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abastos de alimentos. | franceses en la isla.
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llegan los franceses.
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5 de febrero de 1810.-
En la madrugada de dicho día, se presento a la vista de la ciudad el ejército francés construyendo una línea de fortificaciones, desde la Bahía de Cádiz hasta Chiclana circundando toda la Isla, con objeto de batir todos los puntos fortificados de ella y bombardearlas
Cuando se divisaron de esta población las tropas francesas, fue tal el entusiasmo y patriotismo de estos habitantes que todos aún los que estaban dispensados por la edad o por su carácter, tomaron las armas compartiéndole servicio con las tropas veteranas.
Antes de romper el fuego sobre la ciudad envió el Duque de Dalmacia, General en Jefe de las tropas sitiadoras, tres parlamentarios a la Junta Central con pretensión que se entregasen Cádiz, La Isla y La Carraca, y reconociesen como Rey de España a José Bonaparte; a la cual contestó la expresada “Junta” que, “fieles a los principios que ha jurado no reconocen otro Rey que D. Fernando VII”.
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Establecen un vigía en la torre Zimbrero para que observase el movimiento de las tropas enemigas, y publicose un bando amenazando con doscientos azotes a los vagos e indolentes que no se presentasen a trabajar a las obras de defensa..
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Casi todas las casas de esta población fueron ocupadas por las tropas nacionales y extranjeras aliadas que la defendían. En los edificios de la huerta de Cove se alojaron las Reales Guardias Española. En el Convento del Carmen las tropas inglesas. El Patio del Pino se destinó a cuartel de Artillería, El Convento de las monjas para depósitos de trigo. En la casa de Madariaga (fabrica de cristales) se alojó el Ministro de la Guerra, y en la planta baja la caballería. Los almacenes del caño de Herrera se destinaron a depósitos de víveres para los prisioneros franceses.
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8 de febrero de 1810.-
En la sesión celebrada este día por la Junta de defensa de esta Isla, se tomaron entre otros, los siguientes acuerdos:
Que siendo excesivo el número de prisioneros franceses que existen en el Hospital de san Carlos, y necesitase para su custodia una numerosa guardia, sean trasladados con la seguridad conveniente a la Aguada de Cádiz.
Que vista la escasez de leña para los hornos, y que no siendo posible traerlas del pinar de Chiclana por estar ocupado por el enemigo, se solicita del vecindario cedan el arbolado de sus huertas o jardines.
En atención al haber variado las circunstancias que exigieron la entrega de toda la plata labrada y alhaja que poseyesen estos vecinos, se devuelvan a sus dueños.
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Ir a constitución 1812.
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