Al pasar por el puente Zuazo una diligencia.

Una noche calurosa del mes de agosto de 1893 corría la noticia de boca en boca que en el Puente de Zuazo había ocurrido un accidente al volcar una de las diligencias del campo, y que de resultas se encontraban heridos muchos pasajeros.

La noticia corrió con la velocidad del rayo y todo el mundo se lamentaba del suceso haciendo mil comentarios y ponderando el hecho de los más tristes detalles.

Realizadas las averiguaciones pertinentes, resulta que la diligencia no había volcado pero, en el Hospital de San José se curaban dos heridos.

Eran dos toreros: José Peña de la cuadrilla de “Lessaca”, y Pedro Lagar, picador de la de “Gorete”, presentando el primero gran contusión en la región lumbar y grandes contusiones en brazos y tronco, y el segundo una herida contusa en la región frontal en el antebrazo derecho de entre 4 y 6 cms de extensión y otra en el brazo izquierdo, practicándoles las curas los facultativos Sres. Roldán y Díaz Munío, médico del distrito y practicante Sr. Casas.

¿Cómo se hicieron estas contusiones?, Pues verán:

Según las explicaciones del mayoral de la diligencia: Es costumbre que al pasar el arco que da entrada al Puente de Zuazo, se bajen de la baca los viajeros, pues de no hacerlo por necesidad tropiezan con sus muros.

A los indicados sujetos les manifestó que debían apearse y para ello paró el carruaje. Pero estos no lo hicieron y continuaron acomodados en la baca.

El conductor del carruaje fustigó a los caballos que emprendieron la marcha, y a poco de pasar por dicha mole de piedra los lamentos de los toreros le hizo parar nuevamente el vehículo. Los muros del arco habían causado lesiones por rozamientos a los toreros mencionados.
En el lugar de la ocurrencia se personó el comandante de la guardia municipal Sr. Palomino y cabo de serenos Sr. Castro. También se personó el teniente de la guardia Civil Sr. Topete con fuerza de su mando.

El Cabo de Carabineros del Puente fue el que condujo a los heridos al Restaurant del Correo, pasando después estos al Hospital.

Puerta de entrada a la Isla por el Puente de Zuazo, dónde tenían que haber bajado de la diligencia los toreros.Fotografía Quijano.
Puerta de entrada a la Isla por el Puente de Zuazo, dónde tenían que haber bajado de la diligencia los toreros.Fotografía Quijano.

El torero salió pronto para la Línea de la Concepción donde tenía que torear al día siguiente. El Picador tardó más en hacerlo.

La Correspondencia de San Fernando.