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el escalofrío de la saeta | reflexiones sobre los desfiles procesionales
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en torno a la pértiga dorada
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EN TORNO A LA FUGAZ POSESIÓN DE UNA PÉRTIGA DORADA Aunque me lo anunciara y aseguraran los más celebrados futuristas, nunca hubiera podido admitir verme en posesión de una pértiga dorada, creo que es la máxima representación de una cofradía de nuestra Semana Santa. Teniendo desde mi niñez un lazo de unión dentro de mi corazón, desde los grandes ventanales de un hotel de la calle Ancha presenciaba siempre los desfiles procesionales y el Viernes Santo asistía sobre cogido al paso de la Señora con el Cristo muerto en sus brazos. Por esto que cuento como un recuerdo indeleble de niñez y adolescencia, no estoy seguro de haber recibido con secreta complacencia el encargo de mandar en la Junta Gestora de la Caridad que también da culto a esa advocación de la Virgen María. Después todo ha sido una apasionante experiencia, al entrar en ese mundo entusiasta, difícil, complejo, contra vertido, donde se mezclan la devoción y el amor a una imagen sagrada, los celos, la superación, le envidia, la ostentación, el afán de sobre salir, el deseo de figurar, las malas artes de unos, la entrega de otros y otras cosas que me hacen enmudecer. Me viene a la memoria una terrible sentencia de un escritor anónimo que decía, para encontrar el camino de la verdad tendrás que pasar repetidas veces por entre el lodazal y la inmundicia de la mentira, pero ya entonces la nieve cubrirá el camino y el cansancio te rendirá. Pero he aquí el misterio que, a pesar de toda esa amalgama de virtudes y defectos que anidan en el corazón del hombre, aparece una profunda fe que emerge del pueblo llano, que no entiende de dobleces y va rindiendo culto a su Cristo a su Virgen donde sea y esté, en la calle y en el templo.
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Quizás esta fue mi experiencia, este fue el nuevo testimonio, una nueva gracia actual que Dios me ha ofrecido otra vez, como continuación a las que durante tantísimos años ha querido poner ante mis ojos y ante mi incompresibles negativas y omisiones, todo es instrumento en sus manos divina y en esta ocasión ha querido recordarme a la Virgen en sus desesperación, en sus angustias, en su piedad y en su caridad.
Antonio Armario Muñoz Ir a la procesión Ir a semana santa
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