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la prostitución en la isla. | la prostitución en la isla (III)  

la prostitución en la isla (II)

En cierta ocasión cuentan que llegó a nuestra Ciudad un forastero que desconocía como poder orientarse dentro de la misma, y para saber la ubicación exacta de “las Casas Consistoriales”. Por lo que se dirigió a un popular Guardia Municipal de aquellos años de la postguerra española. Al parecer dicho turista le pregunto por su ubicación, y aquel agente le informó lo siguiente: “Esas casas las quitaron de aquí hace muchos años, y lo fueron, por una orden gubernativa”; mucha tela......; pero fue verídico como contaba el de los garbanzos. También al mismo agente cuentan, que recibió los dos mejores muletazos que se hallan dado en toda la historia de la tauromaquia isleña; éstos se los propinó un señor tullido al que un accidente del tranvía le cortó una de sus piernas. Este personaje que solía frecuentar antes de su muerte acaecida hace un año, la esquina de la Calle del Almirante Cervera, junto al freidor del “Deán”, quién aferrándose con sus brazos a sendos balcones sitos frente a la Capitanía General en plena Calle Real, le propinase a dicho miembro del orden público los dos más sonoros y atronadores muletazos en pleno rostro, que lo hicieron retroceder para caer de plano, y de lleno sobre el acerado.


Eran muchas de aquellas prostitutas isleñas, conocidas por sus nombres de guerra. De entre un gran elenco de damiselas, citar a: “La Nona”, “La Custodia”,” y la famosa Ojos Verdes”; por citar algunas de ellas. Otra fue conocida por “La Runga”, cuando ya esta vieja y maltrecha, se dedicaba a la búsqueda de clientes especialmente grupos, por los aledaños del citado barrio, o por la propia Calle Real, ejerciendo el oficio de alcahueta o busca planes, que dirigiéndose a los mismos a los que abordaba, les decía: “bajad, que han venido niñas nuevas”. Otro de los oficios ligados al de la prostitución, era el de palanganera/o que solian ejercerlo o mujeres retiradas del oficio, o bien por homosexuales.


Los precios por los servicios en los últimos año, en la del Jardinillo, era de 25 Pts para las chicas de la Casa Nº 7, que era regentada por la llamada María la Jerezana, la cual alertaba a sus niñas, diciéndoles: ”bajad, que hay marineros”, este se ubicaba frente al Nº 4 en este caso de la del Jazmín. También casi junto a este último Nº 4, y en la del Jardinillo, existía el denominado “Bar Moderno”, que poseía dos habitaciones en su piso superior. Para las que ejercían dichos cometidos en el Nº 4, era de 15 Pts, y para las del Nº 22, ( junto al Cabaret de Peralta ),de 10 y hasta de 5 Pts; siendo la mas cutre, de todas las existentes. Como curiosidad del Nº 4, el que poseía al igual que muchas otras, dos puertas de acceso a su interior, una por el Nº 4 de la Calle del Jazmín, y la otra por la actual San Servando, y en numerosas ocasiones sirvió de fuga, para algún que otro marido o novio infiel en peligro de ser descubierto; frente a esta casa había una carbonería.. En la Calle Jardinillo, donde hoy se ubica el “Hostal Isla Sol”, se ubicó el popular “Cabaret de Peralta”, celebre sala de bailes, cuyas puertas de acceso recordaban a las tabernas de las películas del salvaje oeste americano. También en esta calle, existió el Basuco Jerezano, en las cercanías de la Calle del Cañón ( famosa tienda de ultramarinos aún existente en esta del Almte Cervera ). Otra famosa casa, fue la llamada “Casa de Mayito”, ubicada en la Calle de Nicola esquina a la de San Servando; en ella solía trabajar la famosa “Ojos Verdes”. La mas prestigiosa de aquellas casas, ubicadas en el entorno del citado barrio, se localizaba en la Calle de la Amargura en sus cercanías a la de San Cristóbal, esta se preciaba de ofrecer la cren de la cren, y sus precios oscilaban entre las 50 a las 75 Pts, y la mayoría de sus preciosas chicas procedían de la Capital. La regentaba la llamada “Concha la Gitana”, que luego trasladó dicha casa hasta los aledaños del Ventorrillo del Corral, siendo conocida como “Venta la Gitana”.

Numerosas eran las trifulcas en las que tenían que mediar y sofocarlas, tanto la Guardia Municipal como la Vigilancia Militar, integrada esta por un cabo y seis soldados o marineros, y a veces por un sargento, con uniformes de color gris y machete en el costado. Estos que posteriormente evolucionaron en la actual Policía Naval; conocidos popularmente como “Los Cerillos”. Incluso en alguna que otra ocasión, se preciso del envió de efectivos procedentes del desaparecido cuerpo de guardia de la cercana Capitanía General (en su esquina a la Calle Diego de Alvear).

Continuará...
Publicado en Información de San Fernando octubre 2006.
Ampliado.
Juan José Maruri Niño.
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1950 Casa Peralta. Uno de los afamados locales de la calle Jardinillo.

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