y estos de sus mayores, a eso se llama tradición. Y el que una marcha suene en esta esquina o en aquella, es secundario. Yo me reconozco un cargador tan torpe que solo ser cargar al pon-porrón y no al porrón-pon-pon-porompompero.

Salvador Caldelas.
Publicado en XXV Aniversario de la Cuadrilla de Cargaores de la Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores.
(1982/2007)