Prohibición venta de vino

Hace tan sólo setenta y cinco años, allá por el mes de noviembre de aquel de 1933 -antes de la guerra-, resulta que, próximamente debería celebrarse unas elecciones en nuestro país. Como sería el nivel de consumo de alcohol y de vino de nuestros antepasados en los bares, restaurantes, tabernas y gücihis que, en prevención de que ocurriese el día electoral en la más absoluta tranquilidad sin incidentes, o al menos, que las gentes se encontraran lúcidos totalmente sin causa que le hiciera perder la cabeza, que el Gobernador Civil de Cádiz, publicó una orden que prohibía el consumo de bebidas.

El revuelo que se formó, y las quejas producidas en el gremio fue tal que el Gobernador Civil tuvo que aclarar ciertas dudas que tenían los parroquianos. Todo quedó en lo siguiente.

Los bares y tabernas y por supuesto los güichis en La Isla, deberían estar cerrados durante todas las horas que los colegios electorales se encontrasen abierto al público para ejercer las votaciones. En los restaurantes donde sean servidas comidas, sólo se despacharía el vino durante la comida y exclusivamente a las personas que se encontrasen almorzando.

Pero como quiera que, en aquellos tiempos los vinos también se despachaban en ultramarinos, pastelerías e incluso en las carbonerías, éstos también deberían cumplir con el mandato gubernamental. Pero para que no hubiera más dudas o lugares donde despistarse y olvidar las votaciones, la plaza también se encontraría cerrada.

A buen seguro que la orden del Sr. Gobernador Civil de Cádiz y su provincia, no sería cumplida totalmente por algún que otro comerciante que incluso en sus casas, aquel día tendría el despacho de vino.

¿Que tendrá el vino que incluso en las misas es protagonista?.

El Güichi de Carlos
Noviembre 2008