Los amigos de la Cuadrilla de Cargadores, "Nicolás Carrillo"«me piden una colaboración para su revista "Medio Ganchete". Aunque no soy un experto de la carga, me parece que eso de "medio ganchete" tiene un sabor canaula cien por cien, por lo que para un isleño que se precie, es imposible negarse a su petición.El amplio mundo de la Semana Santa presenta infinidad de facetas, y cada uno se inclina por una de ellas, según su punto de vista, su afición e incluso su profesión. En mi caso es lógico que lo enfoque, -y nunca mejor empleada la palabra-, bajo el punto de vista fotográfico. Dentro del campo de la fotografía hay una teoría que ya he repetido varias veces -y aunque me acusen de reiterativo he de insistir sobre ella- que es considerar al fotógrafo como un notario de la historia, que a través de la imagen da fe del pasado; en este caso concreto de cómo era nuestra Semana Santa en tiempos más o menos lejanos. Cuando se aproximan las fechas de Semana Santa, suelo recibir visitas de personas vinculadas al mundo cofrade, en busca de fotografías, bien para editar un cartel, ilustrar algún artículo de una revista, o para mostrar una exposición. Cada uno de estos visitantes, según sus puntos de vista o afición, se fijan en diversos aspectos de las viejas fotografías que componen mi archivo. El exorno de los pasos; la forma de vestir las imágenes, especialmente a las Vírgenes; la composición del cortejo procesional, insignias, atributos, etc. Y por supuesto el tema de los cargadores, que es el que ahora nos interesa, y del que podríamos poner dos ejemplos. Gracias a las fotografías, sabemos que a principios de siglo, los pasos, y más concretamente los de la Hermandad del Nazareno eran portados como se hace actualmente en Cádiz: con horquillas o pértigas. En otra fotografía podemos comprobar cómo es el capataz quien da los toques de llamador para proceder a la "levanta" del paso, y no el mayordomo de la Hermandad como se hace en la actualidad. Son dos pequeños ejemplos que podemos conocer gracias a la fotografía y que nos muestran costumbres de la Semana Santa del pasado. La fotografía que hemos elegido para ilustrar este trabajo, representa una escena insólita en el desfile procesional del Nazareno, allá por los años cuarenta. No podemos considerarlo como una antigua costumbre, sino simplemente como un hecho aislado que se produce en un momento concreto y que en cierto modo guarda relación con el tema de los cargadores. Aquel año, debido a la gran cantidad de devotos que seguían al Nazareno, la banda iba muy alejada del paso lo que ocasionó durante el recorrido las protestas de los cargadores que no conseguían seguir el ritmo necesario para imprimir al paso esa forma característica de nuestra procesiones. Después de un largo tira y afloja entre los cargadores de la Hermandad, se aprovechó la anchura de la calle Real para solucionar el problema de la forma que muestra la fotografía. Así se consiguió que, al menos la subida de la calle Real desde Capitanía, se desarrollase a gusto de todos. Es un pequeño detalle que hoy hemos podido recordar y ofrecer a nuestros lectores apoyándonos en una vieja fotografía, que además nos trae el recuerdo de esa inconfundible silueta del paso de nuestro Nazareno, tan distinta a la actual, especialmente ese monte de amapolas y azucenas sobre el que Jesús iba caminando por nuestras calles. Una imagen que inevitablemente nos trae el recuerdo de nuestra juventud. Quizás por eso la añoremos tanto.
Joaquín Quijano Párraga Publicado en Boletín "Medio Ganchete" de la Cuadrilla de Nicolás Carrillo. Año 1995.
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