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marcha procesional virgen del amor | directores de bandas
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música procesional 50 años
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Cuando en el año 1891 D. José Font y Marimont estrenó su Quinta Angustia, no pensaba probablemente que estaba creando un nuevo género musical: la marcha procesional. Porque, si bien podemos hablar de música procesional anterior, no es sino la marcha de procesión compuesta exprofeso para banda de música, la Música Procesional por antonomasia. Y está como decíamos, fue iniciada hace casi cien años por D. Font y Marimont en Sevilla. Pero, muy pronto esta iniciativa fue seguida por otros músicos, y así el recién creado género avanzará sobre pilares como los de Gómez Zarzuela (Virgen del Valle), López Farfán (Estrella Sublime) e incluso Joaquín Turina (Jesús de la Pasión), para alcanzar su mayor grado de dignidad con Manuel Font de Anta, nieto del iniciador y creador de Amargura. Sin embargo, este espléndido momento cultural al igual que la propia vida del músico se verá drásticamente cortado por la guerra civil. Al término de la misma, cuando se pone en marcha una nueva etapa de actividad, a partir del año 1939, el mundo cofrade experimenta un resurgimiento, y casi diríamos, una revolución importante. El ansia de reconstrucción rescata antiguas Hermandades en el olvido, e impulsa la fundación de muchas nuevas. Se presenta una nueva visión del cometido de las Cofradías y de su proyección externa. La estética cofradíera emprende un largo proceso evolutivo, aún no concluso en nuestros días, en los que la perfección y el equilibrio son ya exquisitos. Y la música, que no puede pasar inadvertida ante tan patente inquietud, se ve también, como no, afectada por los nuevos conceptos. De este modo, si bien nunca rompe con las líneas maestras establecidas en la etapa inicial, sí las emplea para, en base a ellas, lograr enorme enriquecimiento. Este desenvolvimiento de la inspiración creadora repercute en las formas, en los temas, en los desarrollos, constituyéndose así nuevos estilos dentro del género, cuya producción llegará a alcanzar el medio millar de obras catalogadas. Estos tiempos de la postguerra son los tiempos de Antonio Pantión (Nuestro Padre Jesús de las Penas), de Emilio Cebrián (Nuestro Padre Jesús), de Santiago Ramos (Virgen de las Aguas) o de Germán Alvarez Beigbeder. A ellos les seguirán los grandes directores de banda, desde el maestro Gámez Laserna, hasta Pedro Braña, pasando por Pedro Morales, quienes han aportado a la música procesional una gran cantidad de títulos, que transmiten sus peculiares caracteres personales (Pasa la Macarena, Coronación de la Macarena y Esperanza Macarena). Y así con esta riqueza de matices, hemos llegado a la actualidad, en que la versatilidad de la música procesional ha llegado hasta la vertiente sinfónica, con nombres como los de José Albero (Jesús del Gran Poder) o Abel Moreno (La Madrugá), lo que ha convertido a este género en algo más que un mero acompañamiento musical de nuestros pasos.
Antonio Armario Muñoz Ir a la música Ir a s emana santa
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