Almirante Laulhé

En la Historia de San Fernando, encomiada Isla de León, y nos atrevemos a afirmar, quizá más que en ninguna otra ciudad española, se registran y laboran las gestas de reseñables hijos de la Patria. Siendo esta ciudad foco ineludible del trabajo castrense es obvio, que a lo largo de sus años haya dado insignes figuras que son recordadas en la memoria de todos.

El Contralmirante Don Manuel Laulhé y Pavía, nació en Ceuta el 12 de Febrero de 1863. Siendo muy joven, en Julio de 1879, ingreso en el servicio naval en calidad de Guardia Marina. Desde 1883 se le atisba en la Fragata “Vitoria” y más tarde en la Escuadra de Instrucción como ayudante de la Mayoría del Comandante General. En Agosto de 1898 ascendería a Teniente de Navio embarcando en uno de los buques de su predilección, el Aviso “Urania”. A la tripulación de este Navio perteneció en varias ocasiones e incluso llegó a comandarlo en calidad de Ingeniero Hidrógrafo siendo Capitán de Fragata, ascenso obtenido en Mayo de 1914.

Con anterioridad había desempeñado múltiples labores en otros destinos, que hicieron que su hoja de servicio se convirtiera en documento intachable. Fue ayudante de Marina en Ceuta, trabajó en el Acorazado “Pelayo”, ejerció en el Cañonero “General Concha”, en este último como comandante.
El Contralmirante Laulhé, ascendió a Capitán de Navio el 8 de Marzo de 1918, y poco después, fue asignado Director de Escuela Naval Militar. Como citamos con anterioridad, su hoja de servicio se convirtió a pasos agigantados en un expediente grandioso e inmaculado que quedó ampliamente certificado el 7 de Enero de 1923, fecha en la que fue nombrado Contralmirante, y se hizo cargo de la Jefatura del Estado Mayor del Departamento, en San Fernando.
Ya en la reserva, y con 64 años de edad, fue nombrado en 1927, Gobernador Civil de la provincia de Cádiz. Esta situación consolida de forma notoria toda su carrera militar pero enaltece su figura como político. Dentro de la Dictadura de Primo de Rivera supo codearse con personajes de la talla de Ramón de Carranza y el General Várela, consiguiendo por tanto consideración y respeto, tanto en ámbito militar como en el civil.El Almirante Laulhé también fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad de San Fernando el 31 de Mayo de 1940, redondeando así, un currículo envidiable para cualquier isleño que se precie.
Pero su labor no acaba, y las ramas de su frondoso árbol genealógico siguieron aportando gloria al sello del apellido Laulhé. Los cinco hijos del Almirante cayeron en el frente de la Guerra Civil, en cumplimiento de sus deberes militares, por lo que la admiración por el Almirante se convirtió en cariño y respeto de toda la población, sin distinción de clases sociales. Don Ramón Laulhé, Capitán de Infantería, fijó la mayoría de sus actividades en el Regimiento de Cádiz nº 33. Don Juan y Don Carlos llegaron en la escala militar al cargo de Tenientes de Navio, pero la guerra sesgó sus vidas. Los hermanos menores Don Remigio y Don Antonio, no pudieron llegar al escalafón de oficialidad, teniendo estos una vida militar más discreta, pero no por ello menos importante.

La muerte y la desolación cubrieron España de un manto negro durante el periodo más oscuro que puede tener un país, una Guerra Civil. Donde se enfrentaron hermanos, padres y amigos bajo distinta bandera y donde la cordura, el consenso y el dialogo, brillaron por su ausencia. Familias como la del Almirante Laulhé quedaron truncadas por el absurdo y el sinsentido de una guerra, que ha marcado sin duda, el devenir de nuestro país.

El Almirante D. Manuel Lauhlé y Pavía. Fotografía inserta en La Ciudad de San Fernando de Salvador Clavijo y Clavijo.

Curiosa vida la de un militar entregado en cuerpo y alma a su oficio y curiosa herencia la que permite que algunos años después, el recuerdo que de él guardan los isleños está relacionado con un Centro Docente en el que muchos de los futuros isleños aprenden a convivir bajo el auspicio de la tolerancia y el respeto a la vida. Curioso sino el de que permite que los isleños puedan pasear a la sombra de los árboles sembrados en el parque que en 1953 el Ayuntamiento erigió en su memoria.

M. J. Torrejón
Publicado en Revista Hades 2005.