Abre la procesión y es una cruz grande en metal o madera, plana por lo general, aunque no falta la de tipo arbóreo. La ornamentación puede ser muy rica y profusa, con incrustaciones, campanillas, motivos vegetales y, sobre todo, símbolos pasionarios. En la parte superior del stirpex puede ir el I.N.R.I.; algunas, en el extremo de los brazos, llevan unos casquetes de metal labrados o conteras y un cuerpo de ráfagas alrededor de la cruceta. También las hay de pequeño tamaño que conservan el diseño de la cruz parroquial o manguilla, insignia de la iglesia donde radicaba la hermandad y que antiguamente abría siempre la procesión, la cruz va escoltada en muchos casos por dos penitentes con faroles.
Antonio Armario Muñoz Ir a la procesión Ir a semana santa
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