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de los cortejos procecionales

Referirnos a la cofradía de los Gonfalones fundada en Roma en el año 1264, hacemos hincapié en ella, como punto de partida de los cortejos procesionales, como consecuencia de la difusión por parte de los discípulos de San Francisco de Asís, de actos representativos y penitenciales de la Pasión de Cristo, en los que participaban cruzadas, aspados y flagelantes.
Llegan estas prácticas religiosas hasta nosotros, a través de los reinos de Castilla, con la presencia de los franciscanos, ya asentados en Andalucía. Las epidemias, la falta de alimentos, las guerras con su gran demografía son caldo de cultivo para estos actos penitenciales, que fomentados por los grandes predicadores de la época, como San Vicente Ferrer en el año 1410, o San Juan de Avila en el año 1527, y que junto a los Vía-Crucis realizados por San Alvaro de Córdoba, en el año 1420, y el de D. Fabrique Enrique de Ribera, en el año 1521 en la Capital hispalense da origen, a estas agrupaciones de fieles, que a modo de rogativas, y expiación de sus culpas formaran los citados cortejos.
Utilizaban las personas participantes en ellos, para su penitencia pública, y para no ser identificados, amplios ropajes y sin ceñir, la denominación hopa, preludio de la actual túnica penitencial, y cubrían su rostro y cabeza con una especie de antifaz, cubrerostro o capirote, conocido por capuz, atuendo estos utilizados por los portadores de féretros de la época.
El Cortejo Penitencial desde sus inicios fue evolucionando en el tiempo, tanto en el vestir, como en el procesionar.
De aquello primeros cofrades, que visitaban ermitas y humilladeros que por su lejanía y soledad eran lugares idóneos para la concentración y la práctica colectiva, de la penitencia, hasta los de nuestros días, lógicamente nunca fue igual, pero existen algunas formas o elementos constantes que si podemos tomar para formar el orden procesional que hoy realizan nuestras cofradías en sus salidas, y que podríamos exponerlo como sigue, de una forma totalmente genérica, una vez conformado este básicamente, en el siglo XVII, haciendo un breve comentario del mismo y su evolución.


Iniciaban los cortejos, el Muñidor con su toque de campana que junto con las bocinas anunciaban la presencia del mismo, también las bocinas junto a cajas destempladas y tambores roncos y enlutados, daban con sus sonidos un sentido lúgubre, recuerdo de la Pasión de Cristo.

Era el Estandarte, la primera insignia en abrir la comitiva, por ser la de más importancia entre ellas por su representatividad, y en el que figuraba el escudo de la corporación; ésta fue sustituida por la Cruz de Manguilla y, posteriormente en el siglo XIX por la Cruz de Guía, pasando a lugar de privilegio ante la presidencia. Posteriormente, tramos de nazarenos con luz y cruces intercaladas, una vez suprimidos los disciplinantes por decreto de Carlos III en el año de 1777. En ellos, y a modo de división de sectores, aparece un determinado número de insignias no siempre igual entre los que citaremos el Senatus, acompañado por varas, insignias ésta de incierto origen y que parece recordar al Senado del Pueblo Romano en la época de la Pasión de Cristo.
Situamos a continuación la Bandera también normalmente acompañada por varas, a veces representando al paso de Cristo o Virgen, otras a la propia Hermandad con su escudo, existiendo igualmente, banderas Pontificias, Concepcionistas, y Asuncionistas entre otras, que al ser marianas las últimas figuran en los tramos de paso de Virgen; también hay que hacer mención en este apartado de determinados guiones y pendones que poseen algunas cofradías.


Libro de reglas, portado por un cofrade en el que se expresan las normas por las que se rige la Hermandad; fecha fundacional y de aprobación, etc.
El libro de reglas debe preceder normalmente al último tramo del cuerpo de penitentes del primer paso.La presidencia, compuesta por cinco o tres penitentes con o sin pértiga y que cierra el cuerpo de penitentes. Queremos hacer constar que tanto los ciriales que deben ir situados delante del paso tras presidencia, y que recuerdan las luces altas con que eran alumbradas las imágenes al ser porteadas en parihuelas, como los turiferarios, manigueteros, capataz, costaleros y contraguía, forman parte del paso.
Por último, el paso de Cristo o de Misterio, la Representación Parroquial, Penitentes, y la Cruz Parroquial con manguilla, tras la que se situará el cuerpo de penitentes del paso de la Virgen, con sus insignias y atributos, cerrando el paso de la Virgen normalmente con música en la actualidad.
Configuremos pues, el cortejo procesional prototipo, con sus variantes, desde el siglo XVII, hasta nuestra centuria:
Música, Cruz de Guía escoltada por faroles, Bocinas, Senatus con pértigas, Libro de Reglas con pértigas, Presidencia, Paso de Cristo o Misterio, Representación Parroquial, Penitentes, Cruz Parroquial con Manguilla, Cuerpo de Penitentes de paso de la Virgen con insignias, Presidencia Paso de Virgen, Paso de Virgen, Representación Parroquial y Civil, Música.

Antonio Armario Muñoz
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