Amiga/o, antes de entrar a presentarte a mis parroquianas/os, quisiera comentarte que estas personas son las que le dan vida a este güichi.
Ellos, como aquellos viejos repartidores de vinos que suministraban en barricas para llenar los toneles o barriles del güichi, son los que aportan y abastecen retazos de la historia de esta tierra que no solo es de los que hemos nacido en ella, sino también de todas aquellas personas que han vivido en ella, y han aportado su contribución haciéndola crecer.
Sin ellos, este güichi de la historia sólo tendría una puerta entre abierta y no de “Par en Par” abierta al mundo.