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la música procesional

La música sacra y procesional, la que conocemos coloquialmente como música cofrade, y en particular las marchas, desde hace algo más de un siglo han tomado el papel importante y relevante que sin duda merecían gracias al esfuerzo, el estudio, la difusión y la preocupación de músicos, compositores, cofrades y aficionados.

Es innegable que el apartado musical ha sumido últimamente un papel destacadísimo no solo en la proliferación de entidades musicales: Bandas, Agrupaciones, Escuelas, Secciones, etc… lejos de aquel no muy lejano encuadramiento militar, sino en cave social y educacional: Centros Educativos, Conservatorios, Elementales Academias, Formaciones, amateurs, etc… más allá de la altruista preocupación de aquellos notables músicos de finales del siglo XIX, por reinventar y revitalizar la música sagrada clásica y dotarla de alma andaluza y sentimiento cofrade.

Aquellas estructuras ancestrales de música fúnebre basadas en los músicos clásicos y en los gustos imperantes en tras épocas, dieron paso a un estilo propio que desde aquella inmortal “Solea, dame la mano” hasta nuestros días, ha dejado un reguero de composiciones que atestan un amplio repertorio de marchas procesionales. Aquellas primitivas composiciones dieron realce a la carga de los pasos al pasar la música detrás de estos, además de unificar los estilos de andar, enriquecer el cortejo procesional y magnificar los sentimientos que despertaban los misterios y las imágenes sagradas.

La Isla tiene gran vocación musical en general, grandes Bandas, - y así denomino genéricamente a todas-, buenos profesionales, notables músicos y educandos, unos pocos, pero excelentes compositores con cuidadas y magníficas marchas.

Y ese empeño educacional, vocacional y musical de tantos lustros, de tantos compositores, de tantos músicos, de tantos educandos de tantos cofrades y tantas entidades involucradas en esta noble tarea no se puede ir al traste por cuatro mamarrachos.

Si bien es cierto que hay más estudios musicales, más cultura musical en los propios componentes de estas bandas, no consigo entender el empeño en estrenada cada cual una marcha de su propia cosecha sin que nadie le haba ver la nula valía de la composición y que en la inmensa mayoría de los casos no pasa de los acordes del estreno y muere en el aire de esa noche.

La cantidad de conciertos sin ton ni son con que llenan la Cuaresma y vacían las iglesias con programas inverosímiles de marchas mal escogidas y muy justitas de interpretación: certámenes repetitivos que solo se basan en la disposición de las Bandas y en el sonido de la caja (la de la barra del bar). La de falsos y sordos entendidos en música procesional –mindundis- que desvalorizan a directores y músicos imponiéndoles un repertorio en las salidas procesionales basados en criterios (discutibles) de idoneidad e identidad.

Pero lo que más me duele es la falta de respeto de algunos músicos que bajo el paraguas bullanguero de una charanga y del bullicio y la alegría de las fiestas navideñas o el jolgorio y desvergüenza lúdica del carnaval, menosprecian y ridiculizan a las propias composiciones procesionales, interpretándolas a ritmo impropio, fuera de contexto y con ánimo de cachondeo.

Tocar A ti Manué o Callejuela de la O como solo o trío de un villancico a ritmo de rumba o con la melodía de la samba, en medio de un pasacalles o del jolgorio de una cabalgata de carnaval, además de una falta de respeto impresionante, -por la intención de la composición, el destino de la misma, Dios y su Madre-, es de mal gusto y no sólo musical, ¡ Después nos piden comprensión y respeto a los demás ¡…. ¡ el que no se tienen ellos a si mismos, a los compañeros y a los cofrades ¡

Pepín Cordero.-

Publicado en Cofrades, Febrero de 2008.

El Güichi de Carlos.
Marzo 2010.- Año del Bicentenario de Las Cortes.


 

Banda Ntra.Sra.del Carmen 2009. Fotografía de El Güichi de Carlos.com



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