El domingo 2 de diciembre de 1926, se celebra un encuentro de fút-bol (tal como decían) entre los equipos Deportivo Club de Puerto Real y la Sociedad Deportiva Constructora Naval de la Isla. El precio de las entradas se fijó en 1,50 pesetas en Tribuna; 0,75 pesetas en general y 0,30 pesetas en asientos. Como por “aquellos tiempos” se llevaba la “galantería”, las señoras y señoritas tenían la entrada gratis. La Junta Directiva dejaba bastante claro ciertas condiciones que debían de conocer los asistentes: Una: Que el derecho de admisión estaba reservado. Dos: Que quedaba terminantemente prohibido el acceso al terreno de juego, reservándose dicha Junta, el derecho de expulsión, sin perjuicio de las ulteriores represalias legales que pudieran producirse. Tres: Si por causas ajena a la voluntad de la Directiva hubiera precisión de suspender el partido, una vez comenzado, no se devolvería el importe de las localidades.
El güichi de carlos.
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