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cosas y casos del huerto

El Angel, ha sido la Imagen más problemática de esta Hermandad Los problemas tenían su origen en la escasez de medios económicos que se padeció en los primeros años fundacionales. Todos los cofrades saben que una Imagen de este tipo tiene que se de talla completa, y esto lo encarece mucho, Así que hube de echar mano de lo que había e improvisar un ángel. Resultando de todo esto, que el Obispo con un criterio que hay que aplaudir sin reservas, mandó retirar el Angel varias veces, por no reunir las condiciones mínimas exigidas para una Imagen Sagrada.

Por fin se compró un Angel que podíamos calificar generosamente de pasable Al correr los años se acomete la labor de sustituirlo por el actual, y en 1971 se le encarga a un taller sevillano. Cuando se va a recoger, nuestro llorado Adre Arenas, hombre de finísimo humor, pide a los hermanos que esperan la llegada, que al pisar el Angel La Isla, toquen las campanas de la Pastora. Añadiendo:: “Seguro que el cielo se han alegrado, que por fin el Huerto tenga un Angel como Dios manda”. Y así ocurrió. Cuando traspasó el Puente Zuazo, las campanas pastoreñas estallaron en un cerrado repique.





Las Flores. Eran los primeros años en que la Virgen se adueñaba de los corazones isleños. Tras un año de sequía, las flores se pusieron por las nubes, y la Virgen salió con unas poquitas que se recolectaron una a una en los patios de vecinos. Para el año siguiente se resolvió el problema, lo malo fue la solución que se dio. Las flores rebosaban en el Paso, la única pega era que se habían confeccionado en papel, y en ese Martes Santo vino el levante a acompañar en el recorrido. Aquellas flores de papel comenzaron a girar sobre sus tallos de alambre. Unos de esos “expertos”, que tanto proliferan en el mundo cofrade, suelta una gracia “Esto en vez de un paso, parece un puesto de voladores”. Del pueblo llano que se aglomeraba en las aceras sale un hombre que tras un explosivo taco, le larga al “experto”. “Si esto es un puesto de voladores, la vendedora tiene la cara más bonota de La Isla”. A “experto” se le debió de tragar la tierra o por lo menos lo debió de desear con todas sus fuerzas.





El Olivo. Corría el año 1947, la Cooperativa Local de Labradores y Ganaderos se había convertido en protectora de la Hermandad, y una de sus ayudas consistió en la aportación desinteresada del olivo. Así lo hicieron, para ello se eligió por sorteo a quién correspondía dicho honor, comunicándole a la Junta de Gobierno, el día, la hora y en la huerta en la que tenían que recoger el olivo. Llegado el momento, fueron a lomos de un borriquillo en busca del olivo. Menuda fue la sorpresa al comprobar que el hortelano había preparado un olivo, pero con raíces y todo. Una rama le había parecido poco a aquel buen hombre.

La Peste Equina. En los primeros años de salida, solía abrir carreta, la banda montada de los Bomberos de Cádiz. Al mando de la misma, iba el maestro de banda montado en un caballo blanco. Quiso Dios que por nuestras tierra viniera la conocida peste y que se murieran algunos caballos, entre ellos, el caballo blanco ya mencionado. Se hicieron gestiones y por fin se encontró en La Isla un caballo blanco propiedad de la popular panificadora La Eureka. Mientras que el caballo desfiló por las calles gaditanas, no hubo problemas, pero al venir a La Isla, para abrir carrera en el Huerto, se produjo el lío. El caballo recordó sus viejas querencias aprendidas mañana tras mañana, y se fue parando en todas las casapuertas, en donde cada día dejaba puntualmente el pan. Imagínense el desconcierto del maestro de banda, pluma en el casco.





Los Cargadores toman su tradicional refrigerio a mitad del recorrido. Cuando se va a reiniciar la marcha, aparece el dueño del bar, que se comía a todo el que se le ponía por delante. A voz en grito amenazaba con no dejar continuar la procesión hasta que no se le abonara la consumido. El Hermano Mayor llama al tesorero y éste aseguraba que él en persona lo había pagado el día anterior. Por fin surge la luz, los cargadores se había equivocado de bar y habían entrado en el de al lado.

Y estas son las Cosas del Huerto.

Salvador Caldelas Segura

Fiebre del Huerto.

Publicado en Boletín Cincuentenario fundacional de la Cofradía del Huerto. 1943-1993.

El Güichi de Carlos.
Marzo 2010. Año del Bicentenario de Las Cortes.






 

El huerto al comienzo de los años 90. Fotografía cedida por Francisco González Duboy a El Güichi de Carlos.



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