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todos los años, milagro | preparación de la semana de pasión
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una nueva semana santa
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UNA NUEVA SEMANA SANTA ESTA A PUNTO DE DAR COMIENZO Cientos de esfuerzos e ilusiones están salpicando las paredes de nuestros templos y almacenes, por esos cofrades que con el único pretexto que es el amor a Cristo y a María, trabajan anónimamente para honrar con sus mejores enseres, fabricados con el metal de la devoción, a sus titulares, e infinalizado la puesta a punto de los últimos retoques de su próxima Estación de Penitencia y ofrecer a su ciudad los misterios de la Pasión como esta tierra sabe y entiende. En pocas horas esta, como alguien la ha definido, volverá a llenar nuestras calles, y esto será, cuando el incienso, la cera, la música y el azahar, conjugados entre si en el ambiente y ante la imagen de cualquiera de nuestros sagrados titulares, logren despertar el sentimiento, la devoción y la significancia, entre el público expectante, de la obra redentora de Cristo, representada en los pasos de nuestras hermandades.
La isla volverá a volcarse con sus hermandades, y viviremos en nuestras calles los ejemplos más claros de fe, devoción y cariño, que los isleños sentimos por Nuestras Imágenes.
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La Borriquita, esas palmas hebreas, era hosanna al sol, gusta de noche, cuando al recogerse parece que quiere, fuente a la salle, dilatar el triunfo de Jesús ante la noche que ya le mece Atado a la Columna, por la calle San Nicolás, mientras toca Las Lágrimas a tus azotes la Agrupación de las lágrimas la Virgen llora como no llora la de La Estrella porque han visto el rastro morado de los capirotes y la estela de pena que por la calle Real dejó la Humildad y Paciencia mientras bajaba, lenta, escueta, sobria, como el mutismo divino de Cristo de Berraquero. El monte de claveles rojos de Medinaceli parece trepar en aromas ya dorados, como hojitas de olor sobre la túnica y hasta los hombros donde le duerme el pelo cuando los árboles de fondo de capitanía General hacen del Huerto hacia la noche y María Santísima de la Trinidad asciende sobre los hombros de los cargadores mecida por una marcha de Pérez Manllor, que toca la Agrupación Musical Municipal mientras Hernández Lora esfuerza a los músicos para que la marcha se sirva en el mecido.Mientras la desnudez de Claudia Prócula parece estremecer la carne compasiva frente al Cristo de harapos y caña, humillado ante el pueblo que en la Pastora canta a la Salud, la Virgen del Llanto Seco, con San Juan recogido ante la palma del martirio que Cristo la encomienda, roto rincón en la Pastora que vibrara con la Misericordia, recogerá sus oraciones en la Piedad y oiré saetas desde la casa del Naca, que suenan a compases de carga de los compases cargadores de la Isla que es única meciendo, el huerto habrá salido otro día, un Martes Santo, centra punto de olivos del Prendimientos y suyo, donde las hojas verde grises del árbol parecen ser navajas responsables de las gotas de sangre de su rostro, más la virgen de Gracia y Esperanza con cara dulce para el llanto, porque para eso lleva ese nombre tan bien puesto, en una cofradía tan entrañable que suena a saetilla bajo andaluza por sus colores blancos y verdes, ¡Ay! el llanto de Joaquín aplicado a su imagen que guapo queda cuando la calle ancha, la Esperanza también es Ancha, y la Piedad, y la Salud, tres advocaciones alegres hacia adelante mientras el azahar asoma las breves pestañas amarillas de su olor en la noche.
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Porque la Semana Santa de la Isla se ha hecho en el recuerdo y en la realidad, el sonido vivo de las campanas del Cristo sonando el lunes frente al lenguaje de metal joven de la Pastora y al bronce anciano de la Iglesia Mayor repica ecos que sino son saetas merecían serlo, ¡Ay! los Afligidos cuando la cara de la virgen mira de frente la cara de Cristo y ve a Dios por encima de su dolor y de su propio cansancio, o cuando Vera Cruz negra y esparto en penitentes salía de la Iglesia antigua, hoy su capilla y la cruz se izaba en la tarde con un Cristo de rasgos achinados que era como la crucifixión del Nazareno, porque la Isla siempre ha puesto bien sus nombres en la advocación al igual que sus rincones han sabido hacer de cuna donde se recoja, con los vellos de punta, la presencia íntima del sentimiento en la calle, que bien puestos Caridad o la Virgen de Bey con las estrellas coronando la campana de San Francisco a la que abajo, ya escoltan naranjos. Que bonitos los nombres Mater Amabilis para venir y pasar la calle de la Amargura o Gran Poder para venir de la Bazán aquí o Perdón cuando la Casería vive la crucifixión más pura, que bonito Silencio o, Esperanza, Mayor Dolor por la calle San Marcos, o Soledad o Buen Fin, como qué bonitos y tan puesto como claveles o gladiolos o los hachones de cera de los pasos, Rosarios o Desamparados cuando esta última sale de lo que fuese un hospital.
Antonio Armario Muñoz Ir a Semana Santa Ir a historias de semana santa
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