Coche de Caballo

En San Fernando se utilizaron varios tipos de transportes de caballeriza, mulos, burros y asnos. Cada animal definido según la carga y resistencia que debía soportar.

Para el servicio de alquiler o transporte de pasajeros en el interior de la ciudad se utilizaba LA CALESA o CALESIN. Fuera del término urbano y para los servicios a los parajes externos se utilizó LA CARRETELA. EL precio (1923) de la primera hora por servicio dentro de San Fernando incluido San Carlos fue de 7,00 pesetas y 4,50 pesetas las siguientes. Pero si el servicio finalizaba en La Carraca se incrementa el precio a 10,00 ptas. La primera hora. Un viaje de ida y vuelta a El Cerro costaba 15,00 pesetas.

Calesa. Los caleseros. Coche de caballo
Calesa. Los caleseros. Fotografía editada en “La ciudad de San Fernando” de Salvador Clavijo.

Si el alquiler era de una “MANOLA” el precio reducía considerablemente de las 7,00 pesetas anteriores a tan sólo 3,00 pesetas. Ir al Cerro se cobraba a 1,50 pesetas el asiento. Las Manolas tenía sólo cuatro asientos disponibles para los viajeros.

A primeros del Siglo XIX, los paseos o servicios por los pueblos de la Bahía se utilizaban la BERLINA o CALESA. Coches abierto o cerrados. De dos o cuatro ruedas.

Coche de caballo. Diligencia andaluza. Fotografía editada en "La ciudad de San Fernando" de Salvador Clavijo. Diligencia andaluza. Fotografía editada en "La ciudad de San Fernando" de Salvador Clavijo.
Diligencia andaluza. Fotografía editada en “La ciudad de San Fernando” de Salvador Clavijo.
Diligencia andaluza. Fotografía editada en “La ciudad de San Fernando” de Salvador Clavijo.

Los cocheros y caleseros eran expertos en aquellos caminos llenos de agujeros e inconvenientes. El camino desde la Compañía de María al Barrio de la Choza (Ardila) dicen que provocaba accidentes constantemente debido al piso. Existe una noticia de los años 20 del siglo pasado en la que comentan que una DILIGENCIA se cayó en un boquete camino de Puerto Real. Así como otro ocurrido en 1823 a Servando Camuñez.

Otra noticia allá por 1805, cuenta las pericias del viaje que realizó Antonio Alcalá Galiano desde Cádiz a Chiclana. El hombre se las vio y deseó en tal mal camino.Y en 1893 tenemos otro accidente con una diligencia en el Puente de Zuazo

En 1803 aparece la TARTANA, vehículo de tiro de dos caballos con capacidad para ocho personas que los viajeros pagaban 6 reales de vellón de San Fernando a Cádiz.

Por aquellos tiempos, los caleseros, cocheros y dueños de animales se quejaban de los embargos que se les hacían constantemente de bestias y coches para el transporte oficial o de tropas. A veces, decían, no ya no se cobraba el servicio sino que no recuperaban los animales o coche.

1836.- El servicio de San Fernando a Cádiz lo realizaba la empresa Diligencias Andaluzas.

1840.- Aparecen los primeros OMNIBUS o CARRUAJES. Estos coches tenían la parada en la CASA de POSTAS existente en la calle Real, que posteriormente fue la Casa del Marques de UREÑA, Colegio de Pascua y en 1898 la compraron los HERMANOS de LA SALLE. Actual edificio.

El viaje costaba 5 reales de vellón.

1859.- El servicio de DILIGENCIA de Cádiz a San Fernando. El trayecto lo realizaba en una hora y media. El precio del billete era de 8 reales de vellón en el interior y 4 reales de vellón en la vaca.

Carros carretas y Coche de caballo
Actividad en la estación del tren. Carros, Carretas, Manolas e incluso Camiones eran necesario debido al movimiento de la carga que llegaba a través del tren. Fotografía de Quijano. Reeditada por El Güichi de Carlos.

Otros servicios posteriores con transportes animal, burros en esta ocasión, fueron los que se ganaban la vida vendiendo por las casas la venta ambulante que en “aquellos tiempos” era casi de todo. El Carbón y cisco para la copa.La Leche. El Pan. Los Vegetales. La fruta. Etc.

En ciertos lugares transportaban agua desde los pozos y fuentes cercanas a las huertas y hogares que aún nos le llegaba el servicio público.

Los “afamados” borricos de salinas y los de los molinos que dando vueltas y vueltas no paraban en todo el día.

Los chiclaneros y las grandes cargas que transportaban para La Plaza y camino de Cádiz venían con los carros o carretas cargados a no poder más.

Un servicio imprescindible y necesario en aquellos tiempos fue el transportes de los bultos que se descargaban en la estación del ferrocarril. Estos tenían que ser transportados por los Cosarios hasta el punto de destino. Se solían utilizar el carro y la carreta.

Parada de los coches de puntos. Coche de caballo
Parada de los coches de puntos. Curiosiedades de la fotografía de Quijano: Las farolas de gas en la calle Real indica que la fotografía es anterior a 1904 (comienzo luz eléctrica). Todos los hombres solían llevar sombreros y en la esquina de la calle San D

Las MANUELAS fueron otro tipo de coches que se les conocían como “COCHE de PUNTO”. Estos coches se encontraban en los “puntos de alquiler” y en la estación del ferrocarril.

Desde el Paseo General Lobo (La Glorieta) hacia el centro de San Fernando, los coches de caballos de alquiler, conducidos a veces –según las crónicas de la época- por locos que a toda velocidad cogían por la calle San Rafael o Calatrava provocando en ocasiones accidentes con menores o que, los animales pisaban las aceras golpeando a los transeúntes.

Fueron los más populares y los conocidos como “coches de caballo”. Realizaban el servicio de alquiler por la ciudad y la capital en servicio particular.

El coche de caballo más popular que ha tenido La Isla es el conocido como coche de Mascamaí ya que en los años cincuenta protagonizó un viaje a la luna. En el año de 1968 aún continua sacando la licencia de servicio de alquiler un coche de caballo que realizaba el servicio preferentemente desde la barriada Bazán donde vivía su cochero.

En el año de 1968 aún continua sacando la licencia de servicio de alquiler un coche de caballo que realizaba el servicio preferentemente desde la barriada Bazán donde vivía su cochero.

El Güichi de Carlos.
Con la colaboración de Antonio Sanz y Juan J. Maruri
Diciembre 2009
1810-2010.- 24 de Septiembre. Bicentenario de Las Cortes. Comienzo de la deliberación y aprobación de los decretos de la primera Constitución española de 1812 (La Pepa), en la Villa de la Real Isla de León.