El puente de la Casería

Por qué se construye el Puente de la Casería.

Cual testigo mudo e inexorable en el devenir del tiempo, dormita y se alza dentro del paraje donde comenzó a erigirse allá por el Año de 1.857, para finalizar su obra en el de 1.861. Concretamente el día de la inauguración oficial de un nuevo y revolucionario medio de transporte, que trasformó nuestra sociedad de la época; y me refiero al ferrocarril (caminos de hierro).

Narran las crónicas de la época, que la conexión entre ellugar poblado, y mas alejado de nuestra Ciudad, y me refiero al popular Barrio de la Casería de Ossio, desde el Camino de la Cruz, lo fue a través del desaparecido Pago del Monte. Paraje que aglutinaba la zona del Barrio del Cristo y de Las Casas Baratas. Pues bien motivado por las obras del tendido ferroviario, se trazó la red viaria necesitando para ello, tras las voladuras preceptivas el crear la infraestructura necesaria, que permitió enlazar en su ultima fase, la vecina Villa de Puerto Real y Cádiz a través de nuestra Ciudad.

Uno de aquellos obstáculos fue, la primitiva conexión antes descrita y que literalmente fue volada mediante el empleo de barrenos de dinamita y construir posteriormente en este aquel primitivo puente, cuyos pilares de piedra sostuvieron una estructura de maderas, a través del cual se enlazaban ambos puntos y que posibilitó, el transito de personas, carruajes y bestias, de un lado a otro del mismo.

El día 13 de Marzo del Año de 1.861, se procede bajo la parafernalia oficial y boato de rigor, a la puesta en funcionamiento e inauguración oficial de la línea férrea y la estación, que uniría Puerto Real, cuyas obras ejecutadas en varias fases, a la que había previamente llegado desde Sevilla, hasta la vecina Cádiz, pasando por supuesto por nuestra entrañable Isla de León. Trenes engalanados y ocupados por las mas distinguidas figuras y clases de la oligarquía local y provincial; amén de representantes de las mal altas capas de la burguesía, de la política, milicia y el clero, entre otras dignidades. De Bandas de música, lanzamientos de cohetes, desfiles, repartos de pan y de limosnas entre las clases menesterosas, cortes de cinta, discursos inacabables de personajes renombrados, en una sociedad convulsa de mediados del Siglo XIX.

Todo aquello dio paso a un nuevo periodo de nuestra Historia Local, donde el progreso llegó de manos de un moderno y revolucionario medio de transporte, que enlazaría nuestra Ciudad con lugares hasta entonces casi imposible de soñar y de llegar, sin el empleo de los rudimentarios medios con que se contaba por entonces y el enorme tiempo empleado en ello: diligencias, carruajes diversos, transporte marítimo; y el popular coche de San Fernando……

Primer Puente construido en la Casería
Primer Puente de la Casería para el Ferrocarril. Lienzo de San Fernando a Cádiz, 1.874.

En sus inicios el viejo puente construido en piedra de cantería o roca ostionera de nuestra zona, lo fue en sus basamentos como se refleja en la adjunta imagen, del óleo del que es su autor D. Tomas Fedriani Ramírez, que bajo el título de San Fernando a Cádiz, fue pintado allá por el Año de 1.874, y pertenece en la actualidad a un coleccionista privado, con domicilio en Madrid. En dicho lienzo cuyo tamaño es de 80X130 Ctms, se reproduce su por entonces fisonomía primitiva, complementada en su base de piedra, por una cubierta de maderas, que permitía el transito de un extremo al otro del mismo, de personas, caballerías y algún que otro vehículo de tracción animal de la época.

Con el nuevo Siglo y me refiero al XX, a nuestro entrañable y querido puente también le llegó el progreso en forma de reforma, y cuya imagen nos llegó de su actual fisonomía. En principio la composición del firme de su calzada, lo era al igual que el de su camino, terrizo, quebrado y tortuoso. Posteriormente se empleó para su empedrado, aquellos populares chinos peludos, procedentes del lastrado de los barcos desguazados en nuestro arsenal y que se emplearon principalmente, tras acuerdo pactado entre las autoridades Civil y Militar Isleña, para pavimentar nuestras calles, paseos y plazas desde el primer cuarto del Siglo XIX.

Pero un hecho trascendental en el devenir de nuestra peculiar historia, marcaría nuevamente la imagen de tan entrañable reliquia que el pasado nos legó, en forma de puente que asemeja según mi amigo D. Antonio Sanz Reyes a la entrada de un túnel ferroviario de los numerosos que existen, a lo largo y ancho de nuestra Geografía Nacional.

El Tranvía a su paso por el Puente que se construyó para permitir el paso del ferrocarril hacia Cádiz. Se observa en la parte izquierda sobre la piedra la mancha producida por el humo de las locomotoras y, que tenía doble ancho para otra vía.

Tendría que llegar aquel novedoso y también revolucionario medio de transporte, que al igual que el ferrocarril originó y transformó la sociedad Isleña, aquel 14 de Marzo del Año de 1.906, fecha en la que tras finalizar los trabajos iniciados en el Año de 1.901, posibilitó la inauguración oficial del Tranvía. Aquel que tras numerosos avatares sufridos desde el año de 1.861, en el que se pretendió por vez primera instalarlo en nuestra Geografía Local, y que formó parte de los hasta entonces “ONCE DISTINTOS PROYECTOS”, que rivalizaron entre sí y del que solo el último logró ver la luz; y nunca mejor dicho ya que este era eléctrico, no así como la mayoría de sus predecesores que lo hubiesen sido de tracción animal; e incluso de vapor oiga.

Fue la empresa adjudicataria de las obras del tranvía, quién modificó la estructura primitiva de aquel viejo puente, antaño y parcialmente de maderas, para trasformarlo totalmente en roca y darle la actual fisonomía que el recuerdo nos legó, y que el futuro si no lo impide nos quitará. Entre aquellos viejos chinos peluos, se instalaron las vías de nuestro también entrañable y desaparecido tranvía, en ancho métrico entre traviesas, que conducían tan original medio de transporte, desde La Alameda de Apodaca en sus inicios y posteriormente desde la Plaza isleña de la Iglesia Mayor hacia el mas avanzado, lejano y recóndito de nuestros puntos geográficos locales; y me refiero a “La Avanzadilla”, de ahí su nombre. Durante un total de 51 largos años y dos meses, el viejo puente junto al Camino de la Cruz vio pasar cada día, aquel tranvía que comenzó su andadura aquel 14 de Marzo de 1.906 y finalizó el día 15 de Mayo de 1.957; si bien previamente en el día 19 de Septiembre de 1.952 se produjo el cese de la actividad y la supresión de su línea de enlace con la vecina Cádiz. Conservando hasta su finalización con dos líneas en servicio dentro de nuestra Ciudad: Plaza Iglesia – La Avanzadilla y Plaza Iglesia – La Ardila, permitiendo a sus tranvías y jardineras, a través de esta última el acceder al interior de las cocheras que la empresa del Tranvía de Cádiz a San Fernando y La Carraca, posee hoy bastante reducida junto a la Iglesia del Carmen.

Testigo de innumerables sucesos agradables y también nefastos, fue nuestro querido puente:

Camino de la Cruz. …camina entre la leyenda y una historia de amor y tragedia; aún por aclarar.Fotografía www.elguichidecarlos.com

Suicidios desde sus murallas hacia el tendido férreo, por parte de desquiciados que perdieron sus vidas, en alocados instintos de desesperación y arrojándose al abismo, para ser arrollados al paso de cualquier tren. También los hubo que perecieron al golpearse sus cuerpos contra sus muros, tras viajar sobre los tejados de los vagones del ferrocarril.

Pero no solo desgracias observó impávido nuestro estimado amigo. De ver como bajaban cotidianamente los viajeros del tranvía, para empujar al mismo ante la imposibilidad de esta de vencer el desnivel de su empinada cuesta; que incluso motivó el ser arrastrado por bestias de los hortelanos cercanos al lugar, que los enganchaban al mismo; uno de estos fue el Sr. Belizón propietario de una de aquellas desaparecidas huertas isleñas, quien en alguna que otra ocasión precisó enganchar algún que otro mulo o asno, para solventar la papeleta.

El Cristo del Perdón. Unica Cofradía que ha pasado por el viejo Puente de la Casería. Fotografía www.elguichidecarlos.com

La estampa de cómo cada Jueves Santo, ha visto numerosas veces pasar sobre el, la imagen de Jesús del Gran Perdón, en sus salidas o regresos a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, donde se le venera en el Barrio de la Casería.

Junto al puente y en ambos márgenes del tendido férreo, existió un desaparecido y entrañable camino, que era comúnmente utilizado por nuestros ancestros y me refiero al llamado Camino de la Vía del Tren; especialmente los soleados días de fiestas, incluso en la del Cerro.

Junto al puente pululaban por doquier chumberas y pitas, cuyas inflorescencias adornaban su pétrea imagen. También junto a este existían varios chalets, habitados por renombradas familias por cuyos apellidos fueron conocidos; de un lado la de Allely y del otro que aun nos queda, aunque deshabitado por la de Romasanta. Curiosamente cerca de este había una cueva, que estuvo habitada, allá por mediados del pasado siglo, de la familia de un popular y conocido zapatero, de apellido “Barranco”; siendo vulgarmente conocidas como Cuevas de Barranco. También en sus cercanías se iniciaba el popular Camino de la Cruz, otrora serpenteado sus márgenes de grandes eucaliptos, junto a los cuales se apostaban aficionados cazadores, para disparar especialmente sobre las tórtolas.

También cerca de nuestro estimado amigo, se erigió un curioso monumento que camina entre la leyenda y una historia de amor y tragedia; aún por aclarar. Si me refiero a la célebre cruz de hierro colocada sobre un pedestal, que da nombre a su cercano camino.

El discurrir de obreros camino a la extinta Constructora Naval y Población de San Carlos; incluso hacia la Avanzadilla. Carros tirados por bestias de tiro, que llevaban los productos de las ricas y fértiles huertas de la zona Norte de nuestra Ciudad, camino al mercado y lonja de abastos, e incluso hacia la Capital. Sin olvidar aquellas piaras de reses, muchas de ellas bravas, que guiadas por cabresteros dotados de su celebres hondas, y apoyados por jinetes con picas y a caballo, e incluso de perros de presa, llevaban a estos rumbo al matadero a través de aquellas redes de cañadas; algunas urbanas muy conocidas en nuestra geografía local. En mas de una ocasión y en dicha zona, estas reses se entremezclaron con el paso del tranvía y de aquellos infelices peatones, sembrando el pavor y el pánico entre estos; algunas veces con resultados dramáticos.

Nuestro puente fue lugar de inevitable paso, para enlazar cercanas y populosas zonas isleñas, con la conocida Playa de la Casería. Si bien también era muy común utilizar el cercano paso a nivel de la vieja estación, y del desaparecido en la Calle de San Ignacio, el de Caño de Herrera y el del Matadero. Especialmente esos tres últimos para poder acceder a la desaparecida y añorada Playa de Caño de Herrera, junto al muelle y molino homónimo, que en la actualidad se está restaurando.

También y cuando corría el Año de 1.890, observó la colocación de numerosos postes y tendido telefónico, para la instalación de los primeros tres teléfonos que existieron en nuestra Ciudad: estación del ferrocarril, Ayuntamiento y la Capitanía General. Parte de cuyo trazado discurría por el propio puente.

Pero el discurrir del tiempo testigo mudo e inexorable de las cosas, de las que tantas nos podrías tu contar mi querido amigo puente, cuya imagen creo ha sido la mas observada de cuantos visitantes pasaron por nuestra Ciudad, quienes antes de partir desde la cercana estación te veían allá impertérrito ver pasar el tiempo, y despedirle en nombre de todos los isleños y desearles un buen viaje, en aquellos trenes que vistes pasar bajo tu bóveda de roca pétrea, evolucionar del vapor que afloraba de las calderas de aquellas primitivas máquinas cuyo movimiento se producía tras la fuerza del vapor generado, por el empleo del carbón y del agua, de sus sucesoras de tipo Diesel, hasta la llegada de las modernas de tracción eléctrica y el tendido aéreo de sus catenarias; sin olvidarnos de aquellos postes y multitudinarios hilos telegráficos que pendían de estos, y que obligatoriamente se construían, al mismo tiempo que el tendido ferroviario; de obligado cumplimento de parte del concesionario.

Puente de la Casería. Derrumbe
Se tiró el Puente de la Casería. 1861-2007 Lástima de Puente que, sin ser de un valor arquitectónico, suponía un símbolo para este pueblo que se ha visto desprendido de él. Si las voces autorizadas que se preguntaban aquel lunes ¿dónde está el puente?, hubieran deseado conservarlo, hoy todavía lo tendríamos. Fotografía www.elguichidecarlos.com

Nuestro puente, nuestro entrañable, viejo y querido puente, y en aras del progreso será inevitablemente condenado a desaparecer de aquel lugar, donde ha permanecido cerca de un siglo y medio.

Sería maravilloso, verlo levantado en el centro de una hermosa y ajardinada de tantas rotondas innominadas de las que existen a lo largo y ancho de nuestra geografía urbana. Hasta incluso en otra aun por construir, que no sería descabellada la idea oiga. Quisiera proponer y trasladar a quien corresponda una idea, la cual comparto con muchos isleños, a quienes les hable de ello, y que trata del siguiente tema:

Dentro de muy poco tiempo, se conmemorará el 150 aniversario de la llegada del ferrocarril a nuestra Ciudad y su inauguración oficial. Que lo fue aquel ya lejano día 13 de Marzo del Año de 1.861. Y que mejor ocasión para celebrar tan maravilloso acontecimiento, que tanto significó para nuestra sociedad en general, en el devenir de nuestra Historia Local, el elegir el venidero día 13 de Marzo del Año 2.011, para tan magno acontecimiento. Por otra parte no solo rendir un autentico y sincero homenaje y reconocimiento de la llegada, de tan novedoso y progresivo medio de transporte como fue y aun lo es el ferrocarril a nuestra Isla, y lo que todo ello supuso de beneficioso para su sociedad; también hacia nuestra estación condenada irremediablemente a su desaparición; y por supuesto, al propio puente. Todo ello podría quedar plasmado, en un curioso grupo escultórico, que mezclaría el puente y bajo este la locomotora, que actualmente se ubica dentro del Paseo del General Lobo, descansando sobre dos viejas vías; preferiblemente con traviesas de maderas. Y que hermoso lugar para su definitiva ubicación que el futuro bulevar que se pretende construir en torno a la nueva estación soterrada, cuyas obras han dado comienzo.

Locomotora en La Glorieta Gracias a las gestiones de Antonio Sanz Reyes, se consiguió traer a la Isla la locomotora de la fotografía de www.elguichidecarlos.com como homenaje al ferrocarril.

De esta curiosa forma entremezclada entre sí, rendiríamos un sincero y emotivo homenaje y recuerdo, a todo un símbolo que originó y origina, en nuestra sociedad modernidad, progreso y desarrollo; línea férrea, estación, ferrocarril y puente, todos ellos inmortalizados en una misma estampa.

Espero que no quede esta trascendental efemérides, en saco roto o en el olvido como así ocurrió el pasado día 14 de Marzo de 2.006, con la celebración no realizada de otra no menos importante; y me refiero al “I Centenario 1.906/2.006)”, de nuestro tranvía; que paso de modo sutil, veloz y ligera, sin que nadie nos lo recordase.

Dedicado a todos mis paisanos de esta hermosa tierra, y especialmente a quienes conocieron al viejo puente, en todo su esplendor y lo utilizaron como lugar de transito. A mis ancestros, familiares y amigos del Barrio de la Casería que me vio nacer. Y a mi entrañable amigo “Nono Sanz”, que tanto sabe de estas cosas de trenes y tranvías, y agradecerle todo lo que me enseñó y enseña cada día.

San Fernando a 27 de Enero de 2.007.
Juan José Maruri Niño.