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el patrón de los cargadores. | el surtidor
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los promesas
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Con la total desaparición de las cuadrillas de cargadores profesionales se ha perdido una figura que desde un punto de vista simbólico, puede considerarse como precursora de los ideales que dieron origen a las cuadrillas de cargadores cofrades o de hermanos cargadores. El promesa era un hombre que no pertenecía a ninguna cuadrilla, y por lo tanto sin ninguna vinculación al mundo de la carga, que después de entrevistarse con el capataz y exponerle su deseo de querer sacar un paso determinado este le daba su visto bueno apuntándolo en la lista y asignándole un sitio en la cofradía solicitada. Eran cargadores esporádicos que ofrecían el esfuerzo y el sacrificio de toda una noche bajo el paso como cumplimiento de una promesa, realizando su misión de una forma totalmente desinteresada en lo económico. Al ser el primer paso que sacaban, sus conocimientos sobre la carga eran casi nulo, sobre todo en el aspecto técnico, pero gracia a su voluntad y a la ayuda que recibían del resto de la cuadrilla lograban superar la prueba, porque el cargador profesional, en contra de lo que algunas veces se ha dicho los recibía bien y los aceptaban como a uno más, orientándolos y apoyándolos en lo posible. El promesa se entregaba a fondo, trabajando con tesón y cumpliendo la promesa de la mejor forma posible, que no era otra sino arrimar el hombro, y aveces por exceso de pundonor y querer cargar más que nadie, al final del recorrido salían un poco mermados, físicamente hablando, no obstante, si la cosa había ido bien, eran muchos los que volvían a repetir, la experiencia, e incluso acataban, integrándose en la cuadrilla, formando parte de ella como un cargador más y a veces con el tiempo de los buenos.
Alberto Salas Sánchez Ir a cargadores de la isla Ir a s emana santa
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