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aquel terrible incendio
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de expiración a silencio jj
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Cuando se celebró la Junta General el 17 de Enero de 1934 y solo se presentaron el hermano D. José Trigo Alonso, Teniente de Infantería de Marina y el Director Espiritual, podríamos haber desaparecido, pero acordaron que el señor Trigo vigilara la llamita que aún quedaba, para que no se apagara definitivamente la Hermandad. Ese acuerdo en el que solo participaron dos personas, fue el mas importante tomado desde la fundación, no se si los dos eran consciente de la gran devoción que los isleños profesaban a Nuestros Titulares, o quizás el Espíritu Santo nos ayuda en nuestras decisiones más de lo que creemos, lo cierto fue que el 15 de Septiembre de 1940, no habiendo transcurrido aún ni siete años de inactividad, llegó un huracán procedente de Sevilla que convirtió la llamita en un gran incendio que ha durado hasta nuestros días, gracia a que cada hermano y devoto contribuyó, unos con una ramita pequeña y otros con un gran tronco, que de todo ha habido y todo hace fuego. El huracán sevillano fue D. Ricardo Olivera Manzorro, Coronel de Infantería de Marina, y que posteriormente fue promovido al generalato. Una vez constituida la nueva Junta de Gobierno comenzaron la reorganización. A Nuestra Santísima Madre se le cambio la advocación, pasando de Dolores a Esperanza, decisión que no se tomó de manera arbitraria. El limo. Sr. Obispo de Cádiz y Ceuta ya había sugerido, años atrás, que en la Isla seria aconsejable que se cambiaran algunas advocaciones marianas, ya que todas estaban relacionadas con el sufrimiento de María. Había tres Dolores, la de Servitas, la del Nazareno y la de Expiración. Que duda cabe que María sufrió nada menos que la muerte de su Divino Hijo, y por si eso fuera poco para una madre, lo tuvo que ver morir clavado en una cruz, la muerte más infamante de su época, pero María también es la Esperanza cierta en la Resurrección de su Hijo, como de hecho ocurrió. Ella como la primera cristiana que fue, creyó en uno de los grandes dogmas de la cristiandad. Como dijo el Rvdo Padre de la O.C.D. D. Eugenio Mas Lacave, en unos cultos inolvidables. El es Jesús el Mesías el que nos redime de nuestros pecados en la cruz, y Ella es la Esperanza en la Resurrección, casi nada, mejor elegida la nueva advocación imposible, y por si fuera poco, el ancla símbolo de la Esperanza, se funde con el de la Armada, unos de nuestros pilares fundacionales, a los que nunca hemos renunciado ni renunciaremos. Nuestra Hermandad paso a llamarse Real y Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Esperanza.
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Nombre muy sevillano por cierto, no es que D. Ricardo Olivera fuera sevillanista simplemente era sevillano. Cambiaron también la estética, pasamos a ser una cofradía de negro, austera y que desfilaba a oscura y en silencio.
En la primera salida, y al no poder encontrar las imágenes de las Marías, decidieron salir con el Cristo y la Virgen a sus pies en un solo paso con una iluminación verdosa que no gusto al público. En el año 1941 ya se colocó al Cristo en un paso y a la Virgen en otro, decidieron que los dos fueran a oscura y en silencio, pero se levantó el más joven de los miembros de la Junta de Gobierno y expuso que teniendo la Virgen tanta pena, que llevase música para consolarla, aquellos hombre reflexionaron y le dieron la razón, sin saber que habían tomado como propia la manera más clásica de desfilar una cofradía andaluza. También decidieron salir con sandalias sin calcetines, excepto cuando fueran de representación a otros desfiles procesionales que lo haría con zapatos negros y calcetines. Dichas sandalias aunque se hundían en las raíces del mas puro ascetismo franciscano fundacional, no tuvo gran acogida por tener que comprárselas cada hermano y eran años de gran necesidad. Los isleños acogieron tan bien los cambios, que muy poco tiempo necesitaron para rebautizarnos como la Cofradía del Silencio, nombre plenamente vigente en nuestros días. Existe una anécdota significativa respecto a las túnicas, al fundarnos se tomaron los colores de San Juan, el rojo carmesí para la túnica y el verde para el capirote y el cíngulo, el año 1918 se cambió el color de las túnicas pasando a blanco, como relato en el Boletín del año pasado ese persistente y buen investigador histórico que es D. Manuel E. Baturone Santiago. Estos cambios de colores en las túnicas fue recogido jocosamente en la época, dándonos el público el nombre de "los rabanitos", por aquello de que parecía que al rábano lo habían pelado. Tras la reorganización se cambio al negro, color mas propio del estilo ascético que se había elegido. Y vino el problema al no disponerse de tela de dicho color, y la blanca que pudiese conseguirse en el Almacén de Vestuario de la Armada, no se podía teñir por no haber disponible tinte en el mercado, así que decidieron pedírselas a la hermandad de Vera Cruz, que aceptó, pero temerosa de que se deteriorasen sus túnicas, muy valiosas en la época por la escasez de telas, decidieron mandar sus túnicas pero con los penitentes dentro, así que en la primera salida tras la reorganización salvo la Junta de Gobierno todos los penitentes pertenecían a la hermandad de Vera Cruz.
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Fueron pasando los años hasta que siendo Hermano Mayor D. Tomas Collantes Ceballos decidieron cambiar los pasos. El del Cristo lo labro en madera de caobilla un marinero malagueño del que desconocemos su nombre, lo que si sabemos es que por realizar tamaña obra le dieron algunos días de permiso más que a sus compañeros. El de la Virgen lo realizó el maestro sevillano D.Manuel Seco Velasco autor entre otras obras de arte de la corona que ciñe Nuestra Patrona y que fue sufragada por suscripción popular para su coronación canónica. Por los respiraderos cobró 27.000 pesetas de las del año 1949, dado que era una verdadera fortuna, se pagó en tres plazos de 9.000 pesetas. Los diez varales que sustentaban el palio costaron a 1.000 pesetas el varal, también labró una peana y un juego de ánforas. Eos respiraderos son de diseño exclusivo y se realizaron para una cofradía sevillana que no pudo adquirirlos al final por su elevado costo. En años sucesivos restauraron el manto pasando los bordados del terciopelo azul al verde actual, color propio de la Esperanza.
Siguieron los años de vida en hermandad y se realizaron nuevos enseres , como el Senatus y el Simpecado ambos diseñados por el insigne pintor isleño D. Manuel Hernández Homedes que ostentaba el cargo de Mayordomo. Por lo que podemos decir que nuestros pasos y enseres serán mas bonitos o mas feos pero son "exclusivamente" nuestros.
La bondad se hizo Hermano Mayor al ser nombrado D.. Antonio Quijano Cantaloba, le tocaron años duros y muchos colaboradores tiernos, nunca se quejó, siempre con una sonrisa en la boca y cuando algún imberbe hacia una barrabasada propia de su inexperiencia comenzaba riñéndonos y acababa casi pidiéndonos perdón, el fue el maestro de mucho de los que nos dirigen hoy día. Pero se sobrepuso a los problemas y acometió la labor de titanes de bordar el palio de Nuestra Señora y sustituir los diez varales por doce mas vistosos, consiguió terminarlo todo pero con mucha fatiguitas y trabajo de los miembros de sus Juntas de Gobierno. "Como hubiera disfrutado viendo los nuevos candelabros de cola", por cierto también diseño exclusivo de nuestro actual Hermano Mayor, que le vamos a hacer somos como somos.
Quizás algunos se habréis preguntado de donde salió tanto bordado con lo caro que resulta su realización. En el palio de la Esperanza hay muchos bordados de los trajes de luces y de los capotes de paseo de esos dos gran maestros del toreo que son D. Rafael Ortega Gómez y D. Francisco Ruiz Miguel, y digo son porque aunque D. Rafael ya este en la presencia del Todopoderoso, aquí en la tierra todos seguimos recordándolo como el maestro de maestro que fue y unos pocos lo recordaremos como Mayordomo de Nuestra Hennandad. Pocos han sido los cambios en cuanto a la hora de salida y el recorrido. Desde el año 1947 se sale a las diez de la noche, con pequeñas variaciones obligadas por la necesidad de salir a oscura. El recorrido siempre estuvo condicionado por la localización de la Carrera Oficial a la que siempre hemos ido y vuelto por el camino mas corto. Solo una anécdota en el año 1967 se pretendió cruzar por el interior del Ayuntamiento entrando por la puerta trasera y saliendo por las escalinatas, afortunadamente tamaño despropósito nunca se llegó a realizar. El día de salida siempre ha sido el Jueves Santo desde los años fundacionales excepto en el año 1958 que se salió el Miércoles Santo, por cierto llovió y tuvimos que volvernos al poco de salir. Se sumaron los años y llegamos a los doscientos, lo conmemoramos como mejor pudimos. De aquella efeméride quedó una saya roja y un manto de camarín en terciopelo azul ricamente bordado en oro, una serie de alhajas para Ella, una bandera por la que muchos me habéis preguntado, se trata de la seña fundacional que fue la primera bandera que tuvimos, estaba realizada en tafetán carmesí aspada en verde, la realizamos en unas telas lo mas parecida a las originales. También en el bicentenario se realizó un libro de oro elaborado por el afamado taller de encuademación Calvan de Cádiz, en el se recogen desde la firma de Su Majestad D. Juan Carlos I hasta las de todas las autoridades que han colaborado con Nuestra Hernandad, se confeccionó un mosaico con la imagen del Cristo colocándosele en los muros exteriores de San Francisco y se realizó una importante aproximación y estudio de nuestro valiosísimo archivo documental del que he sacado los datos para escribir este articulo tan largo, aunque espero que no se os haya hecho tedioso.
SALVADOR CALDELAS SEGURA Dedicado al Grupo Joven. Boletín Expiración 2008 Ir a historias de semana santa Ir a Semana Santa Ir a la gracia del indulto
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