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arquitectura de la ciudad en el siglo XVIII (II)
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Es necesario para estudiar perfectamente el desarrollo de la ciudad, no solo conocer su evolución urbanística, sino comprobar como estas ideas ilustradas se materializan en una tipología arquitectónica que tomando los modelos de los edificios de las ciudades del entorno se van adaptando a las nuevas formas urbanas que se crean en la ciudad. Por todo ello es importante estudiar San Fernando a otra escala, y descender a su arquitectura, para ver como se va configurando esta ciudad que está en pleno desarrollo. La tipología arquitectónica se refiere a una serie de invariables de ciertas estructuras formales que actúan a modos de puntos fijos en la historia de la arquitectura, en contraposición con el estilo, que depende de una coordenadas temporales y simplemente afecta a la morfología. La morfología afecta solo a su aspecto externo y dentro de la coordenadas estilísticas del siglo XVIII nos encontramos con dos formas o estilos arquitectónicos muy claramente definidos: Un estilo barroco como forma de arquitectura popular mas unida al sentimiento de expresión andaluz y que se plasma en la arquitectura privada de uso residencial, y realizada a sentimiento, sin ningún proyecto previo, y ejecutada por maestro de obras y albañiles.
Y otro estilo neoclásico, como referencia de la arquitectura culta, que se manifiesta en la arquitectura monumental de los edificios públicos, como ejemplo Ayuntamiento, iglesias, edificios militares, etc..., y que lógicamente estaba diseñada por arquitectos ó ingenieros militares. Por tanto podemos afirmar que la arquitectura de San Fernando se encuentra definida por la dialéctica existente en la relación entre estos dos estilos arquitectónicos utilizados en conjunto y que han creado la forma urbana que todos conocemos. En cuanto a la morfología, ya ha sido estudiada con profusión y detalle por el académico D Jerónimo Prieto, que en su discurso de ingreso nos disertó sobre las distintas formas de la arquitectura isleña, por tanto voy a ser un repaso a algunas topologías que se manifiestan en la trama urbana. Los edificios mas importantes se construyen a lo largo de la calle Real y responden a una tipología ya consolidada y desarrollada en otros lugares, como casas palacios y casas de vecinos de varias plantas que responden, en su gran mayoría, a una arquitectura exportada de otras poblaciones y que ya ha sido suficientemente estudiada por otros autores, entre ellos Luis Martínez Montiel en el libro antes citado. Me voy a referir a un tipo de viviendas que se construye dentro de la trama reticulada de la ciudad, ajustándose a sus dimensiones y que responde a una sistematización de unas tipologías básicamente mediterráneas y andaluzas que y que indudablemente tienen su respuesta formal en las típicas fachadas barrocas que estamos acostumbrados a ver en San Fernando. Existe una forma de la manzana, que se repite con profusión dentro de esta trama reticulada, de forma rectangular, diseñadas todas ellas en el siglo XVIII y que se sitúan en los loteamientos que entonces se realizaron en las diversas huertas de la poblacion, primero en la zona de la calle Colón y San Rafael y posteriormente a espaldas del Ayuntamiento de San Fernando.
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Formalmente se sitúan en forma perpendicular a las calles principales, c/ Real ó c/ San Rafael con una profundidad de 25 a 35 metros y una longitud variable que se adaptan a los caminos existentes. Esta longitud muchas veces llega a ser superior a 100 metros. Esta forma de las manzanas contrasta con la empleada por los urbanistas en el diseño de las ciudades de nueva fundación en América durante los siglos XVI y XVII, acercándose a los parámetros que se establecen en la otra ciudad departamental de Ferrol, cuyo diseño corresponde a Jorge Juan. La división de estas manzanas se realizan con parcelas con un ancho que varía entre 10 y 15 metros y una profundidad que llega justo hasta la mitad de la manzana en su alineación mas larga y se materializa en construcciones de casas patio perfectamente racionalizadas en una crujía situada en la fachada principal, y paralela a ella, una segunda crujía con un patio central que se sitúa en el centro o en un lateral dependiendo del ancho de la parcela y una tercera crujía posterior en donde se suele situar un patio de servicio.
Continuará... Cedido por José María Cano Valero.
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san fernando el sueño de un orden (I) | arquitectura de la ciudad en el siglo XVIII (III)
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