Este año voy a dedicar este espacio a un tema del que me siento profundamente orgulloso. Que duda cabe de la imposibilidad de recoger en unas líneas la experiencia compartida durante los cinco últimos años, pero al menos quiero dejar constancia del trabajo realizado entre todos y del que me siento, como dije anteriormente, profundamente orgulloso y altamente satisfecho. A finales del año noventa se hizo realidad un proyecto que tenía la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Columna y María Santísima de las Lágrimas; poseer una cuadrilla de cargadores propia, que respetara, al procesionar, las tradiciones de la Isla. Debido a esa idea, estableció contactos —allá por la medianía del año— con responsables de la Cuadrilla de Cargadores "Nicolás Carrillo", al objeto de solicitar, además de su colaboración en el diseño, que sus cargadores y estructura sirviera de base y fundamento a la de la Hermandad. Una vez de acuerdo ambas partes en la misión que a cada una le correspondía dentro del esquema programado, se procedió a oficializar la situación. Para ello se anunció, tanto en la prensa local como comarcal, la apertura de plazo para que se apuntaran todos aquellas personas que quisieran pertenecer a la cuadrilla. Todo se hizo dentro de normas. Por descontado todos los integrantes de Carrillo pasaron a formar parte de la cuadrilla de Columna. Se comunicó a los medios de información la fundación de la nueva entidad y comenzó su funcionamiento con vistas a la próxima Semana Santa.
Por esa razón, desde su fundación, soy cargador de la Cuadrilla de Columna, además de pertenecer a la Cuadrilla de Cargadores "Nicolás Carrillo". Esta circunstancia podría se utilizada en mi contra, por parecer que falta a uno de los principios que siempre he defendido: nunca he estado de acuerdo con esos cargadores que pertenecen a varias cuadrillas. No soy un purista ni un radical, pero hay ciertos principios básicos que uno tiene que mantener para conservar el respeto por uno mismo. Soy un defensor a ultranza de la fidelidad de los integrantes de una cuadrilla y no creo en esos cargadores que les da igual cargar en cuadrillas que, por su estilo o filosofía, son antagónicas. Creo que no se puede estar de acuerdo con dos ideas que sean contrarias.Éste, desde luego, no es el caso de mis dos cuadrillas. Podríamos decir que en el árbol nuevo de la Cuadrilla de Columna se ha injertado una espiga de la más veterana de la Isla, la Cuadrilla de Carrillo. Es como si una fuese la hermana mayor de la otra y, aunque siendo dos personas distintas, tienen bastantes cosas en común; los cromosomas, la sangre, los antepasados, etc. La mayor disfruta transmitiendo su experiencia y sabiduría a la pequeña. Nada podría hacer una de ellas en contra de la otra que, a ambas, no le doliera profundamente Es una sensación inédita; pertenecer a una cuadrilla prácticamente nueva —con toda la esperanza que esto conlleva— pero sintiendo sobre tus hombros toda la profesionalidad y experiencia de un estilo que habla con voz de secreto y sones de autenticidad y hondura. Paco Comandante. Publicado en Boletín "Medio Ganchete" de la Cuadrilla de Nicolás Carrillo. Año 1996.
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