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historia del panteón (III)

CONTINUACION DE LAS OBRAS. RECEPCION DE LOS PRIMEROS RESTOS. PRIMERA Y SEGUNDA INAUGURACIONES. DESDE 1850 A 1870.

Para cumplimentar el real mandato de 10 de octubre de 1850, se procedió inmediatamente al saneamiento del local, demolición de parte de lo edificado sobre cornisas y a la reparación de lo más indispensable; todo ello sin gravar el presupuesto, ya que los trabajos se ejecutaron con recursos del Colegio Naval y los llevaron a cabo cuadrillas de confinados, dirigidos por maestranza del arsenal de La Carraca.

Pocos meses después quedó listo el panteón para recibir los primeros restos, a cuyo efecto se elevó el 24 de abril de 1851 un escrito al ministerio de Marina, a fin de que se gestionara del de Gobernación el oportuno permiso para que en su día no ofreciese dificultad la entrega de las cenizas de los elegidos. En tanto se gestionaba el permiso, se recibió en el departamento una orden del director general de la Armada Xavier de Ulloa, fechada el 2 de mayo de 1851 y cumplimentada el 14 de junio siguiente, interesando se manifestase con el mayor número de datos el lugar donde se encontraban los generales de Marina fallecidos en San Fernando e inmediaciones. Sus nombres, ordenados según figuraban en la relación oficial, se expresan a continuación junto con el lugar y fecha del óbito:

NombresLocalidad fallecimientoFecha-
Juan José Navarro San Fernando 05 FEB 1772-
Luis de Córdova San Fernando 29 JUL 1796-
Antonio de Ulloa San Fernando 05 JUL 1795-
Gabriel Aristizábal San Fernando 04 JUN 1805-
Nicolás Estrada Cádiz 19 MAR 1825-
Antonio Escaño Cádiz 12 JUL 1814-
Frº Javier de Uriarte Ptº Stª María 29 NOV 1842-
Ignacio Mª de Alava Chiclana 26 MAY 1817-
Andrés Reggio Puerto Real 10 FEB 1780-
Conde de la Conquista Málaga 23 DIC 1806-
Bruno de Hezeta Málaga 16 AGO 1817-
Federico Gravina Cádiz 09 MAR 1806
Con fecha 7 de junio de 1851, circulada por Marina el 11, se consiguió la orden del ministerio de la Gobernación, en la que se autorizaba la exhumación y traslado hasta su nueva morada de los ilustres marinos que en cada momento se designasen. Al propio tiempo, y con igual fecha, se expidió otro soberano precepto indicando quienes habían de ser trasladados. Estos eran: -
- Federico Gravina
- Juan José Navarro
- Luis de Córdova
- Cayetano Valdés
- Ignacio María de Alava
- Andrés Reggio- José Rodríguez de Arias



Desde esta última fecha hasta el año 1854, se empleó en traer los sepulcros de los siete generales citados que se colocaron en el panteón, quedando los restos en su lugar de origen. Las obras realizadas para la restauración y colocación de estos sepulcros fueron las que pudieron permitir las cantidades de que se disponía: un donativo de cincuenta mil reales vellón, hecho y dedicado al objeto por los jefes y oficiales de la Armada que por entonces servían en el apostadero de la Habana; otro de seis mil, verificado en 12 de marzo de 1851 por el Conde de Torre Diez, debido a la amistad y recuerdo que conservaba de Cayetano Valdés, y veintiséis mil quinientos setenta y dos, producto líquido de la enajenación de la cantería labrada que resultó del derribo de la parte edificada sobre cornisas.


Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.- Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

El 15 de noviembre de 1854 manifestó el director del Colegio Naval al capitán general del Departamento que al estar instalados los sepulcros de Jorge Juan, Navarro, Gravina, Córdova, Alava, Valdés y Rodríguez de Arias y verificadas las obras más indispensables, era llegado el momento de inaugurar y bendecir el panteón y su capilla. La solemne inauguración tuvo lugar a las 9 de la mañana del día 19, fiesta onomástica de la reina Isabel II, que a la sazón ocupaba el trono de España.

En los años 1855 y 1856 quedaron paralizados los trabajos por falta de recursos y para remediarlo decretó el Gobierno en real orden de 6 de septiembre de 1856 que fuesen reservados cuantos fondos se pudiesen de los correspondientes al colegio, para emplearlos en su día en la continuación de las obras. Y así, el 31 de enero de 1857 se elevó el proyecto de fachada, que fue sancionado por soberana disposición de 14 de febrero. Este proyecto sólo tuvo una modificación que fue la de incluir la cruz de piedra que remata el frontispicio. El 10 de marzo, con los fondos previstos en septiembre anterior, se dedicaron los operarios a labrar la magnífica fachada interior que hoy ostenta al edificio. A finales de 1858 sufrió una nueva paralización de obras por haberse agotado lo consignado.

Deseoso, lógicamente, el director del Colegio Naval de que cuanto antes llegase a término la obra del panteón, elevó al ministerio de Marina, a través de su inmediato superior, una razonada exposición a la que acompañó un presupuesto que ordenó formular al arquitecto Isaac Nessi. A título de curiosidad transcríbese este presupuesto, valorado en reales de vellón, necesario para dejar ultimado el templo:


El Panteón al descubierto. Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

Construcción de capiteles, arquitrave, friso y cornisa de la fachada posterior
del edificio, de piedra de la Isla, incluso todos los materiales, mano de obra 95.000

Decorado interior de dos capillas, separando la talla de la piedra martelilla,
reemplazando las más deterioradas y estucando las paredes por todo costo 84.000

Terminación del cimborrio de una capilla con piedra del Puerto, por todo
Costo 12.720
Una puerta principal de ingreso en la cerca, de piedra del Puerto, por todo
costo, incluso el cancel de hierro......................................................................... 16.500

Tres mil varas cuadradas de solería de mármol blanco y negro para el
pavimento interior de todo el edificio a 50 reales de vellón de todo costo........ 150.000

Ciento treinta varas longitudinales de escalinata de mármol blanco a 100
reales vara de todo costo..................................................................................... 13.000

Reparación general de los muros y bóvedas interior y exteriormente
poniendo de piedra del Puerto las faltas que se notan en las molduras
y talla de los diferentes órdenes arquitectónicos y limpiando la piedra
de las mismas bóvedas del encalado que las cubre.............................................. 65.000

Diez pares de porta-ventanaje para los huecos de la fachada, de caoba
tallada, bisagras de metal y cristales de colores, de todo costo, a 560 rvn............. 5.600

Dos puertas laterales de ingreso al vestíbulo, de dibujo y madera de
caoba, talladas, bisagradas de metal, etc. etc. de todo costo, a 8.000 reales
una ....................................................................................................................... 16.000Una puerta principal de ingreso al edificio, de caoba, dibujo y talla, todo
costo, puesta en su sitio........................................................................................ 24.000Treinta y dos vidrieras de dibujo, construidas de caoba y cristales de
colores para los ojos de buey de las cuatro fachadas a 360 una, de todo
costo.................................................................................................................... 11.520

Cuatro rejas de hierro con dibujos a 100 reales una, de todo costo.................... 4.000

Imprevistos......................................................................................................... 52.260

SUMA ................................................................................................. 600.000 San Carlos, 25 de enero de 1859.- Isaac Nessi, arquitecto.

Al entregar Nessi el presupuesto, en descargo de su elevado coste expresó que “... estaba comprendido en él cuanto a su juicio juzgaba necesario, si había de quedar el edificio en digno estado al objeto a que se destinaba, y al honor del Gobierno que lo había dispuesto”.


Aquellos tiempos cuando comenzó a crecer la población militar de San Carlos en la Isla. Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

Durante el año 1859 no se recibió contestación alguna al respecto, y el 10 de abril de 1860, a instancia del director del Colegio Naval, dirigió la primera autoridad del departamento al Gobierno de S.M. un extenso escrito en el que concluía con una exposición sobre la conveniencia de que se ultimara este edificio, encareciendo a la vez la necesidad de que se libraran diez mil reales mensuales hasta completar la totalidad del presupuesto.

Tampoco esta vez se aprobó el presupuesto, y de nuevo el primer jefe del departamento, con el pretexto de dar cuenta al Gobierno de la colocación en el panteón de la lápida del Conde del Venadito, reiteró aquél el 15 de octubre de 1862, sancionado que fue por fin el 7 de noviembre, previniéndose en el real precepto, al efecto publicado, que para el año 1863 a 1864 se tuviese en cuenta en partida especial la cantidad de doscientos mil rvn, consignándose igual cantidad para cada uno de los dos años económicos siguientes.



Tardó no obstante algún tiempo el inicio de los trabajos, ya que Nessi cesó en su cometido y había que buscar un sustituto. Resultó elegido Manual García del Alamo, arquitecto titular gaditano, el cual, aceptado su nombramiento por el comandante general del departamento, procedió el 16 de febrero de 1864 al comienzo del acarreo de materiales para emprender la obra después de Semana Santa. Hubo algunas dificultades en los créditos del último año económico, pero solventadas aquéllas dieron término felizmente las obras en el año 1867.


General Valdés. Cedido por Juan A. Vijande Fernandez.

Por real orden de 10 de marzo de 1867 se dispuso dejasen de verificarse en el Colegio Naval los concursos para aspirantes de Marina, clausurándose el centro en junio de 1868. Posteriormente se estableció en el departamento de El Ferrol (decreto de 10 de noviembre de 1869) la escuela naval flotante, inaugurándose ésta en enero de 1871 a bordo de la fragata Asturias.

La clausura del Colegio Naval amenazaba con sepultar nuevamente al panteón en el olvido; más una extensa y razonada propuesta del comandante general del departamento, contralmirante Manuel Mac-Crohon Blake, elevada el 1 de abril de 1868, dio margen a que se decretase, algo más tarde, el traspaso de las oficinas militares y administrativas desde los locales que ocupaban en San Fernando a los vacíos existentes en el Colegio Naval. Próximas a finalizar las obras de acondicionamiento de este edificio ordenó el Almirantazgo, con fecha 24 de agosto de 1869, que, llegado el momento de trasladar las oficinas en cuestión, se inaugurase a la vez el panteón, dándose en él sepultura a los restos que estaban depositados en una de sus capillas y llevando además los que se encontraran enterrados en las inmediaciones.


El Marqués de la Victoria. Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

Solicitada el 15 de abril de 1870 autorización al ministro de Marina para llevar a cabo lo ordenado, fue concedida al día siguiente por vía telegráfica en estos términos:

“Aprobado lo propuesto por V.E. respecto a traslación de restos de los generales Marqués de la Victoria, Alava y Rodríguez de Arias, y a la inauguración con esta sentida y solemne ceremonia de las oficinas centrales de ese Departamento en el nuevo local de San Carlos, conmemorando al mismo tiempo, el combate del Callao, en que la Marina dio tanta gloria a la patria”.

Pocos días después, el 25 de abril de 1870, publicó el contralmirante Mac-Crohon una circular en la que establecía la normativa para traslación de los restos y solemne inauguración.

Y llegó el día 2 de mayo. Los edificios y buques del departamento marítimo amanecieron con sus banderas izadas, no sólo por la festividad del día, sino por la solemnidad de bendecir el Panteón e inaugurar las oficinas de San Carlos, disparándose al salir el sol los 21 cañonazos de ordenanza. A las 11 de la mañana se presentó S.E. acompañado del capitán de navío de primera clase Victoriano Sánchez Barcáiztegui y del ingeniero inspector Antonio Blanco Morales. Recibidos por el gobernador militar de la población de San Carlos, rindió honores una compañía de Infantería de Marina con bandera y banda de música. Seguidamente se celebró en el panteón una misa de Requiem cantada por el teniente vicario del departamento con acompañamiento de voces, música y piano. Finalizada la misma pronunció un panegírico el primer capellán Juan de Palma Isola, que fue interrumpido momentáneamente por la segunda salva, hecha a las 12 de la mañana. Después se cantó un responso por los sacerdotes concelebrantes y terminada la bendición pasaron los asistentes a visitar las nuevas oficinas del que fue Colegio Naval Militar, quedando así inaugurado el edificio y bendecido el Panteón de Marinos Ilustres.


El cañaílla Almirante Moreno. Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

FINALIZACION DE LAS OBRASUn largo periodo de tiempo transcurrió desde 1870 a 1941 en que se decide dar fin a las obras del Panteón de Marinos Ilustres. El artífice de esta decisión fue el ministro de Marina almirante Salvador Moreno Fernández, quien años después, traídos sus restos a bordo del portahelicópteros Dédalo, tendría definitiva sepultura dentro de los muros del templo. Los primeros pasos los dio la Dirección de Construcciones Navales Militares enviando a San Fernando un arquitecto propio para ver sobre el terreno la forma de llevar a cabo “...obras de reparación y adecentamiento del Panteón de Marinos Ilustres, en forma que, sin efectuar reparaciones de importancia, adquiera el decoro que le corresponde”. Como resultado de la inspección se redactó por la jefatura de la Planificación de Industria Naval una memoria fechada el 31 de diciembre de 1942 con un proyecto de obras a realizar en tres etapas:

- 1ª etapa.- Lo inmediato: Cubrimiento de la nave central y el crucero (1.100.550,36 pesetas)

- 2ª etapa.- Futuro próximo: Monumento a los muertos por la patria (300.000,00 a 350.000,00 pesetas, estimación)

- 3ª etapa.- Solución definitiva: Presbiterio, altar, sacristía, coro y elevación de las torres campanario (estimación de 600.000,00 a 700.000,00 pesetas)


Estado actual. Cedido por Juan A. Vijande Fernandez.

Por decreto de 18 de junio de 1943 se autoriza el gasto para la 1ª etapa, haciéndose cargo de las obras el Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares de San Fernando. Este gasto sufrió una ampliación de 370.536,01 pts, aprobada por consejo de ministros de 1 de mayo de 1947.

Subrogada la Empresa nacional “Bazán” de Construcciones Navales Militares S.A. en las obligaciones contraídas por el Consejo Ordenador, tramitó el 14 de abril de 1948 un presupuesto de terminación del cubrimiento de nave y crucero, en el que incluía la construcción de un cupulín, y cuyo importe total ascendía a 918.338,67 pts. que se concedieron por orden ministerial comunicada de 9 de noviembre de 1949.

El 6 de mayo de 1950 redacta la E.N. “Bazán” un proyecto con presupuesto aproximado de 1.927.000,00 pts. para levantar el “Altar y Retablo” y un “Lapidario” homenaje a los marinos muertos en combate, que no se lleva a cabo. No obstante, el 14 de julio de 1951 vuelve a presentar otro por importe de 2.424.158,39 pts. que, con el favorable informe de la Comisión Provincial de Monumentos

Históricos y Artísticos de Cádiz, mereció la aprobación ministerial.


Nocturna del Panteón. Cedido por Juan A. Vijande Fernández.

Recibida la orden de ejecución se procedió a realizar las obras previstas, pero en el transcurso de las mismas hubo necesidad de introducir lógicas mejoras, previa la autorización pertinente, ya que las previsiones que se habían hecho en la parte artística lo eran sólo a título estimativo, por cuya razón no podían circunscribirse a los límites concisos de un presupuesto, y como consecuencia sufrieron continuas paralizaciones.

Lentas las obras, en noviembre de 1957 efectúa una visita al panteón el ministerio de Marina, Almirante Felipe José Abarzuza y Oliva, y a la vista del estado de aquéllas ordena se redacte un presupuesto, por vía de urgencia, para la definitiva terminación. El 26 de diciembre del mismo año presenta “Bazán” un proyecto de ampliación de 1.212.040,42 pts., y de nueva realización por importe de 2.123.163,00 pts. En el primero iba incluido la imaginería del altar y retablo (Imagen de la Virgen del Carmen, ángeles lampareros, lámpara votiva, etc.) y en el de nueva realización, la cerrajería artística, el pintado total y los bellos óleos de la bóveda central y del lapidario.

Aprobadas las obras, tuvieron feliz término en el año 1959.

José Carlos Fernández Fernández
José Luis Sánchez Montes de Oca
Juan Antonio Vijande Fernández
Marcos Fernández Martínez
Jesús Jaén Serrano


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Cedido por los Autores.

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