El ritmo decidido y marchoso que los cargadores imprimen a los pasos, hacen que Cristo parezca que va andando hacia el Calvario o que la Virgen va en volandas detrás de su Hijo.
Las marchas de la Banda de Música hacen el resto y ayudan a lograr un ritmo marcado y entusiasta. Pero el delirio, el paroxismo, el espectáculo y las palmas de entusiasmo, llegan con la levantá. A la orden de mando del capataz, los cargadores levanta el paso con las imágenes al unísono, poniendo el nudo y la emoción en el gentío. Todo un espectáculo de fervor, de alegría, porque amamos lo que representan esas imágenes y queremos ofrecerles lo mejor de nuestros sentimientos y emociones.¡Cargadores, hacia arriba! ¡Que la subáis hasta el cielo! Que no cesen los tambores con el clamor de su estruendo. Que no paren las trompetas con sus agudos intensos. Que los penitentes recen una oración en silencio. Que la calle sea emoción cuando ocurra el sortilegio de unos mozos al unísono en un acendrado esfuerzo levantando todo el paso con sus brazos, con su cuerpo. Que los palios se cimbreen, que las voces y los ecos se estremezcan con las luces de las velas y el incienso porque la Virgen ya sube lanzada por cargadores con un empujón sublime como paloma en el viento. ¡Cargadores, hacia arriba! ¡Que la subáis hasta el cielo!
Antonio Armario Muñoz Ir a cargadores de la isla Ir a s emana santa
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