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otro archivo de fechas fundacionales | de lunes a jueves santo
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semana santa de 1940
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No había en aquella Semana Santa de hace cincuenta o sesenta años; Pregones, Besamanos o Besapies salvo al final de los cultos internos de algunas cofradías; no había traslado de imágenes titulares a los altares de cultos; no había carteles, ni conciertos, no había cuadrillas de cargadores, no se realizaban ensayos, no había Junta Oficial de Cofradía o Consejo de Hermandades, no había Carrera Oficial, por no haber, casi no había ni cofradías; de las seis que existían en el año 1940, posiblemente solo saldrían a la calle cuatro, ya que Expiración y Santo Entierro volverían a hacerlo dos años después. Comenzare diciendo como era la Cuaresma, transcurría con ejercicios espirituales, charlas cuaresmales para hombres, mujeres y jóvenes separados por sexos.
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En estas charlas, los sacerdotes nos hablaban del pecado, del demonio, del infierno, de la muerte, de los mandamientos, de la salvación... terminando con la confesión y comunión general.También recordar como nuestras madres nos hacia cumplir los días de ayunos y abstinencias, destacando los alcauciles con chicharros y habas. Como final de la Cuaresma recordar el popular Quinario del Nazareno o el Septenario de Dolores que finalizaba el viernes, entonces festividad de esta advocación de la Virgen, anterior al Domingo de Ramos. Al inicio de la década solo contaba con seis cofradías y cuatro días de desfiles procesionales. A lo largo de aquellos diez años se irían incorporando cuatro más, hasta completar el número de diez que eran las que salían a la calle en el año 1950 entre el domingo y el viernes. El sábado, entonces llamados de Gloria, las iglesias permanecían cerradas, efectuándose limpieza general y exornando los altares con paños recién almidonados, luces de cera y flores, labor en la que colaboraban los jóvenes de Acción Católica, entre otros.
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El Domingo de Ramos se tenía una cita en la Iglesia Mayor donde, generalmente a las diez de la mañana, se celebraban los oficios con la bendición de las palmas y ramos de olivos, a los que asistía el Ayuntamiento bajo mazas, una vez finalizado, tenía lugar la procesión de las palmas rodeando la plaza de la Iglesia. Posteriormente y durante varios meses, estas palmas colgaban de cierros y balcones en muchas casas isleñas. Ya por la tarde, comienza a animarse la calle Real y alrededores de la plaza de la iglesia con un público luciendo sus mejores galas, cumpliendo aquel dicho popular de "Domingo de Ramos, quien no estrena se condena", para ser testigos de la salida de "las Columnas". Recordemos algunos aspectos generales de aquella Semana Santa de los años 40.Ya hemos dicho que se fundan cuatro nuevas Hermandades, a lo que hemos de añadir las reformas, que podríamos considerar como el inicio del "Sevillanismo" que poco a poco se ha ido imponiendo en la Isla (realidad indiscutible). Los pasos cambian su estructura interior, pasando de los palos longitudinales a los transversales, cambiando la forma de carga, naciendo el estilo "medio ganchete" y desapareciendo los pertigueros. Los pasos de las Vírgenes, Lágrimas, de los Dolores y Soledad, hasta entonces de templete se cambian por los de palios excepto el último citado al que se le añade una Cruz con sudario tras la imagen; las manos de las Vírgenes, entrelazadas junto al pecho se separan, la Expiración tras varios años de inactividad vuelve a salir, haciéndolo en un principio con el Cristo y la Virgen en un sólo paso y posteriormente incorporaría el de palio. Decir que la Hermandad de la Vera-Cruz es la única que permanece inalterable, manteniendo su estilo hasta nuestros días, salvo los obligados cambios impuestos por los tiempos como, por ejemplo, el sistema de iluminación, desde el acetileno al de la cera, pasando por el eléctrico alimentado con pesadas baterías bajo el paso.
Antonio Armario Muñoz Ir a Semana Santa Ir a historias de semana santa
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