Usted está aquí: los paisanos gentes de la isla
anónimos
gentes de la isla

paco gutiérrez macías | roldán moreno, cayetano.  

pregoneros



Pregoneros y otros tipos populares de La Isla

En un trabajo reciente hablamos de la proyección en la Isla de toreros, «cantaores y tocaores», prometiendo completar la relación de personajes populares en una época singular de la vida de San Fernando, la antigua Villa de la Real Isla de León, situada, como nadie ignora, entre Puente Zuazo, Bahía gaditana y ese centinela del Atlántico que es el castillo de Sancti Petri, la zona más interesante y emotiva de la geografía universal, en opinión de quien esto escribe, varias veces expuesta, con fundamentos que no espero nadie trate de rebatirlos.

Hoy vamos a completar el trabajo a que antes aludimos, con datos de pregoneros y otros tipos populares de la más variada actividad, de los que ya quedan rnuy pocos por esas calles isleñas. Ahora sólo se ven algunos «majaretas», porque la vida moderna, con sus inquietudes y sus disparates, no es propicia para el «cultivo» de esas personas de tanta raigambre en el alma popular.
Los más conocidos, de personas ya entradas en años, son los siguientes: «Canuto», mendigo aficionando al fútbol; «Panderete», vendedor de lotería, protestón y mal hablado; «Cristobi-ta el del Corral», con aficiones guerreras, recogidas en uno de los lienzos del pintor Cousillas; «El Chincho», cabrero aficionado al flamenco; «El Pili», tajalina al que seguía su esposa como salvaguarda; «El Gallo», «El Salerito» y «Marcáis», vendedores de pescado; «El Maloyo» y «El Poeta», vendedores de mariscos, el primero de ellos con actividad en el antiguo «Patio del Maestro Luis», con aquella famosa expresión:

«Ostras del Cantábrico...¡Pa los nervios!..»Sigue la lista con «El Gorrión», «El Caracol», «El Longaniza» y Dionisio Serrano «El Mudo», limpiabotas; «El Solidario marchante», compraventa de sillas; Ambrosio Conejero, albañil y charlatán, que algunas veces se permitía torear a los transeúntes; Fonoy, comparsista y versificador; «Manolito tarará», pinta-toritos en la calle Real; «Apagaluces», mozo de estación; «Teresa la alta», aguardentosa y protestona; «Molinares», vagabundo; «El Peregrino», chico para todo; «El Zapatero», farolero en los entierros y presumido; «Lolita» y «Hermanos Fariña», colaboradores con las diversas noticias parala prensa local; «Cocoroco», aficionado al teatro; «Porvenir», guardacoches; «El Yesca» y «El Cala», mariscadores; Adolfo el de la Casería, aficionado a la música; Pepe Mayo, vendedor ambulante y versificador; «Manolito el de la estación», con aficiones castrenses; «Palmitas», acompañante de cantaores...Y Juan Rujano, «El mutilado», sargento pensionista de la guerra civil y limpiabotas en una especie de «trono» que tenía en la Plaza del Rey.
De todos estos tipos populares (en su mayor parte disfrutando ya de la Bienaventuranza) queremos destacar la famosa anécdota de «Cocoroco», tan conocida en todos los ambientes de la Isla, que en nuestra modesta opinión representa la sinceridad, la gracia y el ingenio de los citados inquietos cañaíllas, a cuya expresión se refirió, en cierta ocasión, la poetisa Soledad Lozano en unos inspirados versos, con la picaresca simpática en ella tan peculiar:
Recordamos que «Cocoroco» era asiduo colaborador en actuaciones teatrales. Un día estuvo bastante incorrecto, con el público que llenaba el Teatro de las Cortes, teniendo que retirarse del escenario. El director de la representación pidió a «Cocoroco» que diese una satisfacción al «respetable», lo que logró después de insistente súplica. Y así fue su segunda intervención artística:
-Queridos paisanos, queridos cañaíllas...Yo comprendo que estuve incorrecto con vosotros y os pido perdón con toas las entretalas de mi alma.
-¡¡Bravo!!..¡Muy bien por «Cocoroco»-gritaban desde el «gallinero».
Y «Cocoroco» emocionado, mirando hacia lo alto con lágrimas en los ojos, terminó su segunda intervención de esta forma «genial»:
-¡Sí, os pido perdón con too mi corazón!..Pero...¡Como aquí hay tanto hijo de la gran puta!..
Aquello fue el disloque y hubo de intervenir la fuerza pública para salvar a «Cocoroco» de eu seguro linchamiento.

Días despui'¿ -serenadas las pasiones- el popular isleño volvía a ganarse '• •& simpatías y afectos de sus paisanos.
Quintín Dobarganes

Ir a noticias de ayer.
Ir a gentes de la isla



Indice Actualización y Contácto Noticiario... Aniversarios del güichi !Ultimas Noticias¡
Estadisticas y contadores web gratis
Contadores Gratis