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escoltas militares | el escalofrío de la saeta  

la saeta

Es muy difícil el poderlo afirmar, pero existe una vieja tradición que en la España del siglo XVI, los marranos o judíos conversos estaban obligados a demostrar su fe, cantando públicamente por las calles al paso de las procesiones, no está muy lejos de la verdad cuanto se escribe pues ya un estudioso como Medina Azara afirma: " La saeta, la creación más grandiosa y genial de la música española, fue ejecutada por marranos (judíos españoles) . Es la oración que los conversos cantaban para aumentar la poca confianza que puso la iglesia en su cristiandad o tuvieron que cantar obligados" (Cante jondo y cantares sinagogales, Medina Azara, Madrid 1930).
Ya tenemos aquí un primer antecedente de los que puede ser el origen de la saeta, martinete primitivo o un resto del canto de los almuédanos a la hora de llamar a los musulmanes a la oración, desde el alminar de una mezquita andalusí.
También hay una posible relación de este canto o cante singular, con los recitados que se efectuaban en los templos, claustros y capillas por los componente de la llamada "Ronda del Pecado Mortal", rosario público que recorría las calles de Sevilla y los pueblos limítrofes a la salida del Sol invitando a los que les oían a rezar o, como sugieren Antonio Mairena y Ricardo Molina, la misma pueda ser resto de una toná afillá.
Aflamencamiento de la Saeta.
En el año 1783, el ilustrado Carlos III mediante una Pragmática, declara que los españoles son todos, tanto los llamados castellanos nuevos (gitanos), los moriscos y los castellanos viejos, con este se consigue erradicar la trashumancia de estos dos pueblos y lograr su asentamiento, de aquí va a nacer un arraigo a la tierra y a sus costumbres, y no será lejano que entre estas, la Semana Santa constituye una de las señas de identidad del pueblo andaluz.
No conocemos con exactitud los nombres de los cantaores que en el siglo XVIII cantaban saetas, aunque cierta confirmación de que ya se cantaban en esa etapa cerrada del flamenco, pues el dato que en su día publicó D. Antonio Machado y Álvarez en la que a la hora de dar a conocer una serie de cantes, lista que le proporciona Salvariyo de Jerez, habla de la saeta que después inmortalizó D. Manuel Torre "Como eres Padre de Cristo, y tronco de nuestra Madre Iglesia Santa y árbol del Paraíso" saeta con dejos de toná.


Concurso de Saetas. Foto autor desconocido.Incluida en trabajo "Pasión Cofrade" de Antonio Armario Muñoz

Posteriormente y ya en el siglo XIX, surgirán cantaores como Centeno, La Niña de los Peines, Tomás Pavón y ya más en nuestros día Manolo Caracol, Antonio y Manuel Mairena, Pastora Pavón Cruz, Perla de Cádiz, y prácticamente todos los cantaores y cantaoras.
La saeta pasa al interior de los templos, Fray Diego de Valencina, fraile capuchino, compuso en el siglo XVIII, unas saetas para cantarlas en los Rosarios de la Aurora, al objeto de llamar a los más perezosos al rezo de los misterios, igualmente, en la ciudad de Utrera, las monjas del convento de Consolidación cantan una saeta desde su clausura, las cuales no requieren ningún tipo de acompañamiento. Igual ocurre en Puente Genil con las saetas llamadas cuarteleras, porque se cantan en los cuarteles, lugares donde se reúnen a cenar los hermanos de las cofradías que sacan las famosas figuras bíblicas de esta población de la campiña cordobesa.

Hoy en día la saeta, está más definida en sus estilos, la saeta por martinetes, por seguiriya o por carceleras, éste último en trances de desaparición, de todas formas siempre se ha dicho que un buen cantaó, en especial por palos como la seguiriya, soleá o martinetes, es un buen cantaó de saetas.
A nadie se le oculta que la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es la que conquista todo el fervor de los isleños y los flamencos no iban a ser menos, por eso su salida en la madrugada del Viernes Santo, era, y es, punto obligatorio para que los aficionados canten a Jesús.
De entre los nombres flamencos de la Isla, destaca el de Inés Jiménez Centeno "Inés la del Pelao", su biógrafo Salvador Aleu, dice de esta genial cantaora "...cuando se convertía en saetera, podemos rectificar que, la del Pelao conseguía una admiración multitudinaria. Hoy a pesar del tiempo transcurrido, los que somos mayores, continúa escribiendo Salvador Aleu, cada primavera cuando llega la Semana Santa, aún sentimos el vacío del eco inconfundido de una saetera flamenca que se llamó Inés Jiménez Centeno "Inés la del Pelao". "Toito el mundo te venera, pare mío Nazareno, y te sigue en tu carrera, por milagroso y por bueno, esta tierra salinera".


José Llerena "Chato de la Isla" Foto autor desconocido.Incluida en trabajo "Pasión Cofrade" de Antonio Armario Muñoz

Otra gran saetera isleña fue Cristobalina Sabe Reyes, "cristobalina la gitana", gran cantaora, dueña de un cante puro y sin concesiones Salvador Aleu la presenta así:"...la procesión en la esquina del Royalty o en El 45 de Pepe Gabiño, la plaza del Rey en expectación hasta que Cristobalina se decidía.
Silencio absoluto durante los tercios y júbilo contenido que se desbordaba hasta el remate final".
La lista sería interminable larga, el Chato de la Isla, Camarón y tantos aficionados que no sabemos sus nombres, son los que llenan nuestras calles de ese lamento hecho oración, que sube como una saeta hasta el cielo, seguro que los padecimientos de Jesús como los dolores de Su Madre se aliviarán mucho más, cuando de las gargantas de algún isleño o isleña, la saeta se hace oración cantada, y así continua la tradición de un pueblo que cuenta sus años por miles.

Antonio Armario Muñoz
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Saetas en la calle. Foto autor desconocido.Incluida en trabajo "Pasión Cofrade" de Antonio Armario Muñoz

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