Viernes Santo, madrugada.
La maera chirriaba como siempre en las salidas, como las embarcaciones viejas cuando juegan con ellas los temporales, parecía que en cualquier momento se iba a romper en nuestras espaldas, ese ruido que tanto me sobrecogió el primer año pero que ya me era tan familiar. Arriba del paso la Imagen de Jesús Nazareno era ya el único foco de atención de las miles de personas congregadas en la plaza, dentro una sola voz, Pepe el Capi patroneaba el paso en la rampa con la única ayuda de Juani el Púa en la cola, el resto de los cargaores permanecíamos callaos, inmensamente callaos, concentrados en las ordenes, y machacando los cinco sentidos hasta dejar solo uno, el oido, y fuera, miles de voces, miles de oraciones, miles de sentimientos, miles de peticiones a Jesús, y yo esa noche desde mi anonimato, desde mi quinto palo testero izquierdo, fui testigo de un desgarrador acto de agradecimiento ajesús Nazareno de la Isla " Vamonos pa bajo", nos mando Pepe el Capi desde dentro," Él izquierdo na má ", nos ordeno de nuevo, y en la medida en la que el paso se deslizaba lentamente por la rampa hacia el pueblo que alli nos esperaba, las miles de voces de la plaza perdían fuerza y sobre todas ellas solo una se imponía, " ... Gracias, gracias, gracias Jesús, gracias....", era la voz de una mujer, una mujer joven, una mujer joven que con la voz emocionada no hacia sino repetir siempre lo mismo" Gracias, gracias Jesús, gracias ......." pero yo no podía verla, mi posición en el palo me lo impedia, intente mover un poco mi cabeza hacia la izquierda pero me fue imposible y sabia que solo se encontraba a pocos centrímetros de mi, solo el testero nos separaba. Nosotros seguíamos avanzando hacia el alquitrán y en la medida en la que lo hacíamos las miles de voces se imponían de nuevo a la de esa mujer." Quieto " mando de nuevo el Capi," Vamonos pa tras ", y el paso fue de nuevo retrocediendo lentamente hacia el dintel de la Iglesia. Al retroceder, de nuevo la misma voz emocinada y desgarradora de la mujer se iba metiendo por mis sentidos,".......Gracias, gracias Jesús, gracias mil veces gracias ..........", tenia que verle la cara, tenia que ver su expresión, quería saber de donde venia esa voz, no podía resistir la tentación de quedarme solo con su mensaje, quería saber de quien venia. Baje mi brazo izquierdo desde el cuarto palo donde lo tenia agarrado y me lo lleve hasta los contrafuertes diagonales de hierro que atraviesan el paso,por quinto palo testero izquierdo lo cogi con fuerza y gire mi cabeza a la izquierda, uno, dos, tres centímetros, y poco a poco fue apareciendo su cara a través de los respiraderos, la cara de esa mujer que como loca le estaba agradeciendo algo a Jesús," Quieto" se grito desde dentro dejándome situado frente a ella, casi cara con cara, su cara rozaba el labrado de las maderas por fuera y la mia por dentro las mallas de los respiraderos. La mujer seguia repitiendo, martilleando siempre lo mismo,".. .gracias , gracias, gracias, gracias Jesús ...", de pronto el corazón me empezó a latir rápidamente, lo sentía en mi garganta, me quede casi paralizado ya que yo conocía a esa mujer, yo conocía su historia, entendi entonces porque de su locura de alegría. Meses antes su hermano habia sufrido un tremendo accidente laboral, habia caído al vacio desde casi veinte metros de altura, no existen muchas personas que hayan pasado por esa experiencia y vivan para contarlo, no existen muchas personas que se hayan incluso repuesto de sus heridas después de tan brutal accidente, pero Manuel Jesús , que asi se llama el verdadero protagonista de esta historia, si, el lo habia conseguido, y su hermana estaba alli para agradecerlo. Durante unos segundos me quede fijando mi vista profundamente en la cara de aquella mujer, solo escuchaba su voz, para mi habian desaparecido las miles de voces de la Plaza, la música que llegaba desde la banda, la voz de Pepe el Capi, solo estábamos ella fuera, yo cargando yjesús en su divino paso.
Solo fueron unos segundos, unos segundos eternos, unos segundos escalofriantes, intensos, inolvidables.
" Vamono y a las bandas " la orden dejóse provoco que fuera saliendo poco a poco la cara de esa mujer del mágico enfoque en el que habia permanecido esos segundos atrás, y de nuevo las miles de voces iban devorando a la solitaria voz de esa mujer que insistía en su agradecimento"... .gracias Jesús , gracias, gracias........" Tarde en reaccionar, no fue fácil salir de aquella escena que habia vivido tan intensamente y que se me repelió como una rutina en mi cabeza durante toda la noche. Tuvieron que pasar bastantes años cuando ya deje de cargar, para ver la segunda parte de esta mágica historia. Desde entonces veo a Carmen la madre de Manuel Jeus, acompañando descalza al Señor de la Isla todas las madrugada por las calles de la Isla
Que Dios te de salud para hacerlo muchos años mas.
Quinto palo testero izquierdo Publicado en XXV Aniversario de la Cuadrilla de Cargaores de la Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores. (1982/2007)
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