Inicio el güichi el güichi divulgativo los municipales aquellos tiempos c.d. san fernando gentes de la isla industrias de la isla influencia militar las siete revueltas porqué decimos semana santa y fiestas de guardar

influencia militar:
La influencia de la vida militar desde 1720 en la Villa de la Real Isla de León hasta finalizar el Siglo XX en la actual San Fernando. Los destinos y cuarteles. Desde los pelones hasta el Capitán General de la Zona Marítima del Estrecho.


Apartados:
guerra de la independencia


General:
Afuera aparte, con la misma....
Agradecimiento y Bibliografía El Güichi de Carlos
Aniversarios de El Güichi de Carlos
Contacta con El Güichi de Carlos
El Güichi de Carlos por el mundo
La alacena principal
Los Parroquianos de El Güichi de Carlos
Nueva imagen de El Güichi de Carlos
Páginas compadres
Recomienda El Güichi de Carlos
Si te pierdes, preguntale al Guardia de la esquina
Ultimas noticias


noticias calle ancha

L E Y E N D A   G A D I T A N A 

Las llamadas por el pueblo noticias de calle Ancha son aquellas que presentan dudas sobre su credibilidad y cuyo origen se pierde en los mentideros públicos, sin que se pueda demostrar su autenticidad; estas noticias suelen estar entre el rumor y la leyenda; y así, para reforzar la verdad de alguna, se solía decir: ¡Cuidado, que esta no es noticia de calle Ancha! Algunos periódicos, como el Redactor General, publicaban una sección de noticias extraoficiales con el título de Calle Ancha; y creo que hasta hace poco, existía una sección con este nombre, en el Diario de Cádiz.

Dice Villaurrutia que la correspondencia entre el embajador inglés Bartholomew Frere, que estuvo tres meses a cargo de la Embajada inglesa como Ministro Plenipotenciario, y el Foreing Office, reviste especial interés, porque aclaran muchos puntos oscuros en que hasta ahora ha prevalecido la leyenda gaditana, formada con noticias de calle Ancha. Esta leyenda la recogió y consignó en su “Historia de Cádiz”, así como en su “cuadro histórico, Cádiz en la guerra de la Independencia” D. Adolfo de Castro, para mayor gloria de sus ilustres paisanos y sin el menor respeto a la verdad, siendo sensible que el General Arteche siguiera sus huellas y prestara la autoridad de su nombre a tales fábulas. Leamos ahora lo que escribió Adolfo de Castro, sobre de una de las leyendas gaditanas más conocidas, y después contaremos lo que realmente pasó.

"En diferentes ocasiones habían solicitado los ingleses guarnecer a Cádiz. Antes del tumulto contra el Marqués de Villel habían redoblados las reaclamaciones; pero la Junta se opuso y también aquel caballero. El Marqués de Wellesley lo había inútilmente pretendido de la Central, y ahora que la instante necesidad facilitaba sus deseos, no perdió la oportunidad para insistir cerca del Consejo de Regencia y aun de la Junta Superior de Cádiz.
En tan graves circunstancias la decisión era difícil. Necesitaban los gobernantes de esta ciudad recojer (sic) en meditación profunda la atención toda del alma, antes de dar una respuesta de que dependía bajo cualquier concepto la seguridad de Cádiz. Reuniéronse en una noche con los regentes Castaños y Escaño, con el embajador inglés, el almirante y los generales de tierra de la nación británica.
Consideróse juiciosamente el asunto en larga conferencia. La mayoría de la Junta de Cádiz, compuesta de sujetos de merecida confianza para el pueblo, temían y no en vano, como conocedora de la opinión pública, que ésta se manifestase de modo peligroso al ver que se confiaba la defensa de Cádiz á tropas extrañas, cuando se juzgaba, si bien con error, que podía hacerse aunque trabajosamente con las propias.


 

Calle Ancha de Cádiz. Cedido por AS de GUIA a www.elguichidecarlos.com



Arriba

Dilataban los principales de la Junta la resolución, y por último trataron de aplazarla para otro día; pero la viveza de Wellesley no quería permitir más dilación al examen del asunto. Acalóranse los ánimos y hubo de parte a parte razones tan vehementes, que se llegó al extremo de levantarse con impaciencia Wellesley, imitando su acción los Generales ingleses, y decir, viendo á todos sordos á los consejos y ciegos á los peligros: ''Está visto; Cádiz se obstina en sucumbir; Cádiz quedará abandonada a su suerte; nosotros, desde luego, nos retiramos por no ver cómo a nuestra presencia se apoderan de ella los enemigos." D. Salvador Garzón de Salazar, uno de los miembros de la Junta, viendo que en la misma arrogancia de Wellesley iba prevenida la respuesta, la redujo a estas breves palabras. ''Si Vuecencia no tiene buque que lo lleve inmediatamente a Londres, puede V. E. disponer mañana mismo del navío San Pablo,


 

Guacamayos. Cedido por AS de GUIA a www.elguichidecarlos.com



Arriba

EL General Castaños conoce la razón de la Junta; pero prudentemente quiere evitar el desacuerdo con los ingleses. Ofrece a éstos la defensa de las fortificaciones de la Isla de León y del Castillo de Matagorda. Aceptada por éstos, desembarcan, no en la ciudad, sino en los determinados puntos el 22 de febrero de 1810.

Hasta aquí lo que podríamos llamar la leyenda gaditana; ahora veamos lo que en realidad pasó:

A tenor de lo que hemos leído el hecho relatado tuvo lugar en la segunda quincena de febrero, ya que el desembarco inglés en Matagorda fue el 22 de febrero de 1810.

El Marqués de Wellesley desembarcó en Cádiz la noche del 31 de Julio de 1809, para iniciar su trabajo como embajador inglés; y el 11 de noviembre de 1809 embarcó también en Cádiz camino de Inglaterra, a donde fue llamado por Perceval, para ocupar la cartera de Asuntos Extranjeros, sucediéndole como Embajador Plenipotenciario interino Bartholomew Frere, hasta la llegada el 28 de Febrero de 1810 del menor de los Wellesley, Henry, como embajador ingles ante la Regencia, por lo que en estas fechas, no había en Cádiz ningún Wellesley.

Generales ingleses no había tampoco ninguno en Cádiz. Wittingham, que, como Capitán, había asistido a la batalla de Bailen con Castaños, de quien fue gran amigo, así como también de Alburquerque, pasó a servir en el ejército español, en el que ya entonces era General, habiendo organizado y mandado durante el sitio de Cádiz la caballería, cuyos caballos, monturas, armamento y uniformes facilitó Inglaterra.


 

Marqués de Wellesley. Cedido por AS de GUIA a www.elguichidecarlos.com



Arriba

Juan Downie, que tuvo más tarde un mando en Cádiz, se hallaba todavía en Cataluña. Vino a España como Teniente Coronel, fue nombrado Brigadier por la Junta de Galicia el 6 de Agosto de 1808, Mariscal de Campo por el General Palafox, Capitán General de Aragón, el 28 de Septiembre del propio año y Teniente General por el Consejo de Regencia el 11 de Septiembre de 1811.

Wittingham y Downie estaban al servicio de España y de ninguno de los dos puede decirse que fueran generales ingleses, puesto que no tenían tal rango ni ejercían mando en el ejército británico.

Por último, si fuera cierta la respuesta que D. Salvador Garzón de Salazar dio al Marqués de Wellesley, sólo probaría que la diplomacia de la Junta dejaba mucho que desear en lo referente a las buenas formas. Y no deja también de ser curioso que la Junta de Cádiz pudiera, disponer de un navío español para deshacerse de Wellesley y tuviera la Regencia que solicitar, poco después, del Ministro británico un barco inglés que llevara a Alburquerque a Londres "por no haber ninguno español en Cádiz que pudiera a tal servicio dedicarse".

Por lo tanto, de la fábula gaditana, sólo queda el hecho verídico de haber desembarcado las tropas inglesas en Matagorda y la Isla de León, que era donde se necesitaban para la defensa de la plaza, mientras la ciudad gaditana servía de teatro a las proezas de guacamayos y cananeos, inventadas con otras estupendas noticias y sublimes frases, en el mentidero de la calle Ancha.

La verdad resplandece desnuda en la correspondencia de Frere. Si hubiera éste querido ocultarla o modificarla lo hubiese hecho para realzar el mérito de su gestión diplomática, detallando las dificulta que había tenido que vencer (como sucedió respecto de Ceuta) para que se aceptara la guarnición inglesa.

Lo que sucedió en realidad, fue que la Junta Gaditana pidió auxilio a Inglaterra para guarnecer Cádiz, cuando sintió la premura del miedo, ya que se acercaban los franceses y no había en Cádiz más soldados que los bisoños de un regimiento de línea, y los voluntarios gaditanos, que sólo tenían acreditados su valor en motines callejeros y algún que otro asesinato como el de Solano y Heredia. Pero en cuando llegó Alburquerque con su ejército y el sitio se redujo a bloqueo terrestre y las bombas francesas sólo servían para tirabuzones de las gaditanas, se envalentonó la Junta y quiso hacer ver que con igual heroísmo había resistido la presión del aliado como la intimación del enemigo; y de ahí nació el cuadro histórico del Marqués Wellesley ante la Junta de Cádiz y la frase puesta en boca de D. Salvador Garzón de Salazar.


 

Juan Downie. Cedido por AS de GUIA a www.elguichidecarlos.com



Arriba

Este D. Salvador debió ser uno de esos hombres que tienen cosas, calificándose de ingeniosas y geniales cuantas dicen y hacen. Todas las frases de la Junta de Gobierno, se le atribuyeron a Garzón de Salazar. A él se le tiene por autor de la respuesta dada a la intimación del Rey intruso: "La ciudad de Cádiz, fiel á los principios que ha jurado, no reconoce otro Rey que el Señor D. Fernando VII." Cuentan que estaba liando Garzón un cigarrillo, cuando el General Venegas le mostró el oficio, firmado por los afrancesados D. José Justo Salcedo, D. Pedro de Obregón y D. Miguel de Hermosilla; exponiendo Venegas la necesidad de confundir a estos desleales españoles con apropiados y convincentes razonamientos; cortando su perorata repuso Garzón: Para responder a esa intimación no se necesitan más que cuatro palabras que sean la expresión de la dignidad y energía de Cádiz, y tan breve ha de ser la respuesta, que en este papel me atrevo a escribirla." Y, en efecto, en el papel de fumar escribe la respuesta que pasa a la Junta para su aprobación, estimándose como digna de la virtuosa Esparta.

BIBLIOGRAFÍA.
Villaurrutia.- Apuntes para la historia diplomática de España.Adolfo de Castro. – Historia de Cádiz y su provincia. Modesto Lafuente.- Historia de España.
Francisco Moya y Celestino Rey Joly.- El Ejército y la Armada en las Cortes de Cádiz.
Obanos.

AS de GUIA
Para El Güichi de Carlos.
Septiembre 2010


 

Voluntarios Distinguidos de Cádiz. Cedido por AS de GUIA a www.elguichidecarlos.com



Arriba

el marqués de palacio | el fuerte de matagorda