A finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII la corona de espinas deja de ser elemento obligatorio y comienzan a usarse las potencias, su empleo era general en todas las efigies cristíferas con escasas excepciones. Pueden ser de oro o plata y en número de tres. Se componen de una base circular de la que salen rayos ondulados y lisos alterados o simplemente lisos, simbolizan al halo de luz o aureola que orla la cabeza de los seres divinos.
Antonio Armario Muñoz Ir a sobre cofradias Ir a s emana santa
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