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el acompañamiento musical

Hasta el final del siglo XIX, en algunos casos particulares persistió algunos años más, las Hermandades y Cofradías mantenían la costumbre de abrir sus cortejos procesionales con una capilla de música junto a la Cruz Parroquial, los acólitos y ministros delante del Paso con la función de anunciar a las gentes la llegada de la procesión.
La capilla de música, muy al gusto de la época y de las corrientes imperantes en aquellos días sobre todo en el concepto penitencial de la Semana Santa, el carácter telúrico tanto de la música como del ambiente cuaresmal y por supuesto de los cortejos procesionales, imponía un modelo de música basado en las marchas fúnebres, adaptaciones de los grandes clásicos así como de los cantos y motetes conventuales.
Pero a partir de esta fecha, las Hermandades y Cofradías deciden que en vez de abrir desfile, sirvan de acompañamiento musical del Palio. Nace un nuevo concepto musical: la marcha procesional; y ademas, siguiendo el curso de la historia cofradiera y musical se advierte que al mismo tiempo de la idoneidad de estas composiciones para los Palios, son estos los que van a determinar el cambio y la paulatina implantación de estas composiciones. No obstante, el carácter fúnebre de antaño, no deja de perderse nunca. Las primeras composiciones de este nuevo estilo nacen para los Palios más afamados: Amargura, Estrella Sublime, Solea dame la mano, Spes Nostra, Campanilleros, Virgen del Valle etc...

Los amplia saga de los Font de Anta y López Farfán revolucionan el mundo de la composición y desde entonces hasta nuestro días, los Palios gracias a estas composiciones, más brillantes con otros principios estéticos más dinámicos, logran exaltar la majestad, la grandeza de la Imagen en lugar del dolor y la muerte de las marchas fúnebres, han adquirido esa simbiosis de música y movimiento que le imprimen sus cargadores, sin que haya distorsión entre lo que se oye y lo que se ve. Las marchas procesionales se crearon para los Palios, siguen siendo el acompañamiento ideal y en nuestros días no solo no plantean problemas de adecuación a la carga, sino que se muestran insustituibles.

Es en el acompañamiento musical de los Pasos de Cristos y Misterios, donde se plantean los problemas de conjunción armónica entre lo que se escucha y lo que se ve. Entre las composiciones musicales imperantes en ciertos momentos,-moda-, y la carga. Y es que aquí la historia se muestra especialmente tacita y es donde más evolución, y no en sentido positivo, ha experimentado desde su irrupción, sin que hasta la fecha haya conseguido la estabilidad del acompañamiento musical de los palios.
Casi al mismo tiempo de la marcha, empieza a aparecer las cornetas y tambores como acompañamiento musical de las Imágenes en el ambiente castrense. Y ese aire marcial, militar, deriva poco a poco a través de las Bandas civiles con la incorporación de las cornetas de llaves en lo que comúnmente llamamos y conocemos como bandas de cornetas y tambores, significándose porque empiezan a interpretar las composiciones de Escamez. Es el grito fuerte, desgarrador, de una trompeta como se simboliza, musicalmente, el dolor y la muerte de nuestros Cristos. Desde su aparición, se le ha asociado a los pasos de Cristos y Misterios consolidada la asociación Palio- Bandas de Música.
La desaparición de las bandas militares de la escena semana santera por motivos ajenos a la música, trae consigo el auge de las bandas civiles y la aparición de las bandas propias de las hermandades y la posterior evolución a las Agrupaciones musicales. Junto a este movimiento, empiezan a aparecer las cuadrillas de cargadores y en la conjunción de ambas se consolida la propia esencia del esplendor de la Semana Santa de años pasados. Las primeras bandas de cornetas de la Isla, marcan un periodo inigualable, entre la música y la carga. Algo que ha ido perdiéndose lastimosamente y hoy en día, se evidencia en ciertas cofradías y en ciertos pasos, en la nula conjunción de paso musical y el paso del cargador de la isla,
Algunas cofradías se empeñan, tercamente, en traer afamadas Bandas de Cornetas o Agrupaciones, cuyo estilo y ritmo, no encajan con el paso y la manera de andar a las bandas de nuestras cuadrillas. Y lo que se logra, es realmente lo contrario de lo que se pretende. No hay conjunción, los pasos no andan al estilo de la isla, y además resulta rarísimo lo que se oye y lo que se ve. El cargador sin poder realizar su oficio, las marchas interpretadas carecen de su valor como acompañamiento musical, y el esfuerzo económico y musical de la cofradía en vano. Se debería cuidar por parte de las hermandades la elección, no tanto de la banda en sí como de la idoneidad de esta con el estilo de carga que lleva. Y es que de ello dependen el lucimiento del paso, la motivación de cargadores y músicos y el propio fin que se busca: el adecuado acompañamiento musical de nuestras Sagradas Imágenes. Y nuestros Cristos lo merecen.

José Luís Cordero Collantes.-
San Fernando Información
Febrero de 2006

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Agrupación Musical Virgen de la Oliva. Por las siete revuelta de la Isla. Año 2006.- Fotografía de www.elguichidecarlos.com

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