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cincuenta años de caridad | recuerdos de un miércoles viejo
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semana santa 1969
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Aquel año de 1969 el Viernes de Dolores tuvo una salida especial y singular. El Nazareno y la Virgen de los Dolores del Carmen salieron por las Callijuelas en vía Crucis. Como venía siendo habitual desde los primeros años de la década, la Semana Santa de la Isla obtenía la inauguración de los desfiles procesionales con la ya popular “Borriquita”. Niños de La Salle y niñas de otros colegios –entonces no permitían estudiar juntos en el mismo centro -. A las cuatro de la tarde, se abría las puertas del Colegio de La Salle por la calle Real para comenzar el peregrinaje de hebreos acompañando a Cristo Rey, que aquellos años, su imagen era la primera de los tres que llevamos conociendo. A las siete y media aproximadamente, retornaban a los “Hermanitos” para la recogida. En tan solo tres horas y media, con un solo “Paso del Señor” sin tantas figuras acompañantes, la Cofradía había realizado su camino llegando a la entonces Carrera Oficial que se encontraba en la calle Calvo Sotelo (Rosario). Colón, Diego de Alvear y calle Real a su Templo.
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A las ocho de la tarde, la Iglesia Mayor abría sus puertas para permitir la salida de Las Columnas. La tarde era fría. Un viento desagradable en los primeros días del mes de abril corría calle Real arriba que el numeroso público aguantaba con sus abrigos y chaquetones. Algunos que otros, “estrenando prendas” en Domingo de Ramos. A continuación de la salida del último músico de la banda que cerraba el cortejo de Columna, cuando La Virgen de Lágrimas se encontraba delante de la Telefónica, ya comenzaba asomar por el dintel de la puerta la Cruz de guía del Medinaceli. En “aquellos tiempos”, las procesiones acostumbraban a llevar bandas de músicas abriendo y cerrando. La banda que acompañaba a la Virgen de Lágrimas, tocaba los sones para que los cargadores mecieran tan lentamente, ¡cortito y a las bandas¡ que no cállese flor alguna. La banda de música que abría al Medinaceli, a toques de tambor, se dirigía hacia la carrera oficial.
Delante de los cortejos procesionales tenían presencia los escasos miembros de la Policía Municipal que existían y varios de los vendedores ambulantes de aquella Isla. Entre otros, con canasto sobre el brazo, Manolo Serrano con sus “sultanas de coco y huevo” y Paco Merino con roscos de Semana Santa a “real y cuatro a la peseta”. Los barquillos de canela; La arropía; La manzana asada y caramelizada; Los pictolines, “barazul” (regaliz) “chicles bazooka” “alcatufas”, “altramuces”, “avellanas de los toros” y toda clase de chucherías. Aquel Domingo de Ramos, el C.D. San Fernando jugaba en el Campo de Deportes Marqués de Varela frente al líder de su Grupo de la Tercera División. El Huelva se llevó cuatro “chicharitos” que los cañaíllas supieron jugar con el viento a favor en el primer tiempo. El campo se encontraba medio vacío. La Semana Santa se dejó notar al igual que los altos precios que la Directiva quiso clavar a los aficionados por ser Día del Club.
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Delante de los cortejos procesionales tenían presencia los escasos miembros de la Policía Municipal que existían y varios de los vendedores ambulantes de aquella Isla. Entre otros, con canasto sobre el brazo, Manolo Serrano con sus “sultanas de coco y huevo” y Paco Merino con roscos de Semana Santa a “real y cuatro a la peseta”. Los barquillos de canela; La arropía; La manzana asada y caramelizada; Los pictolines, “barazul” (regaliz) “chicles bazooka” “alcatufas”, “altramuces”, “avellanas de los toros” y toda clase de chucherías. Aquel Domingo de Ramos, el C.D. San Fernando jugaba en el Campo de Deportes Marqués de Varela frente al líder de su Grupo de la Tercera División. El Huelva se llevó cuatro “chicharitos” que los cañaíllas supieron jugar con el viento a favor en el primer tiempo. El campo se encontraba medio vacío. La Semana Santa se dejó notar al igual que los altos precios que la Directiva quiso clavar a los aficionados por ser Día del Club.
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Los lunes Santos los abría la cofradía del Ecce-Homo en la Pastora. Esta procesión despertaba cierta expectación ya que, en ocasiones, la banda de la Guardia Civil –no la Guardia Municipal- a caballos y, a veces, algunos que otros romanos desfilaban en ella. La hermandad tenía de Hermano Mayor Honorario al General Franco. En su representación acudía el Gobernador Civil de la Provincia, el Alcalde y la Corporación. Entonces la Virgen de la Salud no salía. El itinerario al llegar a la Carrera Oficial desde San Rafael y Colón, continuaba por General Serrano, Las Cortes, San Diego buscando el regreso por Antonio López, Constructora Naval, Colón a su Templo. Todo ello, en tan solo cinco horas en la calle.
A las siete y media, desde la Parroquia del Cristo salía Jesús de los Afligidos. Este año amplió el recorrido por las calles de la feligresía. Constituía junto con Ecce-Homo el llamado “lunes de oro” por lo dorado de ambos pasos. El recorrido lo llevó hasta Diego de Alvear para subir calle Real y entrar en la Carrera Oficial hacia la calle Colón, San Rafael hasta Juan de Austria, que, continuando por Calatrava y Méndez Núñez, regresaba a su templo sobre las doce y media aproximadamente.
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Eran las ocho de la noche cuando la Pastora volvía a abrir sus puertas. Esta vez para que Jesús de la Misericordia, que por las calles de su barrio salía a la calle Real por Diego de Alvear. Por el viejo camino Real de la Isla llegó hasta la calle Isaac Peral, regresando por Las Cortes hacia la Carrera Oficial, Colón, San Rafael, Maestro Portela; Regresa a la una de la madrugada, estando considerada como una de las procesiones más ligeras en realizar el recorrido. Por aquel entonces, en San Fernando se construían algunos pisos. Como promotor y constructor de uno de los bloques en el centro de la ciudad, se anunciaba en prensa “para tomar razón é informes” había que ir a la Yesería “El Nazareno”, calería en sus comienzos que se encontraba situada donde hoy es la Plaza de Jesús de Medinaceli. Esta Yesería pertenecía a la Viuda de Luque. Para llamar la atención de la calidad y ventajas de las viviendas entre otros decía; “Ascensor de subida y bajada”. Ahí es ná.
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De nuevo el martes Santo, la Pastora vuelve a ser protagonista de la Semana Santa isleña. A las diecinueve horas, Jesús Orando en el Huerto, muy popular en su barrio, comienza a subir Marconi para llegar por Diego de Alvear a la Calle Real. Una vez finalizada la calle Rosario, por Churruca continúa a Juan de Austria y regresa por San Rafael, Mariana de Pineda, Santa Rosalía, Marconi a su Templo sobre la una de la madrugada.
A las ocho de la noche. En la puerta de la Vaticana San Francisco, como todos los días, olía al pescaíto frito del freidor de los Bey. Las manos de uno de los Bey amoldaron una de las Vírgenes más populares con rasgos cañaíllas y femenino que tenía esta Isla. Otras manos de otros Bey, echaba leña y carbón al perol donde el aceite de oliva y el fuego le daban al bienmesabe el color dorado que permite la harina de “pescao”. Este día, el adobo y el incienso confundían y penetraba con mayor insistencia sobre las narices de los que nos encontrábamos en la salida de la Caridad. Hace ya unos años al comienzo de los dos mil, que dejó de existir este ritual –Caridad y bienmesabe - al desaparecer el Freidor de San Francisco. Por supuesto que al ser martes Santo, tenía que llover. Ese año lo hizo al medio día y permitió que el viento desagradable del Domingo de Ramos, fuera más benévolo con los cañaíllas. La Caridad tomaba el recorrido oficial que tenía desde varios años atrás. Real buscando Rosario, Colón, Falange Española (S.Rafael), Maestro Portela, Manuel Roldán, C.Spínola y nuevamente Real hasta su Templo. En cuatro horas y media volvían al Templo.
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El camino que hacían aquellos profesionales de la carga -viejos cargadores-, que pisaban con alpargatas de cáñamo, anormales adoquines y chinos pelúos de las calles amoldadas a las correntías del agua de lluvia en su parte central, eran más largos que los que procesionan hoy. Quizás el secreto de aquel derroche de fuerza humana estuviera en los “güichis aguaeros” donde el “Chiclana” y “el pescaíto frito” recuperaban las sales perdidas por los sudores del cuerpo. Amén de la necesidad de llevar a casa unas pesetas que condimentaran el puchero o los fideos con caballas al siguiente día. En “aquellos tiempos”, se anunciaban comercios e “Industrias de la Isla” que nos hace recordar entre otras a las desaparecidas; “Mantequería Muñoz” esquina en Real con Santiago. La “Gaseosa de mesa de Celis”; El Garaje Las Cortes con los flamantes SEAT 850; La Fotografía de Quijano poseía un sistema “electrostáticos” que entregaban las fotocopias en tan sólo 15 segundos”; Las Mobylette de “encá del policía” en la calle de los arbolitos.
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Llegó el miércoles Santo y con él mejoró el tiempo. Esta noche sólo salía un “Paso” como decimos. Desde la vieja Iglesia del Cristo, a las diecinueve y media de la tarde, comienza a salir con una respetuosa, silenciosa y orden en sus filas, el Cristo de la Vera Cruz. Esta Cofradía, se ha hecho merecedora del respeto total del pueblo. Está considerada como una “Procesión seria”. La Isla se vuelca con ella y, al ser la única en la calle, el gentío que presencian su recorrido por las calles Bazán, Méndez Núñez, Churruca, M. Portela, M. Roldan, llega hasta Escaño para que, por Arias de Miranda, retorne a la Calle Real hasta San Diego de Alcalá. Cortes, García de la Herrán, Calvo Sotelo (Carrera Oficial llena de sillas de tijeras a ambos lados), Colón y Falange Española para regresar a su Capilla por Méndez Núñez y Bazán sobre la una de la madrugada.
En estos días de Semana Santa, como si de un milagro se tratase, por parte de la Cooperativa de viviendas “Naval San Carlos” de la Naval Store Werkspoor (para nosotros La Constructora), se firmó el acuerdo de cesión de terrenos en las inmediaciones de la barriada que para sus asociados se construía junto a Madariaga. En estos terrenos se levantó posteriormente la nueva Parroquia del Santo Cristo.
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Jueves Santos, a partir de las tres de la tarde era festivo. A las seis, comenzaba en todas las Iglesias de la Isla los Sagrados Oficios. A la Iglesia Mayor asistía la Corporación bajo maza. En San Francisco lo hacían los militares con sus uniformes de galas y condecoraciones en el pecho. Bellas mujeres isleñas se lucían por las calles con sus mantillas tradicionales. Otras, con un simple velo cubriendo la cabeza estaban igualmente guapas. El jueves, por ser uno de los días que más brilla el Sol, la climatología acompañó durante la tarde noche. En el barrio de la Casería, a las ocho de la noche, El Cristo del Perdón salía a la calle entre el olor a marisma y sapina de la baja mar de aquella playa cañaílla. Desde el Patio del Algarrobo, el del Pino, y huertas y manchones, acudían los que vivían en aquel popular barrio; hortelanos y pescadores con sus mejores y únicas prendas de vestir. Esta cofradía –muy pobre- realizaba su peculiar Vía Crucis por aquellos caminos polvorientos y llenos de boquetes y charcos por todas partes. El caminar del Paso por el Puente viejo de la Casería de regreso, al sonido de tan sólo dos tambores de la Marina, el silencio de la noche, y el no acarrear cirios, llevaba al público de la Isla a verlo, lo más cerca posible. El Cristo del Perdón no ganaba la Carrera Oficial recortando por Falange Española.Calle Real y San Roque de la Casería, Camino de San Carlos y callejón del Cruce, carretera de la Estación, La Glorieta, 18 de Julio, Falange Española, Maestro Portela, Calatrava, San José y San Antonio y…. el “Puente de la Casería” que es un símbolo de esta Cofradía y lo vamos a perder para siempre. A su Templo, recogiéndose a las doce y media aproximadamente con tan solo los vecinos de aquel bonito caserío
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Ya eran las ocho de la noche. La calle Real se encontraba totalmente a oscura en el sector que comprendía la Iglesia de San Francisco y su barrio. Comenzaba a salir El Cristo de la Expiración; “El Silencio”. Buscando la carrera oficial por la calle Real, realizaba su recorrido hasta Manuel Roldán, habiendo desfilado por Falange Española y Maestro Portela. Por Cardenal Spínola volvía a tomar Real y, nuevamente en la Plaza de la Iglesia, entraba por García de la Herran, Cortes, directo hacia la Alameda y a su Templo. La recogida sobre la una de la madrugada.
Con tan solo una hora comenzado el viernes Santo, un fuerte chaparrón cayó sobre los miles de cañaíllas y foráneos que se encontraban en la Plaza de la Iglesia esperando la salida del “Nazareno”. Como está escrito, a las dos horas del viernes Santo, suena la banda de corneta y tambores anunciando a pasos marciales el comienzo de la procesión. La Guardia Municipal abre filas entre el público que alcanza estrechar la calle Real con el cuerpo inclinado mirando a la Plaza de la Iglesia. ¡Ya sale¡, ¡Ya viene¡. La noche no está apetecible. Corre el clásico “fresquito de agua”. Al llegar el Nazareno a la curva del Gordo, ¡Agua vá¡ La gente del barrio del Carmen cubrieron con plásticos a Jesús Nazareno. Aquellos encuentros que “hicieron Semana Santa de la Isla” en el viejo barrio de “pescaores”, aún quedan en nuestras retinas y memoria de los que los vivimos. De regreso, una vez pasada la Carrera oficial, Falange Española, Maestro Portela. En la calle Colón y en su recogida sobre las ocho y cuarto de la mañana (prevista a las siete), le volvió a llover. El público no dejaba el Paso andar. Al finalizar la recogida, cada uno para su barrio. No sin antes tomar café y llevar churros a los que quedaron en casa
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Había una queja generalizada en cuanto a los papeles de chucherías que los niños arrojaban sobre las colas de los penitentes. Estas colas el fin por el que existían entre otros, era el de mantener un orden y separación entre penitentes y una igualdad en el cortejo. En “aquellos tiempos” bastantes Cofradías llevaban esa cola que hoy prácticamente están desapareciendo. Alfredo Naves Llaneza, un constructor entonces en la Isla ofrecía buena calidad en los pisos, se hallaba finalizando los que están situados en la confluencia de las calles Colón con Calatrava.
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Tarde del viernes Santo, a las siete y media, desde la Iglesia Mayor, salía “La Soledad”. Como quiera que el tiempo no estuviera nada seguro, esta procesión más ligera de lo normal en su recorrido aligeró por las calles de San Fernando. A las once y media de la noche aproximadamente, temiendo al agua se recogió. Desde la Iglesia conventual del Carmen, a la misma hora que saliera “El Descendimiento y La Soledad”, lo hacía también la Hermandad del Santo Entierro. Esta Cofradía llevaba muy pocos penitentes. La procesión principalmente estaba compuesta por el Almirante de la Zona Marítima del Estrecho en representación del Jefe del Estado; el Alcalde de la Ciudad y su Corporación Municipal en pleno; El Obispo de la Diócesis; Militares con graduación; Representación de la Guardia Civil; Policía Gubernativa; Estamentos civiles; Administrador de Correos y Telégrafo; etc. Sólo la banda de Músicos de Infantería de Marina y algunas que otras brigadas de los Cuarteles de Instrucción é Infantería de Marina, que habían comenzado el cortejo en la Plaza del Carmen, continuaban hasta la recogida.En la carrera oficial, al pasar el “Paso” por delante de la Tribuna de Autoridades y la Junta Oficial de Cofradías, situada en la confluencia de las calles Calvo Sotelo con Juan de Mariana –junto al Freidor el Pescaíto hoy-, todos los anteriores mencionados, -excepto los penitentes, militares sin graduación, los escolta Pasos y los Guardias Municipales, abandonaban al llegar a la siguiente esquina- calle Requetés de España–hoy Vicario-, tanto las filas de la izquierda como los de la derecha la procesión. Ya había finalizado para ellos
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Con las recogidas de las procesiones del viernes Santo finalizaba la Semana Santa de San Fernando. En “aquellos tiempos”, Jesús Resucitado no salía a la calle aunque sí se celebraba la función con la presencia del Sr. Alcalde, la Junta Oficial de Cofradías; y cargadores entre otros. Algo ha cambiado desde entonces en nuestra Semana Santa. Tenemos más cofradías y procesiones en la calle. La Junta Oficial de Cofradías ahora es Consejo. La Carrera Oficial no es la misma. Las recogidas son más tarde. Los iterinarios son más cortos. Existen Cofradías en barrios periféricos como la Ardila y Bazán que, al igual que El Cristo del Perdón de la Casería, llegan a la Carrera Oficial. El Parque tiene sus Cofradías. El Resucitado sale a la calle en Domingo por la mañana muy temprano y, ha estrenado nueva imagen y Hermandad. Tenemos hace años a la Virgen de la Paz en la Casería sin haber realizado su primera salida y, en la Barriada Bazán, a Jesús de las Caídas. Ya no tenemos las Bandas del Cuartel de Instrucción; Infantería de Marina, la de Camposoto o la de la Guardia Municipal conocida como “La banda de Bermejo” aunque ésta desapareció al comienzo de los sesenta. Ya no suenan a cornetas y tambores marciales el comienzo de las procesiones. Ahora tenemos otras bandas, algunas locales, y la mayoría de fuera. Ya no tenemos a las cuadrillas de Marín, Tinoco, Nicolás y Nene Carrillo, Manolo Bigote. Ahora tenemos a otras y la JJCC que ya ha cumplido un cuarto de siglo. Ya no existen vendedores ambulantes. La Policía Local esos días, cuenta con numerosos agentes, en plantilla. Todo ha cambiado. Todo menos, que el Santo Entierro continúa prácticamente solo de regreso al Templo y los sonidos de las campanas de los Templos. Cada Iglesia de esta Isla tiene su peculiar sonido de Campanas desde siempre.
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El fin de semana del Domingo de Resurrección no fue nada bueno para el resultado del C.D. San Fernando. Nos metieron nada más y nada menos, que cinco a dos en Estepona. Los comercios de Joyería Casa Benito; Muebles Carlos Bueno (Bazar de los novios) y “Mi Sastre (cívico militar) en Calvo Sotelo; Ferretería “Maiga” en Maestro Portela; y “Muebles Márquez” o “La Cocina Moderna” son otros que ya no están. La solución para no hacer de comer en las casas y salir a la calle nos la daba el “Hotel Salymar” que ofrecía una bolsa de comida para llevar, conteniendo /canapé de queso; tortilla española; filete empanado; pan; postre y ½ botella de vino”. Todo ello por el módico precio de sesenta pesetas. Menos de 40 céntimos de nuestros €uros de hoy.
Estos acontecimientos relatados fueron los más destacables ocurridos en la Semana Santa de 1969. Si quieres conocer más y participar de “aquellos tiempos” de nuestra Isla, visita www.elguichidecarlos.com Disfrutarás recordando.
Carlos Rodríguez. El güichi de Carlos. Ir a historias de semana santaIr a Semana Santa Ir a publicaciones del güichi
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